El TD Garden volvió a latir con intensidad en una noche que tuvo de todo: dominio, suspense y una victoria que los Celtics tuvieron que asegurar en los últimos segundos. Jaylen Brown fue el emblema de esa resistencia, con 33 puntos y 13 rebotes, mientras que Payton Pritchard firmó una actuación tan brillante como inesperada, con 30 puntos y 8 triples que marcaron el ritmo del encuentro. Boston acabó imponiéndose 121-118 ante unos Clippers que rozaron la remontada tras ir 24 abajo en el tercer cuarto.
Derrick White completó la noche con 22 puntos, 9 asistencias y 7 rebotes, y Neemias Queta aportó energía desde el banquillo (14 y 9). Pero ni ese despliegue impidió que el partido se tensara al máximo cuando James Harden desató una segunda mitad monumental: 37 puntos, 32 de ellos tras el descanso, para devolver a Los Ángeles a la pelea. El base, que venía de un triple-doble de 41 puntos en Dallas, rozó la hazaña con un último lanzamiento que se estrelló en el aro sobre la bocina.
Boston había alcanzado su máxima ventaja (76-52) mediado el tercer periodo, impulsado por el acierto exterior de Pritchard, letal desde el perímetro (8/13 en triples). Pero los Clippers, pese a perder a Derrick Jones Jr. por una lesión de rodilla en el segundo cuarto, respondieron con orgullo. Zubac (16 puntos, 12 rebotes) sostuvo el juego interior y Harden redujo la brecha con un parcial final que colocó el marcador en 119-118 tras un triple suyo con dos segundos por jugar.
Pritchard convirtió entonces los dos tiros libres que sellaron el triunfo y evitaron que el esfuerzo visitante desembocara en milagro. Harden tuvo una última oportunidad para forzar la prórroga, pero su tiro, esta vez, no encontró destino. Los Celtics sobrevivieron al arreón angelino y sumaron su segunda victoria consecutiva, dejando claro que, cuando Boston juega con ritmo y determinación, incluso los sustos se resuelven con carácter.