El baloncesto europeo estrena reglamento. La FIBA ha aprobado dos modificaciones de calado que entran en vigor el 1 de octubre de 2026, justo con la temporada ya arrancada, y que afectan a dos de las situaciones más frecuentes de cualquier partido: cuándo se considera que un jugador está en acción de tiro y cómo se sanciona una falta antideportiva.
Qué cambia en la acción de tiro
La definición general se mantiene: hay acción de tiro cuando el balón está en las manos del jugador y es lanzado hacia el aro rival. Pero se añaden tres precisiones.
La primera busca acabar con un problema real. En los últimos años se han multiplicado los lanzamientos forzados desde diez, quince o veinte metros con el único objetivo de provocar una falta en acción de tiro, sobre todo en transición. A partir de ahora, solo se considerará acción de tiro si el atacante está en campo contrario, con la excepción de los finales de posesión o de cuarto.
La segunda es la más discutida. La norma establece que, en tiros en suspensión o en movimiento, la acción de tiro comienza cuando el jugador empieza a mover los hombros y el balón hacia arriba en dirección al aro. Es un criterio nuevo, que nunca había formado parte del reglamento.
Y la tercera afecta directamente al juego interior: si el jugador no está encarado al aro cuando el balón inicia ese movimiento ascendente, no se considera que estuviera en acción de tiro. La propia FIBA incluye en sus interpretaciones oficiales un ejemplo explícito: un pívot que recibe de espaldas, empieza a subir el balón sin haberse girado todavía y recibe falta antes de encarar el aro, no estará en acción de tiro. Dicho de otro modo, el gancho y el tiro en suspensión tras giro quedan fuera si la falta llega antes de completarse el movimiento.
Adiós a la falta antideportiva
El segundo cambio es de vocabulario y de consecuencias. La falta antideportiva desaparece como categoría única y se divide en dos:
- Falta flagrante, para las acciones duras y excesivas, más severas o violentas, que sí computan a efectos de descalificación.
- Falta disruptiva, para la interrupción táctica de una jugada y para las faltas cometidas por detrás o lateralmente en situación de contraataque —lo que la NBA llama clear path—, que no computan para la descalificación.
El motivo declarado es que la norma anterior resultaba demasiado estricta: un jugador podía quedar eliminado por dos acciones de naturaleza muy distinta. Separarlas permite castigar la violencia sin penalizar igual la falta táctica.
Las críticas que ya han surgido
El cambio no ha sido bien recibido en el estamento arbitral. La nueva redacción es innecesariamente enrevesada y adopta terminología ajena al baloncesto, y los árbitros ya están reportando confusión y falta de claridad.ÑLa
La objeción principal apunta al criterio del hombro. Anatómicamente, el hombro no eleva el balón: mueve el brazo, que a su vez mueve el antebrazo, la mano y el balón. En un tiro en suspensión típico, los brazos suben mientras los hombros permanecen prácticamente a la misma altura, con lo que el árbitro no tiene un evento físico preciso que identificar. Además, los colegiados están entrenados para fijarse en la relación entre el defensor y la mano, el brazo y el balón del tirador, no en el hombro.
Sin olvidar un argumento de fondo: el baloncesto ya dispone de un vocabulario universal y comprendido por todos —mecánica de tiro, recepción, armado, liberación, movimiento continuo— y sostiene que inventar términos como "falta disruptiva", que no forma parte del léxico del deporte, genera además problemas de traducción en muchos idiomas cuando existía una palabra reconocida como antideportiva.
Su conclusión es que, siendo el baloncesto un juego global y estando la FIBA y la NBA cada vez más próximas organizativamente, las diferencias innecesarias entre reglamentos solo generan confusión. Distinto, dice, no significa automáticamente mejor.