Michael Jordan, del primer al último baile (7): oro ante Oscar, palmeo de Santillana y el adolescente Abel Amón

por Xabier Sanmartin publicado en Especial Michael Jordan Opinión

Primavera de 1983. El Michael Jordan (MJ) de 20 años descubre la diferencia entre acabar un torneo como ganador o hacerlo con la decepción pintando el vestuario de North Carolina. No hay gloria sin dolor, da igual cómo te llames

En su segundo curso allí, los Tar Heels no llegan ni siquiera a la Final Four pese a ser los campeones universitarios de 1981/1982. Jordan, mejora, su equipo no tanto. Pasa de anotar 13,5 puntos por día a 20 p., pero empieza la primavera descubriendo que esta vez ganan otros. Queda trabajo.

Eso sí, en este 1983 también hay alegrías. Dos ejemplos. En enero, consigue ante Georgia Tech su récord individual de anotación con 39 tantos, incluyendo seis triples (desde 6 metros) ya que parte de la NCAA prueba la vuelta del triple. Y meses más tarde, llega su primer impacto mediático fuera de EE.UU.

“Michael Jordan, lo que hace, es que rompe la ley de gravedad”. Así de exagerado se expresa en 1983 un comentarista de una televisión puertorriqueña al retransmitir el pulso amistoso Estados Unidos 97 – Puerto Rico 87, en el Coliseo Roberto Clemente.

Ahí, vistiendo el nº 5, Jordan suma 24 puntos, dos de mate a la carrera al estilo Worthy (ahora ya en los Lakers). En el cuadro centroamericano, destaca el base Angelo Cruz al lado de Quijote Morales y un mozuelo que acabaríamos aplaudiendo en la ACB: José Piculín Ortiz (ese día con dos rodilleras blancas, y 20 años, como Jordan).

Al lado de MJ, juegan en EE.UU. un Chris Mullin de melena naranja de raya al medio que choca con su posterior look de marine, más Sam Perkins (compañero universitario de Jordan), Mark Price (base blanco, buen pasador y anotador con fama posterior en Cleveland), Wayman Tisdale (cuatro con notable carrera luego en Indiana y Sacramento), Leon Wood (base metedor sin suerte en la NBA y parte del CAI Zaragoza de 1988-1989) o Michael Cage (un 2,06 m. con imán para el rebote, con majos años pro en Clippers y Sonics).

Ese duelo de exhibición es parte de la preparación de la selección estadounidense para los Juegos Panamericanos de 1983, con sede en Caracas en agosto.

La plantilla que representa a Estados Unidos en Venezuela es un equipo universitario que suda lo justo en defensa. Tienen tal confianza en su ataque que aprietan cuando precisan pero sin avasallar. Mezclan confianza, talento y soberbia (¿nace ahí el estilo MJ ?). Logran el oro (Mullin, no disputa el torneo, al estar lesionado) tras ocho triunfos seguidos, promediando 85 puntos (Jordan mete más de 17 p.) y rebasando a todo rival por más de 10 tantos salvo a Brasil, plata (les superan por 3 una vez, y por 8 otra), con Oscar Schmidt (un dios del Fórum Valladolid de 1993-1995) de líder brasileiro, con 25 años, y ya convertido en estrella de la Lega Italiana brillando en el Caserta.

En su primer torneo internacional serio, calzando Converse como en North Carolina, Michael Jordan mejora en los libres respecto a su día a día universitario, ya que clava 18 de 21 tiros (85% frente al 73% de su segundo curso NCAA), sin embargo, tiene el segundo peor porcentaje de dos de su equipo, un 45% de eficacia cuando en North Carolina marca esa temporada un 53%.

Aquí, en abril se juega en Oviedo un partido único. La liga 1982-1983 acaba con Real Madrid y F. C. Barcelona igualados y se decide el campeón en un duelo en campo neutral. Antes, en Barcelona, cuando el Madrid tiene casi sellado el triunfo liguero, en el último suspiro, un lanzamiento culé se sale del aro pero… es palmeado in extremis por el veterano Luis Miguel Santillana, dando el triunfo al cuadro blaugrana, y forzando ese posterior desempate único en la historia de una competición que entonces organiza la Federación Española de Baloncesto (FEB) y que ese año ve asaltado el reinado blanco (de 1968 a 1986, solo hubo dos títulos barcelonistas y uno del Joventut).

En ese Barça, junto a los emergentes Epi, Sibilio o Solozábal, hay veteranos como Flores el citado Santillana, o el más joven De la Cruz, y extranjeros como Starks y Hansen. Todos entrenados por Antoni Serra, famoso por la frase: “A ganar finales se aprende perdiendolas”, a lo que un técnico balcánico respondió: “Prefiero aprender ganando”. Y eso hizo España en parte en el Eurobasket de 1983 en Francia al ganar a Yugoslavia en un campeonato donde abrazó una plata valiosa pero no exenta de escozor al caer ante una Italia tan talentosa como teatral.

Es esa liga de Primera División, el Obradoiro, recién ascendido de Primera B, descubre como Jordan, cada quién a su nivel, que el trayecto entre la alegría y la tristeza a veces es muy corto. MJ pasa de ganar la NCAA a ni siquiera meterse en la Final Four, y el club de Santiago, salta de tocar el cielo de su primer ascenso a la élite… al descenso agrio tras un año durísimo a nivel deportivo y económico con una plantilla entre cuyos juveniles destaca Abel Amón, pívot con posterior carrera ACB (Estudiantes, Bancobao, Caja Bilbao…) que aquel curso 1982-1983 estudia en el colegio Peleteiro, y hoy nos habla de lo que alguien de 17 para 18 años sabe en la España de 1983 sobre aquella NBA que ya tenía a Bird o Magic y esperaba a Jordan, Ewing, Olajuwon y otros universitarios emergentes.

