Hay jugadores que dominan una parte concreta del juego. Andrei Kirilenko parecía estar presente en todas. Anotaba sin necesitar demasiados tiros, reboteaba, pasaba, corría la pista, robaba balones y aparecía desde cualquier lugar para colocar un tapón. Con 2,06 metros, unos brazos interminables y una movilidad impropia de su altura, fue uno de los defensores más versátiles de su generación.
Su juego no encajaba del todo en las posiciones tradicionales. Podía actuar como alero o ala-pívot, defender desde bases hasta interiores y terminar una noche con números en todas las columnas de la estadística. Por eso sus partidos no siempre se entendían mirando únicamente los puntos. Kirilenko podía dominar sin ser el máximo anotador, convirtiendo la actividad, la anticipación y la inteligencia defensiva en una forma diferente de controlar el baloncesto.
Su carrera profesional comenzó en el Spartak de San Petersburgo. En la temporada 1996/97, con solo 15 años, promedió 7,6 puntos y 3,2 rebotes. Fue el jugador más joven en debutar entonces en la máxima competición rusa, un comienzo extraordinariamente temprano incluso para alguien que había crecido mucho antes que los demás jóvenes de su edad.
En la 1997/98 elevó sus números hasta los 12,2 puntos y 4,5 rebotes. Ya no era simplemente un adolescente utilizado para completar la rotación. Su capacidad para intervenir en ambos lados de la pista empezó a convertirlo en uno de los talentos más interesantes del baloncesto ruso.
El CSKA Moscú lo incorporó en 1998. Durante su primera temporada en la capital promedió 10,2 puntos y 3,5 rebotes y conquistó la Liga rusa. Utah Jazz lo eligió con el número 24 del Draft de 1999, cuando todavía tenía 18 años, pero ambas partes entendieron que lo mejor era que continuase formándose en Europa antes de dar el salto a la NBA.
En la temporada 1999/00 aportó 11,4 puntos y 4,1 rebotes y volvió a proclamarse campeón de Rusia. El CSKA también ganó la Liga del Norte de Europa, la NEBL, una competición que reunía a clubes de distintos países del Báltico y del norte continental.
Su última campaña antes de marcharse a Estados Unidos fue la más completa. En la 2000/01 alcanzó los 14,1 puntos y 8,6 rebotes, asumiendo ya una responsabilidad mucho mayor. Kirilenko había debutado además con la selección absoluta y, con 19 años, disputó los Juegos Olímpicos de Sídney. Cuando llegó a la NBA no era un proyecto sin experiencia, sino un jugador que acumulaba cinco temporadas profesionales y partidos internacionales con Rusia.
En la temporada 2001/02 se incorporó definitivamente a Utah Jazz. Allí encontró un vestuario dirigido todavía por John Stockton y Karl Malone, dos leyendas que llevaban más de una década jugando juntas bajo las órdenes de Jerry Sloan. Kirilenko tuvo que aprender rápidamente la dureza del sistema, la exigencia defensiva y una manera de competir que no permitía relajarse en ninguna posesión.
Su adaptación fue inmediata. Promedió 10,7 puntos, 4,9 rebotes, 1,9 tapones y 1,4 robos, entrando en el mejor quinteto de novatos. Su dorsal 47, unido a sus iniciales, dio origen al apodo que lo acompañaría durante toda su carrera: AK-47. No era únicamente un juego de palabras. Su velocidad para intervenir, su alcance y la facilidad con la que alteraba las posesiones hacían que el sobrenombre encajase con su forma de jugar.
En la 2002/03 mejoró hasta los 12 puntos y 5,3 rebotes. Seguía desempeñando un papel secundario alrededor de Stockton y Malone, pero cada vez resultaba más evidente que Utah tenía en él al jugador sobre el que podía construir la siguiente etapa del equipo.
Esa transición llegó en el verano de 2003. Stockton se retiró y Malone dejó la franquicia para fichar por Los Angeles Lakers. Sin sus dos grandes referentes, muchos esperaban que Utah se hundiese. Kirilenko respondió con la mejor temporada de su carrera: 16,5 puntos, 8,1 rebotes, 3,1 asistencias, 1,9 robos y 2,8 tapones.
