El año de los Raptors: Toronto aprovecha su oportunidad a la primera
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El año de los Raptors: Toronto aprovecha su oportunidad a la primera

La historia de las Finales NBA 2018-19 se escribió con tinta canadiense. Los Toronto Raptors se proclamaron campeones por primera vez en su historia al vencer a los Golden State Warriors por 4-2, culminando una serie donde el factor físico, la solidez táctica y el liderazgo de Kawhi Leonard marcaron la diferencia, aprovechando a unos Warriors malheridos y en la recta final de su legado


Todo comenzó en Toronto, en el Scotiabank Arena, donde los Raptors debutaban en unas Finales por primera vez en su historia. La ciudad estaba entregada a su equipo y el ambiente fue eléctrico desde el salto inicial. Toronto respondió a la expectativa con una actuación sólida, inteligente y tremendamente física, derrotando a los Golden State Warriors por 118-109. El primer gran protagonista de la serie no fue Kawhi Leonard, sino Pascal Siakam, que firmó 32 puntos con un asombroso 14 de 17 en tiros de campo, incluyendo una racha de 11 canastas consecutivas sin fallo. Leonard acompañó con 23 puntos y 8 rebotes, pero fue más importante en defensa y en el control del ritmo que en la anotación. Curry lideró a los Warriors con 34 puntos, la mayoría desde el tiro libre, pero no encontró socios ofensivos fiables. Draymond Green completó un triple-doble, pero la defensa de los Raptors colapsó todos los pasillos de pase y ahogó el movimiento de balón habitual de Golden State. Toronto golpeaba primero con autoridad.

El segundo partido mantuvo el tono físico y de alto nivel defensivo. Golden State reaccionó con carácter y empató la serie con una victoria muy trabajada por 109-104. Los de Steve Kerr ajustaron en ataque y defensivamente cerraron mejor las penetraciones de Siakam, que esta vez se quedó en 12 puntos. Kawhi Leonard volvió a liderar a Toronto con 34 puntos y 14 rebotes, pero su esfuerzo no fue suficiente ante la mejor versión colectiva de los Warriors. Un parcial de 18-0 entre el final del segundo cuarto y el comienzo del tercero cambió el partido por completo, y aunque los Raptors lucharon hasta el final, un último triple de VanVleet no encontró el aro. Klay Thompson, que estaba cuajando un excelente partido con 25 puntos, se lesionó en el tramo final por un problema en los isquiotibiales que lo dejaría fuera del siguiente encuentro. Con la serie empatada, se viajaba a Oakland.



En el Game 3, los Raptors asestaron un golpe psicológico enorme al imponerse en el Oracle Arena por 123-109. Sin Durant y sin Thompson, Golden State dependía por completo de Curry, y este respondió con una actuación memorable: 47 puntos, 8 rebotes y 7 asistencias. Pero el base estaba solo. Toronto aprovechó la fragilidad defensiva local para ejecutar a la perfección: seis jugadores en dobles figuras, 44.7% en triples y 52.4% en tiros de campo. Leonard firmó 30 puntos, Lowry sumó 23 y Gasol, VanVleet, Siakam e Ibaka contribuyeron con anotación y defensa interior. Los canadienses controlaron el ritmo, dominaron el rebote ofensivo y silenciaron al público del Oracle. El 2-1 era una muestra de madurez táctica, mental y de fondo de armario.

Dos noches después, los Raptors confirmaron que su dominio no era pasajero. Volvieron a ganar en Oakland, esta vez por 105-92, en un partido que empezó con un 11-0 para Golden State, pero que los visitantes voltearon con autoridad. Leonard lideró con 36 puntos y 12 rebotes, incluyendo cinco triples. Su presencia marcó todas las acciones importantes del partido: anotó en aislamiento, protegió el rebote y forzó pérdidas con su defensa. Toronto anuló las líneas de pase, limitó las segundas oportunidades y volvió a castigar cada error rival. Thompson regresó de su lesión y sumó 28 puntos, Curry anotó 27, pero el resto del equipo apenas generó peligro. El banquillo de los Warriors fue intrascendente, y los canadienses aprovecharon cada tramo de debilidad para castigar. Ibaka fue clave con 20 puntos en solo 22 minutos, y Toronto se ponía 3-1 con dos oportunidades por delante para coronarse campeón.



