En el Chase Center, el vigente campeón volvió a mostrar por qué su inicio de curso roza lo imparable. Oklahoma City resistió los impulsos de Golden State y cerró un triunfo trabajado por 124-112, guiado por una actuación dominante de Shai Gilgeous-Alexander. El canadiense, que promedia 32,5 puntos por noche, volvió a aparecer cuando el duelo pedía autoridad: 38 puntos, incluido un triple decisivo a falta de 3:34 para enfriar el clima de intento local.
No estuvo solo. Jalen Williams aportó 22 puntos y seis asistencias, y Chet Holmgren firmó otra actuación eficiente, con 21 tantos y ocho rebotes, además del triple desde la cabeza con 6:02 por jugarse que recuperó la ventaja y marcó el tono del cierre.
Los Warriors se presentaron con un contratiempo notable: la ausencia de Stephen Curry, baja por segundo partido consecutivo tras el golpe sufrido ante Houston. Seth Curry, en cambio, debutó tras su regreso, coincidiendo con los minutos finales del primer cuarto. Recibió una ovación cálida antes de sus primeros puntos, un jumper mediado el segundo periodo que evidenció cómo el público había echado de menos un apellido familiar.
Golden State compitió desde otras piezas. Brandin Podziemski aportó 17 puntos, y el recién reincorporado Seth Curry sumó 14. Pat Spencer se transformó en chispa inesperada: un rebote ofensivo que dejó el marcador 81-79 y un triple en la siguiente acción estrecharon todo a un solo punto, culminando una secuencia en la que igualó su récord de anotación (17) y añadió seis asistencias. Podziemski remató el tercer cuarto con un triple sobre la bocina para dejar el encuentro en 91-88.
El pulso se complicó aún más para Golden State con la salida de Jimmy Butler, que no disputó la segunda mitad por dolor en la rodilla izquierda. Arrastraba molestias tras un golpe sufrido el fin de semana y, aunque inició el partido, una caída en el segundo cuarto que incluyó la pérdida de su zapatilla terminó de evidenciar sus problemas físicos. Sin él, los Warriors siguieron empujando, pero la respuesta de los Thunder fue consistente.
Shai había encendido el camino antes del descanso: nueve puntos en los últimos 76 segundos de la primera mitad abrieron una brecha de 63-44 que resultó decisiva para gestionar el resto del encuentro. Oklahoma City, ahora con un 21-1 que impresiona, infligió a los Warriors su tercera derrota como locales.
Gary Payton II se dejó notar con 13 puntos, cinco rebotes y cinco asistencias, mientras Draymond Green y Buddy Hield también sumaron 13 por cabeza. Pero la noche volvió a pertenecer a OKC: impacto oportuno, respuestas desde la rotación, y un cierre con jerarquía, elementos que siguen definiendo el perfil de unos campeones cuyo dominio no cede terreno.