Oklahoma City respondió como lo que es ahora mismo: un equipo con memoria corta para las derrotas y una capacidad inmediata para retomar el control. Tras la rara caída sufrida el pasado sábado ante San Antonio, el Thunder volvió a casa, descansó y se recompuso con autoridad para imponerse a Los Angeles Clippers por 122-101, en una noche liderada de principio a fin por Shai Gilgeous-Alexander.
El escolta canadiense firmó 32 puntos y no necesitó disputar el último cuarto. Su trabajo ya estaba hecho mucho antes. Con 13 aciertos en 24 lanzamientos, siete rebotes y seis asistencias, volvió a marcar el ritmo ofensivo del equipo y amplió una racha histórica: suma ya 98 partidos consecutivos anotando al menos 20 puntos, el segundo registro más largo que ha visto la NBA. En el tercer cuarto, directamente, decidió el partido. Anotó 19 puntos en ese periodo y convirtió una ventaja ajustada en una diferencia definitiva.
Oklahoma City había llegado al descanso por delante (64-55) tras un primer tiempo en el que fue creciendo con el paso de los minutos. Los Clippers dominaron buena parte del primer cuarto y el inicio del segundo, pero el Thunder terminó encontrando fluidez a partir del impacto de Chet Holmgren, que castigó con contundencia cerca del aro y cerró la primera mitad con 18 puntos tras un impecable 7 de 10 en tiros. A su producción se sumó la aportación constante de Jalen Williams, que terminó el encuentro con 20 puntos.
El tercer cuarto marcó el punto de no retorno. El Thunder aceleró, elevó su acierto hasta el 55,6% en ese tramo y firmó un parcial de 39-28 que dejó el marcador en 103-83 antes del último periodo. Gilgeous-Alexander fue el rostro de esa ruptura definitiva, atacando de forma continua y castigando cada desajuste defensivo de un rival incapaz de frenar la avalancha.
Más allá del acierto, la diferencia también se explicó desde el control del balón. Oklahoma City solo cometió nueve pérdidas, mientras que los Clippers se desangraron con 28 balones perdidos que se transformaron en 39 puntos del Thunder. La presión defensiva fue constante y tuvo en Cason Wallace a uno de sus principales exponentes, con cinco robos dentro de un total de 18 del equipo local.
Los Clippers afrontaron el partido sin James Harden, baja por una contusión en la pantorrilla izquierda, y acusaron la ausencia de su base titular. Kawhi Leonard asumió protagonismo ofensivo con 22 puntos y John Collins aportó otros 20, pero el equipo angelino volvió a quedarse corto. Con esta derrota, encadenan cinco consecutivas y han perdido diez de sus últimos once encuentros.
Para Oklahoma City, el triunfo sirvió para reafirmar su fortaleza en casa —13-0 esta temporada— y elevar su balance global a 25-2. Una respuesta contundente tras una derrota poco habitual, construida desde el liderazgo de su estrella y desde una identidad colectiva que, una vez más, quedó reflejada en la pista.