Los San Antonio Spurs lograron una victoria sólida en la NBA al imponerse por 123-113 a los Indiana Pacers en Indianápolis, en su primer partido desde la lesión de Victor Wembanyama, cortando además una noche más la dinámica negativa del conjunto local.
El partido se abrió con un ritmo ofensivo sostenido por parte de San Antonio, que encontró en De’Aaron Fox a su principal referencia anotadora. El base firmó 24 puntos, liderando un ataque coral en el que los Spurs lograron repartir responsabilidades desde el inicio. A su lado, Dylan Harper añadió 22 puntos, mientras que Stephon Castle completó el tridente exterior con 19, aportando continuidad anotadora durante todo el encuentro.
Indiana trató de sostenerse desde el juego interior y el rebote. Pascal Siakam fue el más productivo del equipo local con 23 puntos y 10 rebotes, bien secundado por Andrew Nembhard, que sumó 19 puntos, y por Micah Potter, que aportó 16 en su primera titularidad tras cinco partidos saliendo desde el banquillo.
El punto de inflexión llegó tras el descanso. San Antonio abrió la segunda mitad con un parcial de 6-0 que amplió la ventaja hasta el 77-58, obligando a Indiana a reajustar. Los Pacers reaccionaron y consiguieron recortar diferencias hasta colocarse 93-85 al final del tercer cuarto, pero los Spurs mantuvieron el control del ritmo y del marcador durante todo el último periodo, sin permitir que el partido entrase en un final apretado.
En el apartado estadístico, Indiana lanzó con un 51% en tiros de campo, mientras que San Antonio cerró el encuentro con un 44%, compensando esa diferencia desde la línea de personal. Los Spurs anotaron 22 de 28 tiros libres, frente a los 13 de 15 convertidos por los Pacers, una brecha que terminó siendo determinante en el desarrollo del partido.
La derrota supuso la undécima consecutiva para Indiana, que continúa sin encontrar respuestas en este tramo de la temporada, mientras que San Antonio logró ganar de nuevo sin Wembanyama, con un balance de 10-3 en los partidos disputados sin el pívot francés.
San Antonio resolvió con solvencia un compromiso exigente lejos de casa, sostuvo su estructura colectiva pese a la ausencia de Wembanyama y dejó claro que sigue encontrando vías competitivas en la rotación, mientras que Indiana prolongó una racha negativa que continúa marcando su recorrido en la NBA.