Michael Jordan, del primer al último baile (6): del enfado a Xabier de la Fuente, voz del baloncesto en Euskal Telebista

por Xabier Sanmartin publicado en Especial Michael Jordan Opinión

En 1982, el año del fracaso de España en el Mundial de Fútbol, nuestro baloncesto sufre el caos de TVE, que tras prometer la retransmisión por primera vez de los partidos de un Mundobasket se pasa la primera semana del torneo sin dar ni una sola imagen, según informa el diario El País del 28 de agosto de ese año. La selección del empuje veinteañero de los Epi, Villacampa, Martín, Romay, Jiménez, Sibilio… es cuarta, un logro dulbe manchado por el sinsabor que deja acariciar la medalla. Al poco tiempo, arranca el curso 1982/1983, cuando Michael Jordan (MJ) descubre en North Carolina que los galones de Worthy (debuta en los Lakers tras ser nº 1 del draft) pesan más de lo previsto. Llega su primer gran enfado

En su segundo año universitario, el 23 de los Tar Heels mete más puntos pero su equipo empeora. Si su debut como novato entrenado por Dean Smith llegaron a ganar los primeros 16 partidos, ahora suman tres derrotas en ese mismo recorrido.

En un basket colegial repleto de ajedrecistas convertidos en entrenadores, con más gusto por el ralentí (posesiones de 35 segundos) que el Maljkovic de la era Limoges, North Carolina, vence menos y a cambio divierte más. Promedian 80 puntos o por encima en la mitad de sus encuentros. Jordan lidera el vendaval, seguido por Sam Perkins. Les apoya el alero blanco Matt Doherty, un 2,03 m. No hace olvidar a Worthy pero es quien más asistencias reparte en esa plantilla (da 4,2a.) añadiendo diez tantos cada día en la oficina.

Si un equipo universitario pierde a un número uno del draft como Worthy ni Michael Jordan evita el naufragio aunque recibas al verde siete pies Brad Daugherty, pívot enemigo de mancharse entre el barro bajo los aros.

En esa NBA, empieza la regular season con el dominio de unos Sixers celestiales: Julius Erving (Dr J. uno de los ídolos confesos del Jordan adolescente), Moses Malone, Maurice Cheeks, Andrew Toney, Bobby Jones, Marc Iavaroni y un suplente llamado Reggie Johnson que con el tiempo acabará santificado en Badalona (Joventut: 1986-1990 + Elosúa León: 1991-1995). Es una liga de poco seguimiento televisivo en EE.UU.

Durante esa temporada profesional de 1982/1983, la CBS solo emite a nivel nacional “cuatro partidos, obligando a los fans a que se suscriban a canales por cable si quieren verlos cada semana”, según detalla Alberto de Roa en el artículo titulado “La odisea catódica de la NBA”, publicado en el número 7 de la añorada revista Cuadernos de Basket.

Y en nuestra Primera División, en primavera de 1983 acaba un campeonato de liga con el Barcelona como campeón por delante de Real Madrid, Areslux Granollers y CAI Zaragoza, club, por cierto, que toca el séptimo cielo al ganar la Copa del Rey de ese año (entonces se hacía en diciembre), gracias a un equipo jabato con Kevin Magee, los hermanos Arcega, Indio Diaz, Manel Bosch, Zapata, Jimmy Allen…

En Estados Unidos, el 27 de marzo de 1983, casi un año exacto después de que MJ ganase la anterior liga universitaria, él y sus compañeros de North Carolina quedan fuera de la Final Four al ser derrotados por Georgia, 77 – 82. Se estrellan ante una universidad, a priori, inferior, pero en alza con la batuta del base alto Vern Fleming (posterior oro en Los Angeles 84 junto al propio icono futuro de los Bulls).

En 1982 nace Euskal Telebista (ETB), la televisión pública vasca. Emite en euskera (hasta 1986 no se estrena la ETB_2, en castellano). El periodista Xabier de la Fuente, una de las voces del baloncesto en esta cadena, desde mediados de los años 80, es hoy nuestra opinión invitada especial.