Fue elegido por primera y única vez para el All-Star y entró en el segundo quinteto defensivo de la NBA. En diciembre de 2003 firmó dos partidos 5x5 en apenas una semana. Contra Houston terminó con 19 puntos, 5 rebotes, 7 asistencias, 8 robos y 5 tapones; frente a New York añadió 10 puntos, 12 rebotes, 6 asistencias, 6 robos y otros 5 tapones. Era la demostración más clara de su juego: no necesitaba elegir una sola manera de influir.
En la temporada 2004/05 mantuvo un nivel altísimo, con 15,6 puntos, 6,2 rebotes y 3,3 tapones. Las lesiones limitaron su participación, pero aun así terminó como líder de la NBA en tapones por partido y fue elegido nuevamente para el segundo quinteto defensivo. Kirilenko protegía el aro sin ser un pívot tradicional: muchas veces llegaba desde el lado débil, esperaba el último instante y utilizaba su longitud para corregir los errores de sus compañeros.
La campaña 2005/06 fue posiblemente la mejor expresión de su versatilidad. Promedió 15,3 puntos, 8 rebotes, 4,3 asistencias y más de tres tapones. Se convirtió en el cuarto jugador de la historia que alcanzaba en una misma temporada al menos 15 puntos, 8 rebotes, 4 asistencias y 3 tapones de media, después de Kareem Abdul-Jabbar, Bob Lanier y David Robinson. Fue incluido en el mejor quinteto defensivo y lideró la NBA en tapones totales.
Aquel curso dejó varias actuaciones difíciles de repetir. Contra los Lakers completó el tercer 5x5 de su carrera con 14 puntos, 8 rebotes, 9 asistencias, 6 robos y 7 tapones. Más tarde, frente a Sacramento, firmó un triple-doble de 15 puntos, 14 rebotes y 10 tapones, su mejor registro como intimidador en la NBA.
En la 2006/07 su papel cambió. La recuperación de Carlos Boozer, el crecimiento de Mehmet Okur y la aparición de Deron Williams trasladaron el centro del ataque hacia otros jugadores. Kirilenko bajó hasta los 8,3 puntos y 4,7 rebotes, una reducción que le costó aceptar después de haber sido la gran referencia del equipo. Utah, sin embargo, completó una excelente temporada y alcanzó la final de la Conferencia Oeste.
Aquel verano recuperó su mejor versión con Rusia. En el EuroBasket de 2007 disputado en España promedió 18 puntos, 8,6 rebotes y 2,4 asistencias. Kirilenko fue el eje de una selección dirigida por David Blatt que avanzó hasta una final en la que esperaba la anfitriona, campeona mundial y gran favorita.
Rusia ganó por 60-59 gracias a la canasta final de J.R. Holden. Kirilenko terminó con 17 puntos, 5 rebotes, 2 asistencias, un robo y un tapón y fue elegido MVP del torneo. El oro supuso el primer gran título de Rusia desde la desaparición de la Unión Soviética y el mayor éxito internacional de su carrera.
En la temporada 2007/08 volvió a encontrar un papel más equilibrado en Utah. Promedió 11 puntos y 4,7 rebotes, pero su aportación no se limitó a esas cifras. Jerry Sloan lo utilizó como defensor principal, pasador desde el poste alto y pieza capaz de cubrir los espacios que dejaban Williams, Boozer y Okur.
En la 2008/09 mantuvo una producción similar, con 11,6 puntos y 4,7 rebotes. Alternó la titularidad con un papel desde el banquillo y continuó aportando en varias posiciones, aunque las lesiones y el desgaste acumulado ya le impedían mantener durante toda la temporada la actividad física de sus mejores años.
La campaña 2009/10 dejó 11,9 puntos y 4,6 rebotes. Kirilenko seguía siendo uno de los jugadores más difíciles de sustituir dentro del sistema de Utah: podía iniciar el contraataque después del rebote, cortar sin balón, encontrar al compañero abierto y defender al principal exterior rival.
En la 2010/11 promedió 11,7 puntos, 5,1 rebotes y 3 asistencias. Fue su décima y última temporada con los Jazz. Cerró aquella etapa con 681 partidos de fase regular, unas medias de 12,4 puntos, 5,6 rebotes, 2,8 asistencias, 1,4 robos y 2 tapones. Solo Mark Eaton terminó su carrera en Utah con más tapones que Kirilenko.
