Cleveland sigue haciendo cuentas. Los Cavaliers continúan negociando la salida de Max Strus con el objetivo de liberar su salario y poder firmar a Jonathan Kuminga o al agente libre restringido Peyton Watson, según informó el periodista Marc Stein.
Es el segundo capítulo de una hoja de ruta que arrancó el viernes con el traspaso de Dennis Schröder a los Hornets. Aquella operación les ahorró 6,8 millones y les dejó unos treinta millones de margen respecto al primer escalón salarial, pero la franquicia entiende que necesita más.
Por qué es él y no otro
El motivo es puramente aritmético. Strus afronta el último año de su contrato, valorado en 16,7 millones, y ese es exactamente el tipo de salario expirante que un equipo con espacio puede absorber sin comprometerse a largo plazo.
Su rendimiento no está en cuestión. Desde su llegada en 2023 ha disputado 132 partidos con promedios de 11 puntos, 4,7 rebotes y 3,5 asistencias, y sigue siendo uno de los tiradores fiables del proyecto. Lo que ocurre es que su ficha es la única lo bastante grande como para desbloquear la operación.
Dos objetivos y un plazo que se agota
Los dos nombres sobre la mesa responden a perfiles distintos. Kuminga, de 23 años, quedó libre cuando los Hawks declinaron su opción de 24,3 millones y arrastra el interés de media liga. Watson, de la misma edad, es agente libre restringido de Denver, que conserva el derecho a igualar cualquier oferta, y ahí la operación exigiría un acuerdo pactado entre franquicias.
Detrás de todo esto queda todavía un tercer frente: la renovación de James Harden, que Cleveland tiene aparcada precisamente hasta resolver estos movimientos. Y con los campus de pretemporada asomando, el margen para encajar las tres piezas se estrecha.