Sacramento necesitaba una noche así. Después de ocho derrotas consecutivas, todas ellas por dobles dígitos y con la humillación reciente de caer por 41 en Memphis, los Kings viajaron a Denver y encontraron la chispa que llevaba semanas apagada. El impulso llegó en el último cuarto de la mano de un viejo conocido del público del Ball Arena: Russell Westbrook. El veterano base anotó 15 de sus 21 puntos en los 12 minutos finales y lideró un tramo decisivo que silenció a unos Nuggets que no pudieron capitalizar otra actuación monumental de Nikola Jokic.
El serbio firmó 44 puntos —19 solo en el último periodo— además de 13 rebotes y 7 asistencias, pero ni siquiera su dominio absoluto impidió que Denver tropezara de nuevo en casa ante un equipo en crisis. Hace apenas seis días, los Bulls ya habían terminado allí una racha negativa de cinco encuentros, y esta vez fue Sacramento quien aprovechó el desconcierto local para cerrar una noche que puede marcar un punto de inflexión.
El guion no parecía encaminarse hacia una sorpresa cuando Denver abrió una renta de 13 puntos en el tercer cuarto. Un tiro libre de Jamal Murray puso el 79-66 y dejó a los Kings al borde de su noveno tropiezo consecutivo. Pero Sacramento reaccionó con una agresividad que no había mostrado en semanas: primero igualó el partido antes del final del tercer periodo y luego encadenó una racha de 10-0 al inicio del último cuarto para ponerse 104-98.
Dennis Schroder acompañó la remontada con 21 puntos y Keegan Murray, en su segundo partido tras la cirugía en el pulgar izquierdo, aportó 19. DeMar DeRozan añadió 17 y dejó su sello en los segundos finales: su acción de tres puntos a 12 segundos del final frenó el último intento de Jokic, que había acercado a Denver 123-120 con un triple casi imposible. El propio DeRozan cerró el choque desde la línea en la posesión siguiente.
Denver, que jugó sin Aaron Gordon por una lesión en el isquiotibial sufrida la noche anterior en Houston, encontró puntos en Jamal Murray (23) y Cam Johnson (20). Spencer Jones ocupó el lugar de Gordon en el quinteto inicial por primera vez en su carrera.
Pero esta vez nada fue suficiente. Los Kings, golpeados y sin margen para más tropiezos, respondieron cuando el partido exigió carácter. Y en la casa de un candidato al título, bajo la mejor versión anotadora del vigente MVP, Sacramento encontró exactamente lo que llevaba semanas buscando: una victoria que respira, sacude y devuelve vida.