El Barcelona encara la temporada 2025/26 con un aire de urgencia. Dos cursos consecutivos sin levantar un solo título —algo que no ocurría desde el lejano periodo 1991-1993— han colocado al club en una situación delicada, tanto en lo deportivo como en lo institucional. Con problemas económicos de fondo, y tras un año marcado por lesiones que destrozaron la rotación de Joan Peñarroya, el equipo azulgrana ha vivido un verano agitado con 14 movimientos que buscan devolverle la competitividad perdida
La temporada pasada fue una sucesión de golpes: las lesiones de Nicolás Laprovittola y Juan Núñez dejaron al equipo sin dirección en momentos clave, mientras que en la pintura se encadenaron los problemas físicos de Jan Vesely y la grave lesión de Chimezie Metu. El Barça se quedó a un tiro de alcanzar la Final Four de la EuroLeague, cayó estrepitosamente en la Copa del Rey frente a Tenerife y no tuvo opción alguna en las semifinales de la Liga Endesa contra el Real Madrid. El diagnóstico era claro: había que rehacer la plantilla.
El capítulo de salidas fue doloroso, aunque esperado en algunos casos. Metu quedó descartado tras romperse el tendón de Aquiles en marzo; Jabari Parker y Justin Anderson buscarán nuevos retos en Partizán y Dubái BC; Álex Abrines puso punto final a su carrera a los 31 años; y James Nnaji, uno de los jóvenes más prometedores, también dejó el club.
En el apartado de llegadas, los nombres buscan devolver jerarquía y fondo de armario. Juani Marcos, canterano culé y ahora de vuelta tras brillar en Lleida y Girona, llega para dar oxígeno en la dirección. Will Clyburn y Myles Cale reforzarán el perímetro, con dudas: el primero por su estado físico y el segundo por ser un recién llegado a la élite continental. El fichaje estrella es Tornike Shengelia, de vuelta a España tras sus tres años en la Virtus, un ala-pívot de carácter, experiencia y solvencia en partidos grandes. Y, como apuesta de futuro, Miles Norris aterriza desde la G-League estadounidense.
A estos refuerzos se añaden renovaciones clave: Darío Brizuela y Joel Parra, que asumieron responsabilidades cuando más lo necesitó el equipo, continuarán su progresión. También seguirá Kevin Punter, líder ofensivo de la temporada pasada, mientras que el club rectificó y mantuvo a Yousapha Fall, un pilar defensivo que parecía tener pie y medio fuera.
Una plantilla que mezcla veteranía y futuro. Con los movimientos cerrados, el Barça presenta un bloque de doce jugadores donde conviven varias realidades:
Bases: Juan Núñez, Nicolás Laprovittola, Juani Marcos
Exteriores: Kevin Punter, Darío Brizuela, Joel Parra, Will Clyburn, Myles Cale
Interiores: Tornike Shengelia, Miles Norris, Willy Hernangómez, Yousapha Fall
El reto de Peñarroya será encontrar el equilibrio entre la veteranía (Laprovittola, Shengelia, Clyburn) y el impulso joven (Núñez, Marcos, Norris), además de mantener sano a un núcleo interior que la campaña pasada se resquebrajó.
El Barcelona inicia el curso con una mezcla de expectativas y dudas. Shengelia debe convertirse en un referente inmediato, Clyburn necesita disipar incógnitas sobre su estado físico y los jóvenes deberán dar un paso adelante para ofrecer energía en una rotación larga pero todavía en fase de ensamblaje.
En este contexto, Peñarroya contará con varias opciones tácticas, desde quintetos ofensivos liderados por Punter hasta formaciones más físicas con Fall como ancla defensiva. Pero más allá de las pizarras, la exigencia es clara: el Barça necesita volver a ganar ya. Dos temporadas en blanco son demasiado tiempo para un club diseñado históricamente para pelear por todo.
La temporada pasada fue una sucesión de golpes: las lesiones de Nicolás Laprovittola y Juan Núñez dejaron al equipo sin dirección en momentos clave, mientras que en la pintura se encadenaron los problemas físicos de Jan Vesely y la grave lesión de Chimezie Metu. El Barça se quedó a un tiro de alcanzar la Final Four de la EuroLeague, cayó estrepitosamente en la Copa del Rey frente a Tenerife y no tuvo opción alguna en las semifinales de la Liga Endesa contra el Real Madrid. El diagnóstico era claro: había que rehacer la plantilla.
El capítulo de salidas fue doloroso, aunque esperado en algunos casos. Metu quedó descartado tras romperse el tendón de Aquiles en marzo; Jabari Parker y Justin Anderson buscarán nuevos retos en Partizán y Dubái BC; Álex Abrines puso punto final a su carrera a los 31 años; y James Nnaji, uno de los jóvenes más prometedores, también dejó el club.
En el apartado de llegadas, los nombres buscan devolver jerarquía y fondo de armario. Juani Marcos, canterano culé y ahora de vuelta tras brillar en Lleida y Girona, llega para dar oxígeno en la dirección. Will Clyburn y Myles Cale reforzarán el perímetro, con dudas: el primero por su estado físico y el segundo por ser un recién llegado a la élite continental. El fichaje estrella es Tornike Shengelia, de vuelta a España tras sus tres años en la Virtus, un ala-pívot de carácter, experiencia y solvencia en partidos grandes. Y, como apuesta de futuro, Miles Norris aterriza desde la G-League estadounidense.
A estos refuerzos se añaden renovaciones clave: Darío Brizuela y Joel Parra, que asumieron responsabilidades cuando más lo necesitó el equipo, continuarán su progresión. También seguirá Kevin Punter, líder ofensivo de la temporada pasada, mientras que el club rectificó y mantuvo a Yousapha Fall, un pilar defensivo que parecía tener pie y medio fuera.
Una plantilla que mezcla veteranía y futuro. Con los movimientos cerrados, el Barça presenta un bloque de doce jugadores donde conviven varias realidades:
Bases: Juan Núñez, Nicolás Laprovittola, Juani Marcos
Exteriores: Kevin Punter, Darío Brizuela, Joel Parra, Will Clyburn, Myles Cale
Interiores: Tornike Shengelia, Miles Norris, Willy Hernangómez, Yousapha Fall
El reto de Peñarroya será encontrar el equilibrio entre la veteranía (Laprovittola, Shengelia, Clyburn) y el impulso joven (Núñez, Marcos, Norris), además de mantener sano a un núcleo interior que la campaña pasada se resquebrajó.
El Barcelona inicia el curso con una mezcla de expectativas y dudas. Shengelia debe convertirse en un referente inmediato, Clyburn necesita disipar incógnitas sobre su estado físico y los jóvenes deberán dar un paso adelante para ofrecer energía en una rotación larga pero todavía en fase de ensamblaje.
En este contexto, Peñarroya contará con varias opciones tácticas, desde quintetos ofensivos liderados por Punter hasta formaciones más físicas con Fall como ancla defensiva. Pero más allá de las pizarras, la exigencia es clara: el Barça necesita volver a ganar ya. Dos temporadas en blanco son demasiado tiempo para un club diseñado históricamente para pelear por todo.