En la rueda de prensa previa al duelo de EuroLeague entre Valencia Basket y Estrella Roja, Pedro Martínez dedicó un amplio tramo de su intervención a explicar la ausencia de Sergio de Larrea en las tres últimas convocatorias. El técnico quiso aclarar la situación ante las preguntas de los medios y desmontar cualquier lectura punitiva sobre su decisión.
Martínez comenzó dejando claro que, a día de hoy, ni siquiera puede asegurar si De Larrea entrará en la lista frente al conjunto serbio. El club esperaba el informe final del último entrenamiento exigente del equipo antes de decidir quién está en condiciones de participar.
A partir de ahí, el entrenador trasladó el foco hacia la estructura del propio equipo. Recordó que la dirección deportiva configuró una plantilla amplia, diseñada para afrontar un calendario que puede superar los 90 partidos y que incluye un ritmo exigente de entrenamientos y viajes. Explicó que esta profundidad fue clave, por ejemplo, en la Supercopa, donde el equipo sostuvo un nivel competitivo alto pese al cúmulo de lesiones que obligó incluso a incorporar refuerzos temporales.
Cuando no hay bajas, continuó, la amplitud genera la situación inversa: “hay que tomar decisiones difíciles”, señaló, consciente de que, desde fuera, esas decisiones pueden interpretarse como un mensaje negativo hacia un jugador concreto. Subrayó que esto no ocurre solo con De Larrea, sino con varios miembros del plantel que compiten por minutos en un contexto de máxima igualdad. Para él, insistió, los 15 jugadores tienen el mismo valor dentro del grupo.
Sobre el propio Sergio de Larrea, Martínez fue categórico: lo describió como un jugador con un comportamiento impecable desde el primer día, tanto la temporada pasada como en el presente curso. Habló de su ética de trabajo, de su mentalidad y de la facilidad con la que se integra en el día a día. Admitió incluso que, a nivel personal, le gustaría poder darle más oportunidades porque cree firmemente en su desarrollo.
También quiso poner en contexto la diferencia de presencia entre este año y el anterior. Recordó que en la campaña pasada De Larrea acumuló muchos minutos, en buena medida por el enorme número de lesiones que sufrió la plantilla. Este año, destacó, ese escenario no se ha producido y la competencia interna es mayor. Eso, explicó, reduce su incidencia por el momento, pero insistió en que la temporada es larga y que confía plenamente en que tendrá un papel relevante más adelante.
Martínez también profundizó en cómo se toman las decisiones sobre quién queda fuera cada jornada. Relató que el cuerpo técnico invierte “muchas horas” en ese proceso, valorando factores que van más allá de lo físico. Evitan rotaciones caprichosas porque hay jugadores que necesitan continuidad para rendir, lo que obliga a tomar decisiones que pueden parecer duras desde fuera pero que, afirmó, se realizan pensando en el equilibrio colectivo.
En el caso de De Larrea —como en el del resto de jóvenes—, Martínez remarcó que el interés es doble: ayudarle a evolucionar y, a la vez, no comprometer la estructura del equipo. Su responsabilidad, recalcó, es con todos, y por ello algunas decisiones que afectan individualmente a un jugador responden a lo que considera mejor para el rendimiento global del Valencia Basket.