Domantas Sabonis puede convertirse en el nombre grande de este mercado. Al pívot lituano le quedan dos años y 94 millones de dólares de contrato con los Sacramento Kings, pero la franquicia no estaría dispuesta a ofrecerle una extensión, lo que la deja libre para escuchar ofertas. Según Brian Windhorst y Anthony Slater en ESPN, ya hay interés de otros equipos.
Los números de la 25/26
El curso pasado fue el más complicado de su carrera reciente. Sabonis solo pudo disputar 19 partidos por las lesiones, aunque cuando estuvo en pista siguió siendo el de siempre: 15,8 puntos, 11,4 rebotes y 4,1 asistencias por encuentro. Es decir, doble-doble de media incluso en una temporada rota.
Ese es exactamente el argumento a su favor. Y también el punto de partida de esta noticia, porque el jugador llega completamente recuperado al campus de pretemporada con la intención de recuperar los registros que lo han convertido en uno de los mejores pívots de la liga en los últimos años.
El obstáculo tiene cifras
La dificultad de cualquier operación no está en el interés, sino en el contrato. Sabonis cobrará 45,4 millones de dólares esta temporada y 48,6 la siguiente, ambos años totalmente garantizados. Absorber ese salario exige que el equipo receptor iguale la cifra con jugadores propios o disponga de un margen que casi nadie tiene, especialmente bajo las restricciones que impone el sistema salarial a las franquicias más gastadoras.
Súmese la edad —cumplió 30 años en mayo— y el historial de lesiones del último curso, y se entiende por qué Sacramento puede querer moverlo ahora, cuando todavía tiene valor de mercado, en lugar de dentro de un año con el contrato más cerca de expirar y el jugador un año más viejo.
Qué está en juego en las próximas semanas
El planteamiento es parecido al que se le atribuye a Dallas con Kyrie Irving: dejar que el jugador demuestre en pista que está bien y decidir después. Si Sabonis arranca la temporada encadenando dobles-dobles, su valor sube y la franquicia podrá elegir entre retenerlo o negociar desde la fuerza. Si las lesiones vuelven, el contrato se convierte en un lastre difícil de colocar.
De ahí que las próximas semanas sean decisivas. No para el mercado, que aún tiene meses por delante, sino para saber qué tipo de activo maneja realmente Sacramento.