A pie de pista con José Ramón Alba Benlloch... En un torneo diferente, muchas de las selecciones se pusieron en escena para poner sus opciones encima de la mesa para construir, dar alegría o, directamente, ganar el torneo si la plantilla, las condiciones y ningún contratiempo lo impedía
Senegal – Uganda: Brancou Badio marca el camino
Senegal marcó el ritmo desde el salto inicial y no lo soltó. Con Gora Camara imponiendo bajo los aros y Brancou Badio manejando el timón, los “Leones de la Teranga” se adelantaron pronto en el marcador.
Del otro lado, los “espalda plateadas” se aferraron al partido con el empuje de Jacksen Moni y las aportaciones de Tejan Joel Ruggette, Robinson Opong y Deng John Geu. Desde el banquillo, Jean-Jacques Boissy y Nassef Lubowa actuaron como revulsivos para sus equipos, mientras Ousmane N’Diaye y Makhtar Diagne dieron continuidad al mando de Badio.
Pese a los intentos de Jonathan Kumagon y del propio Geu por cambiar la inercia que había construido el conjunto de DeSagana Diop, el dominio de los campeones de 1997 fue total. Tras unos últimos minutos de buen baloncesto, Senegal se llevó el primer partido por 88-53.
Egipto-Malí: El Jeroglífico indescifrable para Malí llamado Ehab Amin
El partido comenzó con ‘Los Faraones‘ dominando de inicio, con un parcial 2-13 que marcó camino para dominar contra ‘Las Águilas’ que, pese a la pasión y la charanga montada por los aficionados en las gradas del Pavilhaõ Multiusos del distrito de Kilamba en la capital angoleña, no lograban desconectar el bueno juego egipcio pese a su rapidez y físico, con el buen hacer de Oumar Ballo junto a Ibrahima Haidara o Aliou Diarra, pero Ahmed Khalafa y Ehab Amin controlaron la revolución en la medida de lo posible para no tener que preocuparse de más. Amr Abdelhalim y Siriman Kanoute (con un triple ‘At The Buzzer’) dejaron un marcador de 28-35 al descanso.
Tras la reanudación, Mali se puso a tono para empatar el partido con un parcial de 10-0 (14-0 contando el triple final del segundo cuarto), donde la fiscalidad del equipo dirigido por Al Hadji Dicko y liderada por Moulaya Sissoko junto a Mahamane Coulibaly, fue clave para cambiar el sino del encuentro, ya que pese a diversos tapones (alguno al contraataque) y alguna canasta del equipo egipcio, el ritmo maliense había cambiado la dinámica por completo. Pese al jolgorio y la fiesta en las gradas, Anas Mahmoud seguía dando alas a su equipo mientras Ehab Amin (junto con Amr Gendy) era, de nuevo, ancla y sustento de su selección mientras los vuelos de las águilas malienses, si llegar a conectar para finalizar como estaba planeado. Con Gardner y Mahmoud contrarrestando el trabajo que intentaba realizar Ballo, Kanouté y compañía de nuevo, dieron pie a un intenso final pero Egipto se lo llevó por 59-74.
Angola-Libia: Quilombo en Kilamba y fiesta nacional
El partido comenzó con el Multiusos vibrando con su selección tras el retraso inicial, con Jilson Bango haciendo vibrar a los suyos, mientras Libia trataba de aguantar mediante una canasta de Mohamed Buzgaiya pero, cuando aún quedaban 7:17 de juego del periodo inicial, el tiempo se paró por motivos técnicos (aparentemente con problemas en el reloj de posesión), dejando una primera hora y 40 de tiempo real en el transcurso del partido con menos de 3 minutos de juego total con un marcador de 4-2. ¿La forma de volver tras la pausa? Tapones a cargo de Bruno Fernando y un matazo tras alley-up de un imperial Bango, antes de Badurush tuviera que recibir un vendaje contundente sobre su cabeza y con tal contundencia para poder aplicar el ‘reflex’ que, por momentos, impregno el pabellón por completo de dicho ‘aroma’.
La presión de Macachi Braz como ancla defensiva de los ‘antilopes‘ y los puntos de Badrush como respuesta de un equipo dispuesto a darlo todo frente a un graderío que celebró la mayoría de las canastas de los anfitriones como si fueran puntos de otros deportes, con un nivel de pasión incluso mayor que lo visto con las aficiones de Malí o Senegal unas horas antes. Childe Dundao, Braz, Abou Gakou y Fernando seguían conteniendo los esfuerzos que daba Ghyath Almaghribi en favor del equipo libio. Tras casi dos horas reales, terminó quedando un marcador de 20-13 al final del primer cuarto.
En plena euforia por un parcial 6-0 y con una situación adversa tanto moral como física, el equipo dirigido por Sam Vincent parecía reaccionar gracias a varios errores clamorosos de los angolanos, quienes terminaron recibiendo un parcial de 7-0 con su segunda rotación, hecho que provocó que Pep Clarós volviese a meter a varios titulares en pista, para ver si las posesiones largas en defensa, ya conseguidas en minutos anteriores, se terminaban convirtiendo en errores que poder aprovechar para poder dominar de nuevo el encuentro. Con Kevin Kokila haciéndose cargo del espectáculo, junto con algún actor extra como Silvio de Souza o Dundão, dejando un marcador de 38-24 al descanso.
La segunda parte, salvo excepciones, fue fiesta y poder angoleño, algún tiempo muerto del combinado libio pedido algo tarde seguramente (que tampoco terminó de frenar el parcial de 15-4 al cual llegó a mitad del tercer cuarto) dejando muestras de que Angola siempre se hace muy fuerte cuando juega en casa, hecho que (circunstancias incluidas) pago Libia perdiendo por 85-53 antes de que ambos equipos pusieran rumbo Namibe para los dos partidos restantes de la fase de grupos.
