Cleveland, Miami, los Lakers y ahora Nueva York: cuatro destinos para Bruce Brown
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Cleveland, Miami, los Lakers y ahora Nueva York: cuatro destinos para Bruce Brown

Hay un tipo de jugador que en junio todo el mundo dice querer y que en septiembre sigue esperando una llamada. Bruce Brown es ese jugador. Campeón de la NBA, 82 partidos disputados el curso pasado, casi un 39 por ciento en triples y cuatro franquicias vinculadas a su nombre desde que arrancó el mercado. Ninguna le ha firmado todavía.

Lo que ofrece

Su currículum reciente responde a una pregunta que todo entrenador se hace al montar un banquillo: quién sostiene los minutos en los que descansan los titulares. Brown defiende varias posiciones, rebotea por encima de lo que le corresponde por altura, genera juego sin necesitar posesiones y anota lo justo para que las defensas no lo ignoren.

En Denver, donde volvió el curso pasado por tres millones y un año de contrato, no se perdió un solo encuentro. Ochenta y dos partidos, 24 minutos de media, 7,9 puntos, 3,9 rebotes y 2,1 asistencias, con un 47,5 por ciento en tiros de campo. Nada espectacular en la hoja de estadísticas y bastante valioso en la pista.

Por qué sigue libre

Aquí está el asunto que ninguna de las informaciones aborda. Los cuatro equipos que han sonado —Cleveland, Miami, los Lakers y ahora Nueva York— comparten una característica: ninguno tiene margen salarial cómodo.

Los Knicks, con trece contratos garantizados y pegados al segundo apron, llevan toda la semana buscando refuerzos que quepan por el mínimo de veteranos. Miami ha ido completando su plantilla con contratos no garantizados y fichas reversibles. Y a los Lakers se les vincula desde que perdieron a Kuminga, aunque el propio periodista que lo cuenta admite no creérselo demasiado.

Dicho de otro modo: a Brown le sobran admiradores y le faltan equipos que puedan pagarle lo que vale. Con un sistema salarial que asfixia a las franquicias del tramo alto, los jugadores de su perfil —demasiado buenos para el mínimo, no lo bastante estelares para justificar un esfuerzo— son los que más tardan en colocarse.

Dónde encajaría

Si finalmente acaba en Nueva York, el rol está definido antes incluso de firmar: el que desempeña Josh Hart, con quien comparte perfil casi punto por punto. Un jugador que no necesita el balón, que aparece en las estadísticas que no salen en los resúmenes y que permite al entrenador cambiar defensas sin pagar peaje.

Eso es exactamente lo que le falta a los Knicks en el fondo de su banquillo. Y exactamente lo que no pueden pagar.