Durante el verano de 2011 volvió a liderar a Rusia en el EuroBasket. Promedió 14,9 puntos, 6,1 rebotes y 2,3 asistencias y condujo al equipo hasta la medalla de bronce. Rusia solo perdió un partido en todo el campeonato, la semifinal frente a Francia, antes de imponerse a Macedonia en el encuentro por el tercer puesto.
El cierre patronal de la NBA facilitó su regreso al CSKA Moscú en la temporada 2011/12. Kirilenko tenía ofertas para volver a Estados Unidos cuando se solucionó el conflicto, pero decidió terminar el curso en Rusia. Promedió 12,6 puntos y 5,9 rebotes en el conjunto de las competiciones, mientras que en la Euroliga elevó sus cifras hasta los 14,1 puntos, 7,5 rebotes, 1,9 tapones y 1,5 robos.
Fue elegido MVP de la Euroliga, mejor defensor de la competición e integrante del mejor quinteto. También lideró el torneo en rebotes y tapones y ayudó al CSKA a conquistar la Liga rusa y la VTB League. Solo le faltó el título europeo: el equipo ruso desperdició una ventaja de 19 puntos en la final ante Olympiacos y cayó por 62-61 tras la canasta de Georgios Printezis en el último segundo.
Su año terminó con otro éxito internacional. En los Juegos Olímpicos de Londres, Kirilenko produjo 17,5 puntos y 7,5 rebotes y lideró a Rusia hasta la medalla de bronce. En el partido decisivo derrotaron a Argentina, completando una etapa en la que la selección había ganado el EuroBasket de 2007, el bronce europeo de 2011 y el bronce olímpico de 2012.
En la temporada 2012/13 regresó a la NBA para jugar con Minnesota Timberwolves. Promedió 12,4 puntos y 5,7 rebotes, compartiendo equipo con Kevin Love, Ricky Rubio y su compatriota Alexey Shved. A los 31 años todavía conservaba su capacidad para enlazar la defensa con el ataque y hacer funcionar las alineaciones sin necesitar jugadas específicas para él.
Un año después firmó por Brooklyn Nets. En la 2013/14 sus números bajaron hasta los 5 puntos y 3,2 rebotes, condicionado por las lesiones y por un papel mucho más reducido en un equipo veterano que contaba con Kevin Garnett, Paul Pierce, Deron Williams y Joe Johnson.
La temporada 2014/15 comenzó de la misma manera. Solo participó en siete encuentros con Brooklyn y promedió 0,4 puntos. Fue traspasado a Philadelphia, aunque no llegó a disputar ningún partido con los Sixers. En febrero regresó al CSKA para cerrar su carrera donde había comenzado a competir al máximo nivel.
Con el equipo moscovita aportó 8,9 puntos y 4,4 rebotes y conquistó nuevamente la VTB League. El CSKA alcanzó además la Final Four de la Euroliga, aunque volvió a caer ante Olympiacos en semifinales. Al terminar la campaña, con 34 años, Kirilenko anunció su retirada.
Su palmarés incluye tres Ligas rusas, una NEBL y dos títulos de la VTB League. Con Rusia conquistó un oro y un bronce europeos, además de una medalla de bronce olímpica. Fue All-Star de la NBA, miembro una vez del mejor quinteto defensivo y dos veces del segundo, líder de la liga en tapones y elegido para el mejor quinteto de novatos. En Europa añadió el MVP y el premio al mejor defensor de la Euroliga de 2012.
Pero su verdadera importancia está en la forma en que anticipó el baloncesto que vendría después. Kirilenko podía cambiar defensivamente, proteger el aro, conducir el balón, pasar y jugar sin ocupar una posición fija. Durante años se valoró su capacidad para llenar estadísticas; con el tiempo se entendió que lo extraordinario era cómo conectaba todas esas acciones.
Andrei Kirilenko no necesitaba dominar el balón para dominar el partido. Bastaba con seguirlo durante una posesión: ayudaba en la zona, recuperaba a su hombre, desviaba un pase, corría el contraataque y terminaba asistiendo a un compañero. Parecía estar en todas partes porque, durante sus mejores años, casi siempre lo estaba.