El caso que tiene bloqueado el regreso de Kawhi Leonard a Toronto ha dado un giro sustancial. La NBA no ha encontrado pruebas de que Steve Ballmer canalizara dinero hacia el jugador a través de patrocinadores de los Clippers para esquivar el tope salarial, según informaron Don Van Natta Jr., Baxter Holmes y Ramona Shelburne en ESPN citando a tres personas conocedoras de las conversaciones entre las partes.
La cautela aquí es obligada, porque hay dos versiones enfrentadas. El portavoz de la liga, Mike Bass, respondió públicamente que el artículo contiene inexactitudes numerosas y significativas, precisó que la NBA no colaboró con el reportaje y remitió cualquier conclusión al final de la investigación.
De qué se acusa ahora al club
Lo relevante, si la información de ESPN es exacta, es que el foco se ha desplazado. La liga estaría examinando si el hecho de que los Clippers presentaran a Leonard a sus patrocinadores constituye en sí mismo una vulneración de las normas contra la elusión del tope salarial, y si el club incurrió en una falta de supervisión de sus empleados. Ni siquiera está claro, según las fuentes citadas, qué norma concreta se habría infringido ni qué sanción correspondería.
La investigación, que dirige el bufete Wachtell, Lipton, Rosen & Katz, se ha prolongado once meses y se amplió más allá de Aspiration hasta alcanzar al menos a otras tres compañías vinculadas comercialmente con el club, entre ellas Daktronics, la empresa que diseñó el videomarcador del Intuit Dome, y el proveedor de conectividad Boingo Wireless. Tampoco en esos casos habría pruebas de trasvase de dinero.
La defensa de los Clippers
La franquicia sostiene que presentó a sus jugadores, incluido Leonard, a empresas con las que mantenía relaciones comerciales, y describe esa práctica como habitual en la liga y como una petición frecuente de los propios jugadores y sus representantes. Niega haber negociado o impuesto los términos de los acuerdos publicitarios del alero y rechaza que la coincidencia entre un patrocinador del equipo y un anunciante del jugador demuestre nada.
El argumento no es descabellado. La propia liga ha promovido ese tipo de contactos: una presentación interna de la temporada 2024-25 a la que tuvo acceso ESPN recomendaba a los equipos facilitar el diálogo entre jugadores y ejecutivos de empresas patrocinadoras. El manual operativo de 2021-22, sin embargo, prohibía expresamente que un club recomendara a un jugador como candidato a un acuerdo publicitario, permitiendo únicamente facilitar sus datos de contacto.
El origen del caso
Todo arrancó en septiembre de 2025, cuando el pódcast de Pablo Torre publicó documentos internos según los cuales Ballmer había invertido 50 millones de dólares en Aspiration a través de una sociedad personal. Ese mismo mes, los Clippers firmaron con la compañía un acuerdo de 300 millones que la convertía en primer socio fundador del Intuit Dome. En abril de 2022, Aspiration cerró con Leonard un contrato publicitario de 28 millones que un antiguo empleado describió como un empleo ficticio destinado a esquivar el tope.
El desenlace de la empresa fue estrepitoso. Aspiration quebró en 2025 y su cofundador, Joe Sanberg, se declaró culpable de dos cargos de fraude electrónico y fue condenado en junio a catorce años de prisión por un esquema que defraudó 248 millones a sus inversores. Ballmer, según el escrito que su abogado remitió al juez, perdió íntegramente los 60 millones invertidos y se considera víctima del engaño.
Qué puede pasar ahora
El escenario más probable, si no hay acuerdo, es el arbitraje. Una declaración de elusión del tope supondría una violación del convenio colectivo, de modo que la NBA, los Clippers y el sindicato de jugadores tendrían que coincidir tanto en las conclusiones como en el castigo. Y dos fuentes conocedoras del criterio de la NBPA aseguran que la tesis de que una presentación a un patrocinador equivale a elusión no sobreviviría a un arbitraje.
Los abogados de la liga habrían puesto sobre la mesa como referencia el caso de los Minnesota Timberwolves de 2000, sancionados con la pérdida de cinco primeras rondas y 3,5 millones de multa por un acuerdo secreto con Joe Smith. La diferencia es que allí existía un documento; aquí, según ESPN, no hay evidencia equivalente.
Ballmer, por su parte, habría trasladado a su entorno que no aceptará una resolución que afirme que él o el club pretendieron eludir el tope, y que llevaría el asunto al arbitraje.
Y mientras tanto, Toronto espera
El traspaso acordado el 30 de junio, que envía a Leonard a los Raptors a cambio de Brandon Ingram, Gradey Dick y elecciones de draft, sigue congelado. Toronto frenó la operación al saber que asumiría el riesgo de cualquier sanción sobre el jugador.
La situación del propio Leonard parece menos comprometida de lo que se temía. Ninguna fuente apunta a que vaya a ver anulado su contrato, y las conversaciones se centrarían en una eventual restitución económica por posibles beneficios impropios recibidos de los Clippers, como viajes y alojamiento para su representante y tío, Dennis Robertson. Jugador y franquicia canadiense operan dando por hecho que el traspaso acabará cerrándose.
Adam Silver expresó en julio su deseo de resolverlo antes del inicio de la temporada 2026-27. Quedan poco más de dos meses.