Durant impone jerarquía y Şengün decide en los dos aros: Houston remonta y tumba a Orlando en la prórroga (117-113)
La noche pidió líderes y los Rockets respondieron con dos. Kevin Durant (35 puntos) marcó el compás en los momentos calientes y Alperen Şengün (30 puntos, 12 rebotes) sostuvo a Houston en ambos tableros para culminar una victoria de carácter ante los Magic, 117-113 en la prórroga.
El desenlace llegó con precisión quirúrgica. En el tiempo extra, Orlando mandaba por uno cuando Amen Thompson atacó el aro para culminar un mate tras asistencia de Durant, giro que abrió la puerta al cierre local. Jabari Smith Jr. negó el empate con un tapón sobre Franz Wagner y, en la siguiente, Durant clavó un step-back para el 113-110 con 9.2 segundos por jugar. Wagner acercó a los Magic con dos tiros libres (8.7), pero Reed Sheppard sostuvo la ventaja desde la línea (4.1). Wendell Carter Jr. convirtió el primero de sus libres y, con el segundo anulado por violación de invasión, Thompson sí aseguró el resultado con dos más.
Hasta llegar ahí, Houston tuvo que remar. Los Magic llegaron a dominar por 11 en el último cuarto, pese a las ausencias de Paolo Banchero y Jalen Suggs (ambos por molestias en la ingle). Wagner firmó su tope de la temporada (29) y Desmond Bane también alcanzó su mejor marca del curso (26), sosteniendo la ofensiva visitante.
Cuando la derrota parecía encarrilada, Durant empató a 100 con un triple a 21.4 segundos del final del tiempo reglamentario. En la acción siguiente, Şengün taponó un intento de bandeja de Bane con 5.3 por jugar; inicialmente la posesión se dio a Orlando, pero el desafío local revirtió la decisión. En el saque posterior llegó el susto: Şengün buscó a Durant, el alero resbaló y Anthony Black robó para machacar y devolver la ventaja a los Magic. El adicional fallado dejó una última vida y el pívot turco la aprovechó: penetración y lanzamiento en la pintura justo antes de la bocina para el 102-102 y forzar la prórroga.
En el añadido, la sociedad Durant-Şengün y la actividad defensiva (el tapón de Smith Jr.) inclinaron definitivamente un partido que Houston convirtió en su cuarto triunfo consecutivo. Sin margen para la duda ni adornos: liderazgo veterano, presencia interior y sangre fría desde el tiro libre para cerrar una remontada que, por momentos, parecía escaparse.