Detroit volvió a salir victorioso del TD Garden apoyado en la figura que marca su presente y su ambición. Cade Cunningham firmó una actuación de jerarquía, con 32 puntos y 10 rebotes, y condujo a los Pistons a una victoria por 112-105 frente a unos Celtics que no encontraron continuidad en los momentos decisivos. El triunfo refuerza el liderato del Este para Detroit y prolonga su dinámica positiva con una cuarta victoria consecutiva.
El encuentro tenía un precedente reciente todavía fresco. A finales del mes pasado, Boston había frenado en casa una histórica racha de 13 triunfos seguidos de los Pistons, pese a los 42 puntos de Cunningham en aquella noche amarga. Esta vez, el desenlace fue distinto. Detroit supo gestionar mejor los tramos calientes y ejecutar cuando el partido entró en territorio de decisiones.
Cunningham volvió a asumir el peso ofensivo desde el inicio, pero contó con el respaldo de un bloque sólido. Caris LeVert y Tobias Harris aportaron 13 puntos cada uno, suficientes para sostener al equipo cuando Boston intentó apretar el marcador. En el otro lado, Jaylen Brown volvió a ser el principal argumento local con 34 puntos, ocho rebotes y siete asistencias, mientras que Derrick White rozó la proeza individual con 31 tantos en una noche de gran volumen ofensivo.
El partido se rompió de forma gradual. Detroit arrancó el último cuarto con una renta corta, apenas cuatro puntos, y la transformó en una ventaja más cómoda gracias a una secuencia clave de Javonte Green. Primero, un robo culminado con mate en solitario; después, un triple desde la esquina y, a continuación, otro mate que disparó el marcador hasta el 103-93 con algo menos de seis minutos por jugarse.
Boston amagó con volver al partido. White acercó a los Celtics hasta el 96-93 con una jugada de tres puntos que además envió a Cunningham al banquillo con su quinta falta. Más tarde, un tiro en línea de fondo del propio White ajustó el marcador a 104-102 a falta de 2:47. Pero ahí emergió de nuevo la figura del base de Detroit. Cunningham anotó dos suspensiones clave en los dos últimos minutos y apagó definitivamente la reacción local.
El duelo dejó además un contraste claro desde el perímetro. Entre el final del primer cuarto y el inicio del último, Boston falló 20 de sus 21 intentos de tres puntos, una sequía que condicionó su capacidad para remontar. Los Celtics cerraron la noche con un 10 de 39 desde el arco, frente al 13 de 36 de Detroit, una diferencia discreta en volumen pero decisiva en momentos concretos.
Detroit ya había ganado el primer enfrentamiento del curso entre ambos equipos, entonces en su estreno como local, superando otra exhibición anotadora de Brown, que aquella vez alcanzó los 41 puntos. Esta segunda victoria en la serie, ahora en Boston, refuerza la sensación de que los Pistons han dado un paso adelante competitivo. Esta vez, Cunningham no dejó escapar la oportunidad.