Dinwiddie falla el tiro libre para forzar la prórroga y el Barça sobrevive en Múnich (74-75)
El Audi Dome vivió un final tan caótico como dramático. El Bayern Múnich tuvo en su mano varias oportunidades para estirar el partido, incluso para ganarlo, pero ninguna terminó de concretarse. Y en esa sucesión de ocasiones desperdiciadas, el Barça encontró un modo de resistir hasta asegurarse un triunfo que llega acompañado de un inevitable suspiro de alivio: 75-74 en una noche marcada por los nervios, las rachas y un desenlace que giró alrededor de Spencer Dinwiddie.
El nuevo ciclo en el banquillo azulgrana decía que un estreno técnico suele venir acompañado de victoria. Y aunque la frase hecha se cumplió, el trayecto fue todo menos sencillo. El Barça tuvo que sufrir hasta el último segundo ante un Bayern que, tras una gran reacción en el último cuarto, empujó el partido hacia un territorio emocionalmente incierto.
La secuencia final fue un resumen perfecto del caos: Andreas Obst, que se quedó en solo 3 puntos, rozó el triple ganador, literalmente, con un lanzamiento que entró y salió del aro; y después llegó el turno de Dinwiddie, que se encontró en la línea de tiros libres con la opción de enviar el duelo a la prórroga. Metió el primero, manteniendo viva la esperanza local. Pero el segundo se marchó fuera, desatando un silencio inmediato en el pabellón y sellando la victoria azulgrana.
El guard estadounidense terminó con 17 puntos, los mismos que Da Silva, máximos anotadores del conjunto bávaro. Por parte del Barça, la actuación más completa la firmó Tomas Satoransky, que sostuvo al equipo en momentos críticos con 13 puntos, 4 rebotes y 4 asistencias. Will Clyburn (12) y Tornike Shengelia (10) también alcanzaron las dobles cifras en anotación, aportando equilibrio en una noche donde cada posesión parecía pesar más de lo normal.
El Barça respira. Bayern lamenta lo que pudo ser. Y el desenlace quedará como uno de esos finales en los que un simple tiro libre cambia por completo el relato de un partido.