Real Madrid, las claves de una eliminación

Roberto Anidos
por Roberto Anidos publicado en Euroleague

Vaya por delante de que es muy difícil mantenerse tantos años en la élite de la Euroliga, ser vigente campeón, finalista en las tres últimas ediciones, y disputar cuatro de las últimas cinco final four, no está al alcance de cualquiera, y esto lo ha conseguido el Real Madrid en los últimos años. Ahora, en la más rabiosa actualidad, vamos intentar visualizar que le ha pasado al equipo blanco esta temporada en la Euroliga

Los nuevos no consolideron el bloque

Se fue Marcus Slaughter y tal vez se echa demasiado de menos a un jugador con muchas carencias, pero con virtudes que le hacen único. El ala-pívot era la clave de bóveda de la defensa, de esa zona 1-2-2 tan resolutiva en momentos delicados, de ese chip energético que activaba a todos los demás. Se le dejó escapar -como a Salah Mejri, quien ahora progresa adecuadamente en los Mavericks de la NBA- y a cambio llegó mucho, pero sin impacto real. Siete meses después, se puede concluir que los refuerzos del Real Madrid no han estado a la altura del campeón, incapaces de subirse al carro competitivo.

Hay mil ejemplos, pero baste echar un vistazo al último partido con el Fenerbahçe. Tres de ellos (Ndour, Thompkins y Hernangómez) quedaron fuera de la convocatoria. Jeffery Taylor, que había amanecido titular en la serie, apareció en el último cuarto a la desesperada, cuando ya todo se perdía. Augusto Lima ha mostrado unas carencias alarmantes en estas cumbres que nunca había pisado. Luka Doncic, desde su promesa y sus pocos minutos, poco se le puede criticar. Y hasta KC Rivers, repescado en diciembre, ha estado muy por debajo de su rendimiento habitual (cinco puntos en apenas 21 minutos durante toda la eliminatoria de cuartos).

Estrellas agotadas

La nómina de lesionados del Real Madrid durante lo que va de temporada es espeluznante. Menos Jaycee Carroll, todos han ido cayendo, por unas cosas o por otras, de más o menos duración. El culpable principal, el agotador calendario y la exigencia de haber estado compitiendo desde el primer día. Así,Rudy Fernández tuvo que operarse la espalda y faltar casi cuatro meses. Nocioni fue de una lesión a otra; Felipe Reyes, pletórico en 2015, ha evidenciado un rendimiento más puntual, sin respiro desde hace meses. Llull, inagotable, ha estado en todas. Como Sergio Rodríguez, ambos superando percances físicos. Con Ayón nada parece poder, ni una rotura muscular, aunque no ha sido el mismo últimamente. Ni los golpes afectan a Maciulis… Al campeón se le juntó un verano de locura para sus internacionales, la Intercontinental, la Supercopa, y las trampas que les tenía deparada la Euroliga.

Exigencia competitiva

Un grupo de primera fase con Fenerbahçe, Khimki, Estrella Roja, Bayern de Múnich y Estrasburgo es ya una trampa para empezar. Si se suman un par de despistes, las consecuencias son “disputar finales desde diciembre”, como el martes recalcaba Laso. Hay que recordar que el Madrid tuvo que vencer tres partidos seguidos para no quedar eliminado a las primeras de cambio, para salvar ese ridículo inaudito. Las cosas empezaron torcidas, pero peor fue en el Top 16, en un grupo como no se recuerda, ‘de la muerte’ (valga el tópico). También sobrevivió el Madrid, pese a perder dos partidos sobre la bocina (Doellman y Bertans), con esa final (una más) con el Khimki, superada con nota, aunque a la vuelta aguardara el Fenerbahçe, cruel verdugo. El balance final, 12 victorias por 15 derrotas, cayendo en seis de las últimas siete citas, pone de relieve el mediocre despliegue del campeón para defender su corona, aunque nunca se diera por vencido.

Desapareció la defensa

El Madrid de los 100 puntos, la voraz máquina ofensiva, estaba siempre sustentada por una defensa que les impulsaba, el resorte que les hacía crecer en el juego en transición. Aquello, una de las grandes y ocultas virtudes del pentacampeón, ha desaparecido por completo. Lo normal ahora es que los blancos encajen 90 puntos una tarde cualquiera. Sea por desidia, por falta de concentración o por aspectos tácticos. En ACB encaja 81,39 puntos por partido, ¡la 13ª peor defensa de la competición!. También en el Top 16 fue la segunda peor defensa y sólo en cinco partidos logró dejar al rival por debajo de 80 puntos.

Un rival superior

El mismo equipo que el Madrid liquidó en las pasadas semifinales, el paso previo al título, ha sido ahora su verdugo. Si el paso de los blancos durante los meses previos hubiera sido más firme, se hubiera evitado una eliminatoria que desde el inicio parecía terrible, más con el factor cancha a favor de los turcos. El Fenerbahçe perdió dos partidos en la primera fase y tres en el Top 16, aunque dos de ellos (Cedevita y Unicaja) ya cuando tenía todos los deberes hechos. Por el camino perdió a Vesely, quien llegará a la Final Four, pero “con un sólo pívot (Udoh) y un sólo cuatro (Antic)” ha sido alarmantemente superior, frustrando en cada envite del juego a los de Laso. El camino previo esta vez, como casi siempre, fue determinante.

elmundo.es / foto: euroleague.net

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