Sengun guía a Turquía a una semifinal histórica con un triple-doble, 91-77
Han pasado veinticuatro años desde que Hedo Turkoglu liderara a Turquía hasta la final del EuroBasket 2001. En Riga, el exjugador fue el primero en levantarse desde su asiento junto a la pista para abrazar a una nueva generación que vuelve a colocar al baloncesto turco entre los cuatro mejores del continente. El triunfo ante Polonia por 91-77 no solo supuso la clasificación, sino que también mantuvo inmaculado el recorrido de los otomanos: siete victorias en siete partidos, igualando su mejor racha histórica en la competición
El partido se inclinó definitivamente cuando Alperen Sengun rompió su sequía inicial en el primer cuarto. Hasta ese momento, Polonia había conseguido contenerle, pero su primer mate fue la chispa que encendió tanto al público como al propio equipo. Desde entonces, Turquía cerró la primera parte con un parcial de 22-10 y se marchó a vestuarios con un claro 46-32.
La exhibición de Sengun quedó sellada en los números: 19 puntos, 12 rebotes, 10 asistencias y 3 robos. Con solo 23 años, el pívot ya figura en la selecta lista de jugadores que han firmado un triple-doble en el EuroBasket desde que se registran asistencias y rebotes: Stojko Vrankovic (1993, de manera no oficial), Toni Kukoc (1995), Andrei Mandache (2017), Mateusz Ponitka (2022) y Luka Doncic (2025). Ahora, Sengun comparte espacio con ellos, y lo hace como All-Star de la NBA y motor indiscutible de una Turquía que ha encontrado en su versatilidad el camino al éxito.
El plan de Igor Milicic pasaba por castigar cada balón que recibiera Sengun, alternando defensas en zona y trampas en el poste. El resultado fue insuficiente. El interior turco respondió con visión de juego, repartiendo cuatro asistencias en los primeros compases y rompiendo cada ajuste con una facilidad que desesperó a los polacos.
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Aun así, Polonia no bajó los brazos. Llegaron a colocarse a ocho puntos con tres minutos por jugar, empujados por el carácter de Mateusz Ponitka, autor de 19 puntos, 6 asistencias y 6 rebotes. Sin embargo, la inercia turca fue demasiado fuerte y el sueño de repetir el cuarto puesto alcanzado en 2022 quedó truncado.
Si algo demuestra la solidez de Turquía en este campeonato es la estadística que se repite con precisión matemática: siempre que superan los 45 puntos en una primera mitad, acaban ganando. Con el triunfo ante Polonia, esa marca asciende a 12-0 en lo que va de siglo.
No todo fueron buenas noticias para el equipo de Ergin Ataman. Cedi Osman sufrió un golpe en el pie tras un choque con Ponitka en el tercer cuarto y tuvo que retirarse. Volvió a pista en el tramo final, aunque aún queda por ver cómo evoluciona su estado físico de cara a las semifinales.
Con el apoyo incansable de su afición en las gradas y un equipo que combina determinación con talento, Turquía se instala en su segunda semifinal de la historia del EuroBasket. Ahora espera rival: Grecia o Lituania. La historia sigue escribiéndose, y esta vez tiene a Alperen Sengun como protagonista absoluto.