MELILLA. El Leyma Coruña volvió a exhibir autoridad lejos de casa con un triunfo rotundo ante el Melilla Ciudad del Deporte (72-105). El conjunto dirigido por Carles Marco sumó así su decimosexta victoria de la temporada en un partido dominado de principio a fin, decidido con una primera parte arrolladora y bien gestionado pese a un breve bajón tras el descanso.
En el regreso al pabellón Javier Imbroda no hubo espacio para la sorpresa. El Leyma salió decidido a imponer su ritmo desde el salto inicial y rompió el partido muy pronto, castigando cada debilidad de un Melilla que llegaba tocado anímicamente. El plan fue claro: intensidad defensiva, circulación fluida y castigo constante en transición. El resultado, una renta que no dejó de crecer.
El partido quedó marcado en apenas unos minutos. La conexión inicial entre Dídac Cuevas y Radoncic abrió la noche y activó un parcial sin respuesta que hundió a los locales. Sin necesidad de monopolizar el balón, el Leyma fue encontrando anotación desde múltiples focos, reflejo de un juego coral que desarboló por completo a la defensa melillense.
La superioridad visitante se tradujo rápidamente en el marcador. Jou castigó el desorden exterior, mientras Cremo, Caio Pacheco y Jorgensen atacaban el aro con continuidad y ventaja. El primer cuarto se cerró con un contundente 11-28 que ya anticipaba el desenlace.
Lejos de aflojar, el Leyma mantuvo el pie en el acelerador en el segundo cuarto. Melilla no encontraba soluciones ni en transición ni en ataque posicional, incapaz de romper la estructura defensiva naranja. Cada intento local encontraba respuesta inmediata en el otro aro. El marcador fue escalando hasta rozar los veinte puntos de diferencia mediado el periodo y la sensación de control era total.
Acciones de calidad, como un pase a la espalda de Jacobo para Mus Barro, ilustraban la confianza de un equipo que jugaba con soltura y convicción. Ni los ajustes ni los pequeños golpes de orgullo local alteraron el guion. Al descanso, el 33-53 reflejaba fielmente lo visto sobre la pista.
Tras el paso por vestuarios, Melilla elevó la agresividad y el Leyma concedió algunos metros, cómodo con la ventaja. Fue el tramo más irregular del conjunto coruñés, que permitió a los locales encadenar varias acciones positivas y recortar tímidamente la diferencia. Cuevas, con un triple lejano y una acción en transición tras robo, volvió a poner orden cuando el ambiente empezaba a calentarse.
Aun así, el tercer cuarto dejó una advertencia. Dos triples consecutivos de los locales enfadaron a Carles Marco, que exigió mayor rigor defensivo. Melilla se llevó el parcial y llegó con algo de esperanza al último cuarto (59-72).
El aviso surtió efecto. El Leyma regresó al parqué con el mono de trabajo puesto y cerró el partido desde la defensa. Cuevas asumió la dirección con madurez, alternando anotación y asistencia hasta completar un doble-doble (13 puntos y 11 asistencias) que terminó de desactivar cualquier atisbo de remontada.
Con el marcador de nuevo disparado (59-81), el Melilla bajó los brazos y el Leyma no tuvo piedad. La barrera de los 100 puntos cayó y el encuentro se cerró con un claro 72-105 que refuerza las sensaciones de un equipo sólido, fiable y cada vez más convincente.
Un triunfo sin fisuras, construido desde el colectivo y con un mensaje claro: este Leyma Coruña apunta alto y no está dispuesto a desviarse del camino.