Powell prende fuego a Miami y los Heat encadenan su cuarta victoria seguida, 127-117

Por ·

Los Heat atraviesan su mejor momento del curso y lo reafirmaron con una victoria de carácter: 127-117 frente a unos Philadelphia 76ers que continúan encadenando ausencias de peso. El encuentro, muy vivo desde el salto inicial, se inclinó hacia Miami gracias a un despliegue ofensivo sostenido durante los 48 minutos, con un protagonista claro: Norman Powell. El escolta estuvo desatado, atacando el aro, castigando desde fuera y generando ventajas cada vez que recibió. Sus 32 puntos no fueron solo una cifra, sino el motor que marcó el tono competitivo de los locales.

box score

A su lado emergió Kel’el Ware, que firmó una actuación que explica por qué en Miami le ven como una pieza de impacto inmediato. El pívot dominó físicamente, ganó la pintura en ambos tableros y terminó con un doble-doble rotundo: 20 puntos y 16 rebotes. Cada balón dividido parecía suyo, y cada posesión larga reforzaba la sensación de que los Heat tenían un ancla que los 76ers no lograban igualar.

La producción exterior no se quedó atrás. Jaime Jaquez Jr. volvió a mostrar esa madurez que ya es habitual en su segundo año en la liga, aportando 22 puntos cargados de lectura y agresividad controlada. Bam Adebayo, sin necesidad de firmar un festival anotador, impuso orden, facilitó circulación y mantuvo la estructura defensiva cuando Filadelfia amagó con acercarse.

Los 76ers, todavía sin Joel Embiid por séptimo partido consecutivo, volvieron a mirar a Tyrese Maxey para sostenerse. El base respondió con 27 puntos, pero el esfuerzo no alcanzó para repetir las explosiones que habían definido sus últimos encuentros. Andre Drummond, descomunal en el rebote con 23 capturas, aportó músculo interior, pero la falta de presencia ofensiva complementaria dejó a los visitantes sin el filo necesario. Tampoco pudieron contar con el novato VJ Edgecombe, ausente por una molestia en la pantorrilla.

A medida que el partido avanzaba, los Heat fueron acumulando pequeñas ventajas, aprovechando mejor cada transición y castigando cada despiste defensivo de Filadelfia. La diferencia no se disparó en un único tramo, sino que fue construyéndose jugada a jugada, hasta dejar al rival sin fuerzas reales para una remontada.

La noche terminó siendo una declaración de intenciones: los Heat suman su cuarta victoria consecutiva y parecen haber encontrado una identidad clara, con veteranos que aportan fiabilidad, jóvenes que crecen a gran velocidad y un sentido colectivo que empieza a tener continuidad. Es el tipo de triunfo que no solo se celebra, sino que empieza a definir hacia dónde puede caminar una temporada.