Rytas Vilnius se proclama en Badalona nuevo campeón de la BCL (86-92)

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Rytas Vilnius se proclamó Campeón de la Basketball Champions League tras vencer en la prórroga, en un emocionante encuentro, al AEK de Atenas por 86 a 92. Los de Giedrius Zibenas supieron sufrir y tras un tramo final espectacular de partido y de prórroga, se llevaron el título disputado en el Olímpic de Badalona. Simonis Lukosius (23 puntos) se disfrazó de héroe y con su 7 de 10 en triples fue clave en el título lituano. AEK se acordará de este partido durante mucho tiempo. Una final que tuvo prácticamente ganada, pero que se le escapó ante el empuje y resiliencia de los de Vilnius. Los 23 puntos del veterano James Nunnally no fueron suficientes para los griegos.

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¡Qué bonito es el baloncesto! Para quien viera los tres primeros cuartos del partido, no habría imaginado ni en el mejor de los sueños el final vivido en el Olímpic. Un Rytas que no dejó de creer y que gracias al último parcial (17 a 35), pudo luchar en la prórroga y llevarse el título.

La primera canasta de la final fue para Speedy Smith por parte lituana, rápidamente replicada por un triple de Frank Bartley para el AEK. Estaba claro que nos íbamos a divertir en esta final de la BCL.

AEK salió con todo decidido a marcar territorio desde el principio. Un triple de Charalampopoulos hizo saltar las alarmas en el cuadro lituano (10-4 minuto 4). Giedrius Zibenas se vio obligado a parar el encuentro. El físico griego se imponía en este arranque del partido.

Rytas Vilnius tuvo una pequeña reacción (10-8), pero rápidamente replicó Frank Bartley (10 puntos). El americano, en modo MVP, anotaba a su antojo y AEK se marchaba de nuevo en el marcador. El uno de diez de los de Vilnius desde la línea exterior les estaba penalizando en exceso. Al final del primer cuarto, un claro 25 a 15 para los griegos. O Rytas igualaba en el físico o lo iba a pasar realmente mal.

AEK estaba en modo apisonadora. Si en el primer acto fue Bartley, le cogió el testigo un soldado del Vietnam curtido en mil batallas cómo James Nunnally. Ocho puntos consecutivos de Nunnally (11 puntos) daba la máxima ventaja a los de Atenas (34-19 minuto 12).

El resto del segundo cuarto fue un cúmulo de errores por parte de uno y otro equipo. Rytas no aprovechó el desacierto griego y se marchó al descanso con muchos deberes por hacer. Su dos de diecisiete en triples eran muy malas noticias para los lituanos. Dos tiros libres de Nunnally (13 puntos) dejó el marcador en un 42 a 25 para AEK. Los de Atenas se imponían en la lucha en el rebote 26 a 19.

Tras el entreacto Rytas Vilnius salió con la misión de hacerle largo el partido al AEK. Con triples de Smith (8 puntos) y Sargiunis, recortó diferencias (46-35 minuto 23). Pero fue un espejismo, James Nunnally se puso el traje de MVP y con sus 18 puntos dejó a los lituanos al borde del abismo (55-35 minuto 26).

El técnico lituano lo intentaba todo, pero no conseguía dar con la tecla y AEK seguía siendo dueño del control del partido. Este tercer cuarto lo ganaban los de Atenas de uno y tenían cada vez más cerca el título (63-45 minuto 30).

La salida del último cuarto de los de Vilnius, fue un halo de esperanza. Cinco puntos consecutivos de, hasta el momento un desaparecido, Jerrick Harding (6 puntos) le puso un poco de emoción a la final (65-53 minuto 32).

El nivel en estos minutos por parte de ambos conjuntos, fue excelso, digno de una final. Triples por doquier, dos más uno… Sin duda, un gran espectáculo. Tras tres tiros libres anotados por Speedy Smith (11 puntos), Rytas se puso a nueve (74-65 minuto 34). A AEK se le notaba un tanto cansado y parecía que el partido se le estaba haciendo largo.

Un triple de Ignas Sargiunis le puso más picante a la final. Rytas se situó a cinco (75-70 minuto 36) con casi cuatro minutos por disputarse. La afición lituana se hacía notar en el Olímpic de Badalona.

AEK se había quedado sin fuerzas. Otro triple de Lukosius (17 puntos) y un tiro en suspensión de Harding (16 puntos) ponía contra las cuerdas al equipo griego (78-77), con tan sólo 24 segundos por disputarse.

Esto no estaba para nada decidido. Simonis Lukosius (20 puntos) se disfrazó de héroe y anotó otro triple, mandando el partido a la prórroga. Ver para creer (80-80 minuto 40)..

La dinámica del partido había cambiado totalmente. Cinco puntos consecutivos de Arturas Gudaitis y un triple más de Lukosius (23 puntos) que estaba en estado de gracia, dejó herido de muerte a un AEK, que veía como se le había escapado una final que parecía tener ganada (80-88 minuto 41).

AEK definitivamente se fue del partido. La energía e intensidad del Rytas Vilnius le había sacado del encuentro. Los de Zibenas jugaron de fábula los últimos instantes de la final y se llevaron el título por 86 a 92.