Noche redonda para los Suns, noche gris para Wembanyama. Con un Devin Booker en modo director y ejecutor, Phoenix firmó una de sus actuaciones más convincentes del curso al imponerse 130-118 a los San Antonio Spurs, que pierden así su condición de invictos tras un 5-0 de ensueño.
Booker se adueñó del partido desde el primer minuto. Cerró con 28 puntos y 13 asistencias en una exhibición de control ofensivo, bien secundado por Grayson Allen y el novato Ryan Dunn, ambos con 17 tantos. El acierto fue su mejor arma: los Suns anotaron 14 de sus primeros 20 triples y llegaron a dominar por 31 puntos mediado el tercer cuarto, antes de encarar el último periodo con un cómodo 102-78.
El banco también respondió con nota, aportando 50 puntos —15 de ellos de Collin Gillespie— y sosteniendo el ritmo cuando Booker descansó. Phoenix, que venía de un inicio irregular, encadenó por primera vez dos victorias consecutivas y mostró la versión fluida y coral que su afición llevaba semanas esperando.
En el otro extremo, Victor Wembanyama vivió su noche más difícil de la temporada. El francés apenas sumó 9 puntos (4/14 en tiros) y 9 rebotes, con 6 pérdidas, rompiendo una racha de más de un año sin bajar de los 10 puntos en un partido. Su impacto, hasta ahora monumental (30,2 puntos y 14,6 rebotes de media en los cinco triunfos previos), se diluyó ante una defensa que lo obligó a forzar cada lanzamiento.
Los Spurs, liderados esta vez por el rookie Stephon Castle (26 puntos) y con Keldon Johnson aportando 19 desde el banquillo, intentaron reaccionar. Lograron acercarse a 14 (111-97) a falta de algo más de seis minutos, pero los Suns sofocaron el intento con un parcial de 11-0 que sentenció cualquier esperanza texana.
El equipo de Frank Vogel supo gestionar la noche pese a las ausencias de Jalen Green (isquiotibiales) y Dillon Brooks (molestias abdominales), demostrando profundidad y precisión desde la larga distancia (11/15 en triples solo en la primera mitad). Al descanso ya mandaban 70-52, con Booker sumando 14 puntos y 9 asistencias, mientras Wembanyama apenas anotaba uno de sus cinco tiros.