Anthony Edwards somete a Boston con un triple imposible y sostiene el triunfo de Minnesota (119-115)
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Anthony Edwards somete a Boston con un triple imposible y sostiene el triunfo de Minnesota (119-115)

En Minneapolis se vivió una noche de pulsaciones altas, coronada por una acción que solo podía pertenecer a Anthony Edwards. El escolta de los Timberwolves firmó 39 puntos y decidió el partido con un triple tan inverosímil como definitivo, una acción que terminó por desbordar a unos Celtics que venían en plena racha. Minnesota acabó imponiéndose 119-115, un alivio competitivo para un equipo que, hasta hoy, no había sido capaz de derrotar a un rival con balance igual o superior al 50% en sus siete intentos previos.

box score

Jaylen Brown, dudoso hasta última hora por espasmos en la zona lumbar, ignoró cualquier limitación física durante tres cuartos. Acabó con 41 puntos —máximo de su temporada igualado— y un despliegue estadístico descomunal en la primera mitad, donde acumuló 27 puntos, cinco rebotes, cinco asistencias y tres robos, algo que ningún jugador había logrado desde que existe registro detallado de play-by-play. Boston se marchó al descanso con ventaja de 69-59 impulsado por sus 19 puntos solo en el primer cuarto.

Pero la noche tomó otro rumbo tras el intermedio. Minnesota ajustó su ritmo y encontró equilibrio ofensivo: seis jugadores cerraron el duelo en dobles dígitos, con Julius Randle aportando 16 puntos y Donte DiVincenzo sumando 15 dentro de un reparto que permitió a los locales mantenerse en pie incluso en los momentos de mayor exigencia. Un parcial de 24-12 en el tercer cuarto, liderado por siete puntos de Edwards y otros cinco de Terrence Shannon Jr., dio a los Wolves una ventaja de 94-92 antes del periodo final.

Ahí emergió la versión más incisiva de Edwards. Con 3:52 en el reloj, enlazó nueve puntos consecutivos que parecían encarrilar el partido (110-98), culminando incluso una acción tras recuperar una jugada propia: falló un tiro, Rudy Gobert cazó el rebote, cedió rápidamente a DiVincenzo y este asistió al propio Edwards en una penetración que levantó al Target Center.

Pero Boston no se despidió tan fácilmente. Brown volvió a cargar con la ofensiva y, junto a los mejores minutos de la noche de Neemias Queta —19 puntos, récord de su carrera igualado, y 18 rebotes, nuevo tope personal— lideró un parcial de 12-0 que devolvió la igualdad a 1:38 del final. Derrick White, que sumó 16 puntos, también fue parte de esa remontada súbita.

El partido quedó entonces en manos de una última genialidad. Con 115-112 y la posesión a punto de agotarse, Edwards perdió brevemente el control del balón, lo recuperó a la carrera y, sin espacio ni ritmo, lanzó un triple sobre la defensa de White que terminó atravesando la red a 14 segundos del final. Una acción de puro talento, o quizá de pura obstinación, que cerró una noche en la que el escolta volvió a confirmar su estado de gracia: promedia 38,5 puntos en sus últimos cuatro encuentros.

Minnesota sobrevivió. Boston cayó solo por segunda vez en sus últimos siete partidos. Y Edwards dejó otra declaración de intenciones en un inicio de temporada que ya empieza a tener firma propia.