El Olympiacos vive una situación incómoda justo después de tocar la cima. El campeón de la Euroliga 2026 celebra un título histórico, pero al mismo tiempo se enfrenta a un verano de decisiones importantes, con Thomas Walkup y Tyler Dorsey como dos de los nombres que pueden marcar la planificación del club griego.
El caso más llamativo es el de Walkup. El base estadounidense, nacionalizado griego, tiene contrato con Olympiacos hasta 2027 y no cuenta con cláusula de salida, lo que deja al club en una posición fuerte. Sin embargo, el interés procedente de Dubái ha cambiado el escenario. La oferta que manejaría el jugador sería muy superior a su salario actual y podría situarse en cifras cercanas a los 6 millones de dólares por dos temporadas o incluso 9 millones por tres años.
Para Walkup, a sus 33 años, se trataría de una oportunidad económica difícil de ignorar. Para Olympiacos, en cambio, su salida supondría perder a uno de los pilares defensivos y de equilibrio del proyecto. El club puede retenerlo contractualmente, pero deberá valorar hasta qué punto quiere entrar en una carrera económica para convencerlo de seguir.
Al mismo tiempo, aparece el frente de Tyler Dorsey. El exterior quiere mejorar sus condiciones después de una etapa de impacto en el equipo y su petición se movería en torno a los 3 millones de euros anuales, una cifra notablemente superior a la prevista en su contrato actual.
El problema para Olympiacos no es solo cada caso por separado, sino la suma de ambos. Retener a Walkup con una mejora importante y al mismo tiempo atender las exigencias de Dorsey puede tensionar el presupuesto de una plantilla que ya compite en la élite europea.
El título de Euroliga ha reforzado el prestigio del proyecto, pero también ha elevado el valor de sus jugadores. Olympiacos entra ahora en una fase compleja: mantener el bloque campeón sin romper su estructura económica.