Murray vuelve a encenderse y Jokic completa la faena, 115-106

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Charlotte fue testigo de otra muestra del impulso que ha tomado Denver a domicilio. Los Nuggets superaron a los Hornets 115-106 y elevaron a diez su racha de victorias consecutivas fuera de casa, la mejor de su historia, apoyados primero en la agresividad de Jamal Murray y luego en la influencia total de Nikola Jokic.

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Murray arrancó con la mano ardiendo: 23 puntos solo en el primer cuarto, parte de los 34 que firmó al final. Venía de una exhibición de 52 puntos y diez triples ante Indiana, y volvió a plasmar esa confianza, aunque su impacto se redujo tras el descanso, donde solo agregó nueve. Aun así, su arranque sostuvo a un Denver que llegó al intermedio abajo 58-57 pese a su explosión anotadora.

Jokic tomó el relevo cuando más hacía falta. El serbio rozó el triple-doble con 28 puntos, 11 asistencias y nueve rebotes, y su presencia marcó la diferencia en la segunda parte: anotando, manipulando defensas y generando ventajas que permitieron a los Nuggets construir una renta de 13 puntos en el último cuarto.

Charlotte llegó mermada, sin seis jugadores por lesión, incluidos sus dos bases principales, LaMelo Ball y Collin Sexton. Miles Bridges intentó sostener al equipo con 24 puntos, nueve rebotes y ocho asistencias, pero no pudo acertar desde el perímetro (0/6 en triples). Brandon Miller aportó 16 y el novato Liam McNeeley se convirtió en chispa desde el banco con un tope de carrera: 13 puntos y un 4/5 desde los tres puntos que encendieron momentáneamente al pabellón.

Los Hornets llegaron a colocarse a siete tras un triple más adicional de Miller, pero no rompieron esa barrera. Denver sostuvo el margen desde el control ofensivo y la inteligencia del serbio, apoyado por 14 puntos de Tim Hardaway Jr. desde el banquillo. Incluso con la desventaja en rebotes (47-35 para Charlotte), los Nuggets manejaron los tiempos y cerraron un resultado que mantiene su mejor inicio histórico.

Fue otra noche que reforzó la identidad de los Nuggets: energía inicial de Murray, lectura magistral de Jokic y un equipo capaz de salir reforzado incluso en escenarios adversos.