Michael Jordan, del primer al último baile (3): título en 1982, Lakers, Jiménez y ET

por Xabier Sanmartin publicado en Opinión

En 1982 ir al cine todavía era un ritual colectivo, casi siempre semanal. Aquí, las colas para ver ET. El Extraterrestre eran tan largas como en el Lousiana Superdome para presenciar la Final Four entre Carolina del Norte (UNC), con Michael Jordan como revelación, ante Georgetown, otro equipo con un freshman brillante, Pat Ewing. Una entrada de cine costaba en 1982 unas 150 pesetas, y en EEUU ver esa final: 18 dólares

Tras un mes de parón en la NCAA, vuelven los partidos, toca conocer al equipo ganador de este curso 1981/1982. La universidad de Jordan viene de ganar 24 encuentros tras las 26 jornadas de la fase previa. Contamos en este viaje con la opinión invitada de Daniel Martín Rodríguez, entrenador del C.B. UPLA de Almería.

Llega la hora de medir el sueño de Jordan. Superan fácil a Georgia Tech y a sus vecinos de North Carolina State pero… les sale al paso un ogro : Virginia, plantilla que les venció con claridad hace un mes. El duelo es feo, tenso, aguerrido, con Dean Smith (UNC) apostando todo a la defensa hasta ganar por un apretado 43-42. Estalla la alegría, especial en el caso de James Wothy, que vive su último año estudiantil antes de presentarse al draft.

En España, en una primera División de 14 equipos, en el CB Canarias comprueban que un gran americano no basta para mantener la categoría, y bajan pese a que Larry McNeill (2,06 m.) anota 34 puntos por día en una liga que gana el Real Madrid de Delibasic, Corbalán, Brabender, Iturriaga, Martín, Rullán, Indio Díaz… En la tabla, acaba segundo el Barcelona de los Epi, Solozábal, Creus, Tarín, de la Cruz, Ansa… y tercero el desaparecido Cotonificio de Badalona, donde brilla un talentoso ala pívot andaluz de 2,05 m. llamado Andrés Jiménez en su penúltimo año allí antes de ser fichado por el Barça, y juega ahí junto a un rubiales americano que anota igual que pestañea: Brian Jackson, con Aito de entrenador.

Volvamos a North Carolina, entrenados por Dean Smith. Allí, Jordan y lo suyos se miden a un don nadie, la James Madison University (con Linton Townes, futuro madridista). Parecen poca cosa pero los de Smith sufren, vencen por una canasta, 52-50. Luego superan a Alabama y Vilanova.

Así, los Tar Heels (apodo de los de North Carolina) se plantan en la Final Four para retarse con Houston, universidad que asusta al contar con Olajuwon, Drexler, Rob Williams, Larry Micheaux (futuro icono del Baskonia) y Michael Young (luego jugador del Forum Valladolid). Da igual, los de Jordan ganan por 68-63.

Cuatro meses después de su primer partido universitario, a sus 19 años, Michael Jordan, luciendo el 23, encara su primera posibilidad de lograr un título serio. Ya hay día para intentarlo: el 29 de marzo de 1982.

La capital de Nueva Orleans se engalana. Mr. Smith cuida bien que traje vestir, para él también es una oportunidad única como entrenador, no sabe lo que es ganar la NCAA… En frente, Georgetown sale con el gigantesco Pat Ewing, 2,13 m., dominando la zona desde el inicio de la temporada, más como reboteador y defensor que en ataque, donde manda su compañero Sleepy Floyd (17 puntos por día, en su tercer año universitario).

Arranca el partido. Lo vemos con Daniel Martín Rodríguez, entrenador del C.B. UPLA (Club Baloncesto Unión de Pueblos del Levante Almeriense), que tras analizar las imagenes desde el hoy resume así cómo crece Jordan en los EE.UU presididos por Reagan mientras aquí Felipe González prepara la campaña electoral que le convertirá en el Presidente de El Cambio, ese cambio que la NBA sentirá pronto porque los Lakers ganan ante los Sixers el título de esa primavera en el primer año de Pat Riley como entrenador jefe, con un joven base llamado Magic Johnson que inventa un nuevo estilo: el show time.

1981 – 1982 Lakers team photo. Players standing, L-R: Eddie Jordan, Kevin McKenna, Mitch Kupchak, Bob McAdoo, Mark Landsberger, Mike McGee. Players seated, L-R: Jim Brewer, Kurt Rambis, Jamaal Wilkes, Kareem Abdul-Jabbar, Michael Cooper, Norm Nixon, Earvin Johnson. Not pictured – Clay Johnson.

Daniel Martín Rodríguez, al habla, nos lleva hasta aquel North Carolina – Georgetown de marzo de 1982.
“En esta final, en ataque, se aprecia que Michael Jordan trabaja de forma permanente sobre línea de fondo, buscando la espalda del defensor o el ángulo sin visión de éste. Carga de forma constante el rebote ofensivo. Usa de un modo impecable el autobloqueo, con gran técnica en la ejecución, incluso ante defensores más grandes que él. Es rápido en las contras… y saca jugo a las reglas de juego de la NCAA de aquella época, emplea el tablero como una herramienta a su favor para anotar ante jugadores con opción de ponerle tapón cuando busca finalizar, en especial ante Mike Hancock (2,01 m.) y Ewing (2,13 m.)”. Volvamos al juego. Luego retomamos la pizarra de Daniel.

