Anthony Edwards, sin filtros en el Media Day: sinceridad brutal, humor y baloncesto sin adornos
Anthony Edwards fue, una vez más, Anthony Edwards. Directo, espontáneo y sin el más mínimo interés en maquillar respuestas, el escolta de los Timberwolves protagonizó una de las comparecencias más entretenidas y reveladoras del Media Day del NBA All-Star. Entre reflexiones tajantes, carcajadas y auténticas clases de baloncesto, Edwards dejó frases que retratan a la perfección su personalidad.
La primera pregunta ya marcó el camino. Tras haber vivido la intensidad extrema de la final olímpica en París, se le cuestionó si el formato USA contra el Resto del Mundo podía acercarse a ese nivel competitivo. La respuesta fue inmediata: «No». Ante la petición de explicación, no se movió ni un milímetro: «Eso fueron los Juegos Olímpicos. Así de simple». Sin matices, sin rodeos.
En un plano más personal, un psiquiatra deportivo le preguntó cómo aconsejaría a los jóvenes deportistas manejar las redes sociales. Edwards fue igual de claro: «No puedo hablar mucho de eso porque no he estado en redes sociales desde hace tres o cuatro años». Su recomendación fue tan simple como contundente: «Mantente alejado de ellas».
El tono volvió a relajarse al hablar de su anuncio con Adidas, en el que aparecían otros jugadores de la NBA. Edwards reconoció que disfrutó el proceso: «Súper emocionado. Siempre es bueno activar la competitividad». Y, fiel a su fama, añadió con una sonrisa: «No creo que nadie hable tanta basura como yo, así que está bien».
Uno de los momentos más celebrados llegó con su Mount Rushmore de jugadores de Atlanta. Edwards eligió con conocimiento de causa: «Lou Williams», «Vincent Banks», «Jaylen Brown» y «Collin Sexton». Explicó incluso su descarte de Dwight Howard: «No llegué a ver mucho a Dwight, pero sí vi a Lou Will, a Collin Sexton y a JB. Eran asesinos en el instituto, seguro».
El ambiente subió todavía más cuando le preguntaron qué All-Star no dejaría salir con su hermana. Edwards fingió despreocupación antes de lanzar el dardo: «Probablemente Jaylen Brown». Y remató entre risas: «Es de la ciudad. No puede salir con mi hermana».
En uno de los pasajes más interesantes desde el punto de vista técnico, Edwards explicó con todo lujo de detalles cómo ataca en situaciones de uno contra uno. «Primero miro qué está haciendo el ‘low man’», explicó. «Estoy leyendo si está limpiando la zona por la regla de los tres segundos, mirando al árbitro». En cuanto ese defensor sale del carril, no hay dudas: «En ese momento voy hacia el aro». Su lectura es simple: «Si viene la ayuda, la paso a la esquina. Si no, tengo una bandeja».
Cuando se le pidió que aclarara el término “cleanse”, Edwards lo explicó para todos los públicos: «En la NBA hay regla de tres segundos. Meten el pie en la zona, miran al árbitro como diciendo 2,9 y salen». Y ahí está la clave: «En cuanto salen ese 0,1, yo voy cuesta abajo».
Sobre las críticas al All-Star Game por falta de competitividad, Edwards no se escondió: «Es lo que hay en este punto». Sin promesas de cambio ni discursos grandilocuentes.
También hubo espacio para el agradecimiento. Al hablar de su exentrenador universitario Tom Crean, Edwards subrayó su importancia como mentor: «Súper importante». Destacó sobre todo su obsesión por el vídeo: «Después de cada partido me mandaba clips de lo que podía haber hecho mejor y de lo que hice bien». Para él, ese trabajo es clave: «Ver el vídeo con él y desmenuzarlo, eso es lo principal».
Uno de los momentos más surrealistas llegó cuando le dijeron que un departamento de la NBA lo había situado como el séptimo jugador más atractivo de la historia. Edwards primero pidió aclaraciones y, al entender la pregunta, reaccionó entre risas: «Mi mujer no va a estar contenta con eso». Reconoció el mérito familiar: «Mis padres hicieron un buen trabajo», pero bromeó: «Intento esconderlo y ser feo para esta gente». Eso sí, dejó un último guiño: «La verdad es que igual me pusieron un poco bajo en la lista».
En clave puramente baloncestística, dejó una lección clara para jugadores jóvenes obsesionados con el dribbling: «Puedes tener un movimiento de un millón de dólares y una finalización de un céntimo». Su consejo es directo: «Tienes que poder meter el tiro después del movimiento». Incluso recomendó controlar la emoción: «No te rías hasta que metas el jumper».
Sobre si puede defender a Kyrie Irving, Edwards no dudó: «Claro que puedo defender a Kyrie». Eso sí, diferenció contextos: «En cinco contra cinco hay demasiadas cosas: bloqueos, mano a mano… en uno contra uno, me elijo a mí».
El cierre fue emocional. Preguntado por la retirada futura de LeBron James, Edwards sorprendió: «Puede que llore un poco». Y cuando se le planteó si aspira a ser la futura cara de la liga, volvió a ser él mismo: «Ellos ya tienen a Wembanyama. Estarán bien».