El quinto partido fue el más emocional y dramático de la serie. Kevin Durant, que no había jugado en toda la final, regresó al quinteto inicial. En 12 minutos, anotó 11 puntos con tres triples y devolvió la esperanza a Golden State. Pero todo se derrumbó de nuevo. Una penetración, una pisada mal apoyada, y la imagen de Durant sujetándose el talón con rostro de dolor. La rotura del tendón de Aquiles silenció el Scotiabank Arena y cambió la energía del partido. Aun así, los Warriors pelearon con el orgullo de un equipo campeón. Curry sumó 31 puntos, Thompson 26, y Draymond Green firmó otra línea estadística completa. Leonard anotó 10 puntos seguidos en el último cuarto y puso a los Raptors por delante en los instantes finales, pero los triples de Thompson y la defensa de Green sobre Lowry en la última posesión permitieron a los Warriors sobrevivir. El 106-105 alargaba la serie, pero las lesiones ya marcaban el relato.

La sexta noche fue la última en la historia del Oracle Arena. Golden State, con toda la presión y sin Durant, buscaba llevar la serie al séptimo, pero Toronto no lo permitió. Fue un duelo igualado, con alternativas constantes y una intensidad máxima. Klay Thompson estaba cuajando un partido magnífico, con 30 puntos en tres cuartos, pero una entrada a canasta terminó con una mala caída y la rotura del ligamento cruzado anterior. El impacto fue brutal. Aun así, los Warriors no se rindieron. Curry tuvo un triple frontal para ganar, pero el balón no entró. En la jugada siguiente, una pérdida de balón de Draymond Green sentenció el partido. Leonard aseguró los tiros libres y los Raptors se impusieron por 114-110, logrando el primer campeonato NBA de su historia.

Kawhi Leonard firmó unas Finales para la historia: 28.5 puntos, 9.8 rebotes, 4.2 asistencias, 2 robos y 1.2 tapones por partido, con un 90.6% en tiros libres y un 35.7% desde el triple. Fue elegido MVP por segunda vez en su carrera, esta vez con una franquicia distinta. A su lado, Pascal Siakam (19.8 pt, 7.5 rb) y Kyle Lowry (16.2 pt, 7.2 ast) ofrecieron consistencia y jerarquía. El papel de Fred VanVleet (14.0 pt, 44.4% en tiros, 40% en triples) fue clave en los momentos calientes, como sus triples decisivos en el Game 6.

Marc Gasol e Ibaka dominaron los espacios interiores, sumando entre ambos 23.3 puntos y más de 12 rebotes por noche. El equipo dirigido por Nick Nurse ganó en eficiencia (ORtg 114.9 vs. 109.0), en pérdidas (11.8% vs. 15.2%), en rebote ofensivo (23.5% vs. 22.0%) y en tiro libre por tiro de campo (FT/FGA de .271, por .242). El marcador final de la serie también lo refleja: 669 puntos totales de Toronto, por 635 de Golden State.



Más allá de la gesta canadiense, las Finales de 2019 marcaron el punto final a una de las dinastías más imponentes de la historia. Golden State perdió el título, a Durant por lesión grave, y a Klay Thompson por meses. El Oracle cerró sus puertas con derrota. Curry peleó hasta el final, con medias de 30.5 puntos y 6 asistencias, pero la rotación ya no tenía fondo ni salud, sin los 26.0 puntos de media de Klay Thompson, y con Draymond Green, 12.5 puntos, 10.8 rebotes y 9.3 asistencias, haciendo lo que podía.

La victoria de Toronto fue mucho más que una sorpresa. Fue el triunfo de una planificación audaz, de un traspaso arriesgado (DeRozan por Kawhi), de un entrenador debutante, y de un grupo que creyó en su destino.