Xabier al habla

“Al año y medio o dos años de ponerse en marcha ETB, comenzó a dar partidos de la NBA. TV3 creo que también se sumó de inmediato. Era a mediados de los 80, yo estudié un año en Estados Unidos (en Niagara – Wheatfield Senior High School 1983) y me familiaricé allí con la NBA y con todo el deporte profesional americano. A la vuelta recuerdo que ETB emitía partidos sueltos de la NBA enlatados (también NFL todos las semanas). Europa empezaba a ser el principal mercado de exportación para la NBA.

Recuerdo que emitimos aquel partido del playoff en el Boston Garden entre los Celtics y los Bulls (20 abril 1986), cuando Larry Bird señaló que Dios había bajado del cielo. La tarjeta de presentación de Jordan: 63 puntos. Por entonces yo era un mero espectador. Hace unos días intenté recuperar ese partido del archivo para reemitirlo, pero estaba eliminado porque los derechos de reemisión caducaban a los 25 años.

En aquella época la información sobre la NBA era escasa, yo estaba subscrito a las revista norteamericana ‘Sports Illustrated’, y aquí ‘Gigantes’ (fundada en 1985), que también tenía una sección de MBA pero cuya información llegaba retrasada. Cuando entré a trabajar, el teletipo era la opción más directa.

La NBA enviaba cada semana un partido en cintas de pulgada a su libre elección, en algunos casos con scripts o información relativa al partido, aunque mayoritariamente las cintas llegaban tal cual.

Yo empecé a finales de 1988 con el baloncesto, y durante 4 o 5 años emitimos partidos semanalmente pero eran de un segundo o tercer paquete que producían los americanos, porque TVE se lanzó entonces al mercado y pagó muchas pesetas de la época por los derechos en España.

‘Cerca de las Estrellas’ se emitía los viernes en La Dos (TVE) y ‘NBA 90’ en ETB, los sábados al mediodía. TVE podía elegir, nosotros, sin embargo, emitíamos lo que recibíamos.

A falta de televisiones de pago o privadas que emitieran deportes, también fuimos pioneros en la emisión de partidos de la NCAA (época gloriosa de Duke, UNLV, Connecticut,…)”, concluye Xabier de la Fuente, conocido periodista vasco que en 2014 tuvo la ocasión de hablar en Bilbao con Robert Parish (Golden State Warriors 1976-1980 + Boston Celtics 1980-1994 + Charlotte Hornets 1994-1996 + Chicago Bulls 1996-1997).

Regresando a aquella amarga noche para la Universidad de North Carolina en marzo de 1983, hay que entender que ese palo, ese enfado, ayudó a curtir al futuro Air Jordan. Allí, un cabizbajo Michael Jordan cerraba su segundo ejercicio de la NCAA, con derrota ante Georgia tras meter 26 puntos (6 más de su media) pero sin repartir ni una sola asistencia (ese año dio menos que en su curso de freshman, si bien, en defensa, robó una bola más por encuentro que en la temporada previa).

Ese día aciago, en 34 minutos, MJ lanzó a canasta 23 veces y solo anotó 11, parte de un bajo porcentaje colectivo del 49% frente al 56% que firmaron sus rivales.

Es decir, tras una de los cuatro cuartos de final, fase llamada en Estados Unidos… Elite Eight Games, Jordan se volvía a casa para ver por televisión la Final Foor de 1983, ganada por la Universidad de Houston, con cuatro estrellas: Olajuwon, Drexler, Larry Micheaux (futuro icono del Baskonia) y Michael Young (luego jugador del Forum Valladolid). Parafraseando el título del reciente documental de la ESPN emitido por Netflix, The Last Dance, el veinteañero 23 de los Tar Heels había bailado esa vez con la más fea en el tramo final de su segundo año en la NCAA: la derrota imprevista.

Por Xabier Sanmartin Cuevas, autor del libro Aquellos Maravillosos Aros [63 reportajes sobre grandes protagonistas del baloncesto de los años 80 y 90 de ACB, NBA…]

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