Senegal – Uganda: Brancou Badio marca el camino
Senegal marcó el ritmo desde el salto inicial y no lo soltó. Con Gora Camara imponiendo bajo los aros y Brancou Badio manejando el timón, los “Leones de la Teranga” se adelantaron pronto en el marcador.
Del otro lado, los “espalda plateadas” se aferraron al partido con el empuje de Jacksen Moni y las aportaciones de Tejan Joel Ruggette, Robinson Opong y Deng John Geu. Desde el banquillo, Jean-Jacques Boissy y Nassef Lubowa actuaron como revulsivos para sus equipos, mientras Ousmane N’Diaye y Makhtar Diagne dieron continuidad al mando de Badio.
Pese a los intentos de Jonathan Kumagon y del propio Geu por cambiar la inercia que había construido el conjunto de DeSagana Diop, el dominio de los campeones de 1997 fue total. Tras unos últimos minutos de buen baloncesto, Senegal se llevó el primer partido por 88-53.
Egipto-Malí: El Jeroglífico indescifrable para Malí llamado Ehab Amin
El partido comenzó con ‘Los Faraones‘ dominando de inicio, con un parcial 2-13 que marcó camino para dominar contra ‘Las Águilas’ que, pese a la pasión y la charanga montada por los aficionados en las gradas del Pavilhaõ Multiusos del distrito de Kilamba en la capital angoleña, no lograban desconectar el bueno juego egipcio pese a su rapidez y físico, con el buen hacer de Oumar Ballo junto a Ibrahima Haidara o Aliou Diarra, pero Ahmed Khalafa y Ehab Amin controlaron la revolución en la medida de lo posible para no tener que preocuparse de más. Amr Abdelhalim y Siriman Kanoute (con un triple ‘At The Buzzer’) dejaron un marcador de 28-35 al descanso.
Tras la reanudación, Mali se puso a tono para empatar el partido con un parcial de 10-0 (14-0 contando el triple final del segundo cuarto), donde la fiscalidad del equipo dirigido por Al Hadji Dicko y liderada por Moulaya Sissoko junto a Mahamane Coulibaly, fue clave para cambiar el sino del encuentro, ya que pese a diversos tapones (alguno al contraataque) y alguna canasta del equipo egipcio, el ritmo maliense había cambiado la dinámica por completo. Pese al jolgorio y la fiesta en las gradas, Anas Mahmoud seguía dando alas a su equipo mientras Ehab Amin (junto con Amr Gendy) era, de nuevo, ancla y sustento de su selección mientras los vuelos de las águilas malienses, si llegar a conectar para finalizar como estaba planeado. Con Gardner y Mahmoud contrarrestando el trabajo que intentaba realizar Ballo, Kanouté y compañía de nuevo, dieron pie a un intenso final pero Egipto se lo llevó por 59-74.
Angola-Libia: Quilombo en Kilamba y fiesta nacional
El partido comenzó con el Multiusos vibrando con su selección tras el retraso inicial, con Jilson Bango haciendo vibrar a los suyos, mientras Libia trataba de aguantar mediante una canasta de Mohamed Buzgaiya pero, cuando aún quedaban 7:17 de juego del periodo inicial, el tiempo se paró por motivos técnicos (aparentemente con problemas en el reloj de posesión), dejando una primera hora y 40 de tiempo real en el transcurso del partido con menos de 3 minutos de juego total con un marcador de 4-2. ¿La forma de volver tras la pausa? Tapones a cargo de Bruno Fernando y un matazo tras alley-up de un imperial Bango, antes de Badurush tuviera que recibir un vendaje contundente sobre su cabeza y con tal contundencia para poder aplicar el ‘reflex’ que, por momentos, impregno el pabellón por completo de dicho ‘aroma’.
La presión de Macachi Braz como ancla defensiva de los ‘antilopes‘ y los puntos de Badrush como respuesta de un equipo dispuesto a darlo todo frente a un graderío que celebró la mayoría de las canastas de los anfitriones como si fueran puntos de otros deportes, con un nivel de pasión incluso mayor que lo visto con las aficiones de Malí o Senegal unas horas antes. Childe Dundao, Braz, Abou Gakou y Fernando seguían conteniendo los esfuerzos que daba Ghyath Almaghribi en favor del equipo libio. Tras casi dos horas reales, terminó quedando un marcador de 20-13 al final del primer cuarto.
En plena euforia por un parcial 6-0 y con una situación adversa tanto moral como física, el equipo dirigido por Sam Vincent parecía reaccionar gracias a varios errores clamorosos de los angolanos, quienes terminaron recibiendo un parcial de 7-0 con su segunda rotación, hecho que provocó que Pep Clarós volviese a meter a varios titulares en pista, para ver si las posesiones largas en defensa, ya conseguidas en minutos anteriores, se terminaban convirtiendo en errores que poder aprovechar para poder dominar de nuevo el encuentro. Con Kevin Kokila haciéndose cargo del espectáculo, junto con algún actor extra como Silvio de Souza o Dundão, dejando un marcador de 38-24 al descanso.
La segunda parte, salvo excepciones, fue fiesta y poder angoleño, algún tiempo muerto del combinado libio pedido algo tarde seguramente (que tampoco terminó de frenar el parcial de 15-4 al cual llegó a mitad del tercer cuarto) dejando muestras de que Angola siempre se hace muy fuerte cuando juega en casa, hecho que (circunstancias incluidas) pago Libia perdiendo por 85-53 antes de que ambos equipos pusieran rumbo Namibe para los dos partidos restantes de la fase de grupos.