Real Madrid: El reto del match-ball

La espléndida era de Pablo Laso puede presumir de títulos, de remontadas, de victorias imposibles… en su mano, redondearla con una situación inédita: conquistar el título tras salvar un match-ball en contra

El Real Madrid, obligado a vencer en el Palau para devolver la serie al WiZink Center, donde intentaría conquistar delante de su público el título de Liga Endesa.

La empresa parece complicada, sí, y ningún integrante de la plantilla blanca hubiera firmado un desenlace similar en el primer choque, si bien la dificultad, de su mano, trae un reto inédito para la escuadra de Pablo Laso: salvar un match-ball y rematar a su oponente en el desempate en un Playoff Final.

Observando los precedentes, en el último título liguero de 2019, el cuadro merengue siempre fue por delante en la eliminatoria, viajando a Barcelona con 2-0, cediendo en el tercero y rematando en el cuarto, sin ninguna situación límite.

El año anterior, en el que también fue campeón, sí se vio por debajo en la eliminatoria al ceder en el primer partido contra el Baskonia, si bien nunca estuvo a un partido de la eliminación. Tres triunfos después, se proclamó campeón.

Hay que viajar a los cuartos de 2017 para encontrar una situación en la que el Real Madrid estuviese obligado a ganar para seguir con vida y lo hiciera. No obstante, el contexto es muy diferente. En ese año, MoraBanc Andorra provocó el desempate en primera ronda y los madridistas acabaron llevándose la serie, si bien cuando se vieron con 1-2 en contra en Valencia en la final, en una situación similar a la de ahora (ganar forzaba el desempate en casa, perder era el adiós), el Real Madrid no pudo culminar su objetivo.

En 2016, una situación similar a la del MoraBanc, con el UCAM Murcia forzando en cuartos un tercer partido en el que una derrota blanca hubiera sido definitiva. No fallaron.

Dos años antes, misma presión y mismo rival. Con 1-2, debía ganar en el Palau para no caer eliminado en el cuarto partido del Playoff Final, pero perdió por dos puntos y tuvo que ver cómo su máximo rival celebra el título delante de su público.

Eso sí, el de 2013 es un buen ejemplo a seguir por los pupilos de Laso. En aquel Playoff Final los madridistas nunca se vieron a un partido del KO, si bien viajaron al Palau con 1-1 y estaban obligados a ganar uno para seguir con vida. Lo hicieron en el 3º y remataron en el 5º, aunque el reto de esta temporada parece aún mayor.

Por tanto, el mejor recuerdo para la ilusión blanca debe ser el de 2012, solo que en aquella edición de Playoff su match-ball salvado no fue en la final, sino en semis. Contra el Baskonia, los vitorianos se pusieron con un 1-2 favorable en la serie, disputando el 4º en el Buesa Arena para obtener el billete a la final. Ese día, los de la capital tiraron de orgullo para vencer (66-76) y repitieron alegría en el desempate. Una remontada épica.

Sin embargo, la alegría quedó pronto empañada, pues regresó al Palau con las cuentas tan claras que se pueden tener en un quinto partido, donde ganar es la gloria y perder, el infierno, y no consiguió su objetivo. La derrota (73-69) dejó la gesta a medias.

¿Logrará Laso su primera remontada en situación límite en un Playoff Final justo cuando cumple una década al frente del banquillo merengue?

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