Abel Amón al habla.
“Lo primero que tengo que decir que es que… como, supongo que a todo el mundo, estoy muy impresionado con este esta serie documental de la ESPN y Netflix sobre los Bulls de Michael Jordan. Creo que The Last Dance es una magnífica serie. Y… bueno, respecto a la época en que Michael Jordan llega a la NBA, aquí ya había bastante información sobre el baloncesto profesional estadounidense, es decir, había una revista como Nuevo Basket (creada en 1980), que ya estaba dando bastantes reportajes… Y las primeras imágenes que descubro de la NBA son de 1982, cuando fui a ir al pub Rebote, en el centro de Madrid, porque allí ponían partidos enteros (en diferido) y reportajes de otros encuentros de NBA”.

“Y un año antes, también vino a España una selección muy potente de la NBA, quizá no el primer equipo pero si un segundo equipo pues había grandes jugadores como Parish, Gilmore, Hayes o Gus Williams, un base de que volvió loco a la selección española, que plantó cara a ese combinado. Luego ya, durante los primeros años de profesional de Jordan, tras debutar en la NBA del curso 1984/1985, TVE empezó a poner partidos de la NBA. Recuerdo un amplio reportaje sobre el All Star de primeros de los 80´s…”

“La primera referencia que tengo de un recuerdo de Michael Jordan es
de él jugando con la selección de Estados Unidos en los Juegos
Olímpicos de Los Angeles en 1984. Por entonces, ya había visto alguna
final universitaria, y a equipos como Georgetown, Houston o Virginia
pero no a los impresionantes Tar Heel de North Carolina. Sin embargo,
antes pude ver a North Carolina cuando jugaron en el torneo de Navidad
de Madrid en 1974, visita que es uno de mis primeros recuerdos de
baloncesto. Esta propia universidad tuve ocasión de verla cuando vivía en Estados Unidos, justo cuando, de hecho fueron campeones en 1993, como lo fueron antes en el caso del año de Jordan allí, aunque con mucho menos talento que aquel equipo de 1982. Por supuesto, nada más verle jugar me impresionó muchísimo, lo que sucede es que claro, en Los Angeles no era el único que tenía talento, aquel equipo contaba nada menos que con Pat Ewing, a quien sí que conocía mejor y luego jugadores como Chris Mullin, Wayman Tisdale y Sam Perkins, que era todo clase”, explica Abel Amón cuya primera canasta en Primera llegó en el Obra de 1982/1983 gracias a una asistencia de Nate Davis para anotar delante del blaugrana Marcellous Starks.

Abel resume bien el paulatino crecimiento mediático de la NBA en nuestro país entre los primeros años 80 y el ecuador de esa década. La revista Gigantes nace como semanal en 1985 y en 1987 arranca en TVE, en La Dos, el programa Cerca de las Estrellas, con Ramón Trecet, bien apoyado por Esteban Gómez para comentar partidos junto a varios invitados.

Al igual que invitados anteriores de este reportaje por entregas, caso de Rafa Ruiz (Oribeltza, Bizkaia), Daniel Martínez (CB UPLA, Almería), Guifré Lluis Gol, Franco Pinotti o Xabier de la Fuente, más adelante tendremos de nuevo la valiosa opinión de Abel Amón, parte de un listado de colaboradores que crece. Juntos tratamos de contar cómo evolucionaba Michael Jordan al tiempo que lo hacía nuestro baloncesto que, por ejemplo, celebra el Torneo de Navidad del Real Madrid entre 1981 y 1986 con varios combinados americanos que asombran, unos más que otros, y patrocinadores hoy prohibidos, como las tabaqueras Marlboro y Winston, que añaden a esos equipos la denominación All Stars.

Hablando de estrellas profesionales, en la NBA de 1982/1983, Julius Erving (Sixers) es elegido el MVP de un All Star donde gana la Conferencia Este a la Oeste por 132 a 123. Sobresalen a nivel anotador: Erving con 24 puntos, Sidney Moncrief (Milwaukee, 20 p.), con 24 lideran a la plantilla estelar que vence. Isiah Thomas (Detroit, 19 p.), Kareem Abdul-Jabbar (Los Angeles Lakers, 20 p.) y Magic (Lakers, 17 p. y… ¡16 asistencias!), con Larry Bird (Boston) luciéndose en silencio como máximo reboteador con 13 capturas a las que suma 7 asistencias y 14 tantos, buen ejemplo de que al rubiales siempre le gustó más ganar en equipo que yendo por libre.

Ah, y según unas fotografías de Lane Stewart para la revista Sports Illustrated, el estudiantil Michael Jordan tiene colgados en las paredes de su habitación en la residencia universitaria sendos pósters de Marques Johnson y Jabbar, parte de una serie de Adidas llamada La Ley: “Jabbar s Law” y “Johnson s Law”. Son fotos, ojo donde Jordan luce unas zapatillas Nike blancas en tiempos donde calza Converse cuando juega con North Carolina. ¿No os huele todo un poco a subasta?

Por Xabier Sanmartin Cuevas, autor del libro Aquellos Maravillosos Aros [63 reportajes sobre grandes protagonistas del baloncesto de los años 80 y 90 de ACB, NBA…]

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