David Gil, 22 años en la sombra del banquillo: liderazgo, oficio y una salida sin despedida
©

David Gil, 22 años en la sombra del banquillo: liderazgo, oficio y una salida sin despedida

Tras más de dos décadas como asistente en Baskonia, cinco Final Four y más de mil partidos preparados, David Gil repasa junto a Tim Shea una trayectoria marcada por la exigencia, el aprendizaje constante y el liderazgo silencioso. Una conversación profunda sobre entrenadores, formación, creatividad, desgaste profesional y una salida del club que cerró una era sin reconocimiento público.

Tim Shea: Bueno, hola a todos y bienvenidos a una nueva entrevista de Piratas del Basket con otro profesional muy importante en la escena del baloncesto nacional e internacional. Hoy tengo el placer de presentaros al coach David Gil. Bienvenido, David.

David Gil: Hola, ¿qué tal, Tim?

Tim Shea: David Gil ha cerrado este verano su etapa en el club Baskonia. Desde la temporada 2003-04, nuestro protagonista —nacido y criado en Vitoria— ha sido técnico asistente de los distintos entrenadores que han pasado por el club durante 22 temporadas. En todo ese tiempo has trabajado bajo la dirección de algunos entrenadores muy importantes, empezando por Dusko Ivanovic. ¿Cuántos años estuviste con Dusko?

David Gil: En años creo que han sido un total de 11 temporadas. ¿Cuántas veces volvió? Ahora me pillas un poco, pero yo diría que cuatro etapas. Tres o cuatro, pero creo que cuatro.

Tim Shea: Eso ya es una escuela en sí misma. Yo sé que Dusko es muy, muy exigente. Pero además de él, trabajaste con muchos otros entrenadores. Vamos a hacer la lista.

David Gil: Sergio Scariolo, Pedro Martínez, Velimir Perasovic, Neven Spahija, Pablo Laso, Sito Alonso, Pablo Prigioni, Marco Crespi, Jean Tabak, Joan Peñarroya, Nacho Lescano…

Tim Shea: Y se queda Iván Navarro, ¿no?

David Gil: Iván Navarro también, sí. Bueno, hombre, hay más. Entonces igual son 49 entrenadores, ¿no? (Ríe).

Tim Shea: A lo largo de tu trayectoria como ayudante has logrado tres Ligas ACB, tres Copas del Rey y cuatro Supercopas. Y no me olvido de algo que para mí es muy especial, cuando yo era solo un aficionado al baloncesto: las Final Four.

David Gil: He participado en cinco Final Four.

Tim Shea: Cinco Final Four. Poca cosa. Una pregunta: ¿en cuántos partidos crees que has participado a lo largo de estos años?

David Gil: Mira, son 34 jornadas por 22 años. Solo en ACB estamos hablando de unos 750 partidos.
En EuroLeague, vamos a contar unos 20 por temporada, que antes no era como ahora: 22 años, unos 440 partidos. Así que más de 1.000 partidos seguro.

Tim Shea: Más de mil partidos sentado en un banquillo.

David Gil: Más de mil. Y eso sin contar que no siempre estaba sentado: hubo viajes que no hice, etapas en las que entrenaba al filial…
Pero lo que seguro han sido 1.200 o 1.300 preparaciones de scouting. Eso sí. Me duele la cabeza solo de pensarlo.

Tim Shea: A mí ya me ha entrado una mini depresión solo escucharlo. Y no hablemos de los viajes, porque volver a Vitoria nunca ha sido fácil.

Vamos adelante. ¿Tuviste que cambiar tu manera de pensar o de actuar con cada entrenador que pasó por Vitoria?

David Gil: Me hacen mucho esa pregunta desde que salí del mundo profesional. Y reflexionando, creo que he tenido suerte. Entro con Dusko Ivanovic, que se repite 11 años. Eso ya marca una base muy fuerte. Luego vienen entrenadores con perfiles similares: Perasovic, Spahija, Pedro Martínez, Scariolo… entrenadores disciplinados, con una idea clara.

Incluso Sito Alonso o Jean Tabak, que viene de esa escuela, tenían ese patrón. He convivido siempre con entrenadores de una línea muy clara, muy marcada.

Eso no quita que Pablo Laso, Joan Peñarroya, Marco Crespi o Iván Navarro no fueran duros. Lo eran. Pero esa idea “yugoslava”, por decirlo de alguna manera, siempre estuvo presente.