Dos grandes equipos suelen ofrecer partidos igualados. Así es hoy. Llegan al descanso con un marcador de 31 – 32, a favor de Georgetown, que rota más y llega a poner 9 jugadores en campo por 8 de North Carolina, donde además los titulares apenas descansan. Worthy está desatado en ataque, Ewing domina la zona y Jordan aporta en el rebote gracias a unir la intuición con su elevado timing de salto.

Aparte de Jordan, Smith incluye en su cinco inicial a Worthy, Sam Perkins (segunda opción en ataque), Matt Doherty (2,03 m.) y Jimmy Black (2,03 m.). Por Georgetown, el técnico John Thompson, tiene a Ewing,  Floyd, Eric Smith, Fred Brown y Mike Hancock.

Arranca la segunda parte, Jordan y sus compañeros deben remontar en un duelo donde las defensas marcan la pauta. Daniel Martín Rodríguez, completa su análisis del juego del mítico 23 de UNC en esta gran noche.

“Jordan muestra en esta final una actividad comunicativa colectiva permanente. Brilla por su rapidez en el balance defensivo y carga el rebote defensivo constantemente, entiendo que influye , aparte de su actitud natural, que se trate de una época sin línea de tres. Presta ayudas defensivas siempre… Su capacidad de atención y concentración es muy alta durante todo el partido. A nivel de técnica individual, hace un tipo de pases totalmente heterodoxos, en contra de los cánones establecidos pero es un pasador preciso, con distintos tipos de opciones. En cuanto a sus manos, emplea de modo indiscriminado ambas, según necesidad”.

Entremos en el minuto final. A menos de 30 segundos, juega en ataque North Carolina. A 22 seg. para concluir el duelo, Jimmy bota recibe en lo alto de la bombilla, su equipo va uno abajo, ve que hay tres jugadores rivales cerca de la zona y que Jordan está a la izquierda del campo, abierto a unos cinco metros y con más espacio de lo esperado para un final apretado de defensas férreas.

Michael Jordan (MJ) recibe, se levanta sin pensarlo ni un milisegundo porque no tiene defensor delante y la clava con una suspensión que algunos pasarán a llamar The Shoot, El Tiro, su primera gran canasta decisiva. Ojo, restan 15 segundos y ataca Georgetown.

Fred Brown, base de 1,96 m que vive su segundo año en la NCAA, creciendo tras ganar con su universidad el título el año pasado, desea repetir ese logro. Lleva la bola, quedan 12 segundos, cruza el campo, va solo, nadie la marca hasta que llega a siete metros del aro que busca y… ¿quién sale a defenderle como punta de lanza de Nort Carolina? Sí, en efecto, agachado en posición felina, dos metros delante de  su zona, centrado y concentrado, Jordan amenaza con las piernas y los brazos abiertos. A su izquierda, Worthy sube y baja jugando al escondite con el dos contra uno, entre ello, la tensión y los gritos… a Brown se le nubla la vista y pasa el balón al mismísimo Worthy. Pérdida de bola, de partido y título para Jordan y los suyos.

Martín Rodríguez, completa su trabajado scouting aludiendo a otros aspectos de este encuentro que empezó a labrar la leyenda del protagonista de The Last Dance, ese documental de ESPN que nos ayuda a alimentar la pasión por el baloncesto en días de balones en casa.

“Por un lado, es llamativo comprobar que Sam Perkins se ve superado en el emparejamiento con Ewing, que es el claro dominador del rebote junto con al propio Jordan. Y por otra parte, destacaría que Worthy muestra un dominio absoluto en ataque al lograr el porcentaje de acierto más alto en tiros de campo de todo los jugadores de esta final”. Además, Worthy es determinante en los minutos finales del partido. Le saca las faltas a Hancock de tiro libre y encima corre un contraataque que acaba por encima del aro que sirve para calentar aún más el ambiente. Y para acabar, también conviene destacar el trabajo a la sombra de Worthy y MJ que hace Black durante todo el partido”, concluye Dani.

Michael Jordan ha firmado 16 puntos y 9 rebotes, Worthy 28 p. y 4 reb., y Perdkins 10 p. y 7 reb. Pese a tener a Ewing, que acaba con 28 p. y 11 reb., Georgetown ha capturado 8 rechaces menos como equipo ante una universidad de North Carolina que tendrá que ensayar los tiros libres en verano porque tras meter solo 13 de 22 intentados, a poco que hubieran estado más atinados tal vez hubieran ganado sin tanta igualdad aunque, pensándolo bien, mejor así para que The Shoot empezase a esculpir la leyenda.

Por cierto en el canal en Youtube del compañero periodista Antonio Sanchez (le habréis visto en Movistar+), entrevista en su programa “Basket & life” a Miguel Ángel Paniagua, representante, comentarista en COPE y profesor de la Universidad Europea, y recuerda que el Peter Faulk de 1982 tenía acuerdos deportivos con los entrenadores de los dos equipos finalistas de la NCAA de aquel mes de marzo, Smith y Thompson, lo que explica que Faulk acabase llevando los intereses de Jordan al llegar a la NBA pero… ya llegaremos a ese capítulo. Nos vemos en la próxima entrega, con nuevos invitados repasando cómo crecía Jordan en EE.UU. al tiempo que nuestro baloncesto ganaba repercusión aquí y en torneos internacionales.

Por Xabier Sanmartin Cuevas, autor del libro Aquellos Maravillosos Aros [63 reportajes sobre grandes protagonistas del baloncesto de los años 80 y 90 de ACB, NBA…]

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