No hubo tanteo ni espera. Los Denver Nuggets entraron al partido como si el reloj ya marcara los minutos decisivos y, en apenas cuatro, habían construido un 19-0 que dejó sin respuesta a los Utah Jazz. Ese arranque desbordado marcó una noche que acabó en 135-112 y que tuvo como telón de fondo una exhibición de tiro exterior y una superioridad sostenida de principio a fin.
Denver abrió con un 7 de 9 en tiros mientras Utah fallaba sus diez primeros lanzamientos de campo y acumulaba dos pérdidas. El primer acierto visitante no llegó hasta un triple desde la esquina de Brice Sensabaugh con 7:06 por jugar del primer cuarto, cuando el marcador ya reflejaba un 19-3. Lejos de frenar el ritmo, los Nuggets siguieron acelerando hasta colocarse 33-5 a 4:42 del cierre del periodo, impulsados por una eficacia que rozó lo irreal: 68,2% en el primer cuarto.
El dominio se extendió al resto de la primera mitad. Denver convirtió 15 de sus 28 intentos desde el perímetro antes del descanso, con Jamal Murray como principal catalizador. El base firmó 27 puntos y cinco triples en esos dos primeros cuartos, mientras Cameron Johnson completó un impecable 6 de 6 desde larga distancia camino de los 20 puntos.
En el centro de todo, como tantas otras noches, apareció Nikola Jokić. El pívot serbio cerró su actuación con 14 puntos, 13 rebotes y 13 asistencias, alcanzando su 14º triple-doble de la temporada y el número 178 de su carrera cuando asistió a Peyton Watson para una bandeja con 7:10 por jugar del tercer cuarto. Watson, ausente en los dos partidos anteriores, respondió con 20 puntos y fue otro de los nombres propios de una rotación que funcionó sin fisuras.
Utah trató de reaccionar a base de empuje ofensivo. Lauri Markkanen lideró a los visitantes con 27 puntos y Keyonte George añadió 20, pero el daño inicial pesó demasiado. Los Jazz llegaron a verse 94-67 abajo antes de enlazar un parcial de 13-2 que redujo la desventaja a 17 al final del tercer cuarto. Ya en el inicio del último, Tim Hardaway Jr. encadenó tres triples en apenas 46 segundos para colocar el 105-88 y alimentar un último intento de remontada.
Fue un espejismo. Denver, que igualó el récord de la franquicia con 24 triples en el partido, retomó el control sin sobresaltos y cerró el encuentro con autoridad. Para Utah, la derrota significó la tercera consecutiva y un déjà vu incómodo: por segunda vez en 17 días se quedó sin anotar durante un largo tramo inicial, después de haber encajado un 23-0 ante Nueva York el 5 de diciembre.
El partido quedó definido mucho antes del último bocinazo. Denver no solo ganó; impuso un ritmo y una puntería que convirtieron el inicio en sentencia y el resto en administración de una ventaja construida a toda velocidad.