La adaptación del asistente es clave. Si no te adaptas, no ayudas. Tú has sido primer entrenador y sabes que necesitas alguien al lado que te haga pensar, que te cuestione y genere interacción.

A mí me ha gustado adaptarme, ayudar, enlazar piezas. Esa riqueza la hemos sabido gestionar bien los que hemos estado juntos durante tantos años.

Tim Shea: Ser asistente, en muchos aspectos, es incluso más difícil que ser primer entrenador.

David Gil: Vosotros tenéis la presión directa del resultado. El asistente no tanto, aunque cada vez más se empieza a señalar también al staff.
Yo viví el año de Ourense, con la “Jackson Five”, con el segundo presupuesto más bajo de la liga y entramos en Copa del Rey. Ahí sentía responsabilidad, no presión.

Tim Shea: Tuviste dos oportunidades como primer entrenador de Baskonia. Una el 28 de diciembre de 2021 en Zaragoza y dos días después, ante el Barcelona en EuroLeague. Yo vi ese partido y estuviste excelente.

Lo que me sorprende es que muchos directores deportivos no vieran lo que yo vi: un entrenador debe ser, ante todo, un líder. Y tú lo fuiste.

David Gil: Fue un partido especial. Neven no pudo venir por un falso positivo de COVID y me tocó asumir. Los jugadores respondieron, el público estuvo metido, todo fluyó.

Yo creo que ayuda mucho que nunca he dejado de formarme: cursos, charlas, workshops, leer sobre liderazgo. Incluso cuando no preparo un partido, preparo una clase.

Ser entrenador es una profesión en la que si no te preparas cada día, alguien te adelanta.

Tim Shea: ¿Cómo te comunicó el club tu salida y por qué motivo?

David Gil: Terminó la temporada, hice los campus… sí noté distancia. Y estando ya de vacaciones me llamaron para decirme que no podían seguir contando conmigo.

Tim Shea: ¿No hubo ningún reconocimiento después de más de 20 años?

David Gil: No. Nada. Supongo que esas cosas se hacen más con jugadores.

Tim Shea: Mi opinión personal es que eso habla más del club que de ti.

David Gil: Yo lo tomo como un aprendizaje. Los finales siempre pueden hacerse mejor, pero es una etapa más.

Tim Shea: ¿Qué consejo le darías al David Gil de 17 años?

David Gil: Que no pierda la pasión. Que se prepare para cuando alguien intente quitársela.
Yo fui un loco del baloncesto: leía todo, compraba libros, esperaba cumplir la edad para sacarme los cursos.

Leí Mi credo baloncestístico de Dan Peterson con 18 años. Ese libro debería ser lectura obligatoria. La reflexión no pasa de moda.

Hoy a veces me cuesta ver partidos. Me han hecho daño algunas cosas. Por eso el consejo es ese: trabaja tu pasión para que sobreviva incluso cuando te pongan piedras en el camino.

David Gil:
El entrenador debe mantener la perspectiva. No se puede aburrir al jugador.
Cada día hay que ser creativo. El mismo ejercicio todos los días mata al jugador… y al entrenador.

Las ligas evolucionan, pero los staff no siempre. No puedes preparar un partido en un día. La preparación tiene que ser semanal, global.

Si no, el espectador se aburre, el producto se resiente y todos perdemos.

El cuestionario del Pirata

Tim Shea: Vamos con el cuestionario final de Piratas del Basket.

¿Mejor sándwich?
David Gil: El mixto.

¿Qué deberías tirar de casa?
Demasiados dulces.

¿Animal más aterrador?
Arañas y serpientes.

¿Manzanas o naranjas?
Manzanas.

¿Algún autógrafo pedido?
Sí, de niño en Mendizorroza.

¿Gatos o perros?
Perros.

¿Película de acción favorita?
No tengo una clara.

¿Color favorito?
Rojo.

¿Olor menos favorito?
Tabaco.

¿Vale la pena hacer ejercicio?
Dicen los expertos que sí.

¿Con gas o sin gas?
Sin gas.

¿App más usada?
WhatsApp.

¿Canción para toda la vida?
Cualquiera de Eros Ramazzotti.

Describe tu vida en cinco palabras
Compartir con mi familia.

Tim Shea: Coach, gracias de verdad. Yo te veo preparado desde hace años para ser primer entrenador.

David Gil: Gracias, Tim. Un abrazo.