En Miribilla no hay concesiones. El Surne Bilbao Basket convierte su pista en un ejercicio constante de fricción, y durante largos tramos consigue llevar el partido a ese terreno. Ahí, el FC Barcelona decide no vivir de un único foco: acepta el reto, reparte peso ofensivo y sostiene el plan desde la defensa para firmar un triunfo de valor (66-71), el primero que cae en Bilbao esta temporada.
La propuesta local funciona de inicio. La vigilancia sobre Kevin Punter reduce su impacto y obliga al Barça a leer el partido desde otro ángulo. Aparecen entonces los apoyos. Tomas Satoransky activa el perímetro con continuidad, Willy Hernangómez fija ventajas cerca del aro y Miles Cale suma energía y acierto cuando el marcador lo pide. Sin Jan Vesely, descartado a última hora, el bloque asume responsabilidades sin alterar la identidad.
El arranque se explica desde el triple. Satoransky golpea primero y Adam Jaworski responde para mantener el pulso. El Bilbao enlaza un parcial que estira la renta y obliga al Barça a remar (25-16). No hay precipitación: el visitante ajusta, sube el tono defensivo y empieza a encontrar tiros de mayor calidad.
En el segundo cuarto se produce el giro. El Bilbao insiste, con Tryggvi Hlinason sosteniendo presencia interior, pero el Barça encadena un tramo de continuidad —acciones de Joel Parra, la autoridad de Hernangómez y un acierto exterior oportuno— que devuelve el partido a la igualdad antes del descanso (33-34).
Tras el paso por vestuarios, el ritmo cae y cada posesión pesa. El Bilbao acumula errores desde fuera y lo compensa con intensidad atrás. El Barça, paciente, insiste en la pintura y encuentra en Cale un recurso para romper inercias. Los locales enlazan una serie prolongada sin anotar de tres hasta que Ondrej Petrasek rompe la sequía (52-56) y Muhammad-Ali Abdur-Rahkman devuelve la igualdad (56-56). Todo queda abierto.
El desenlace se decide por detalles. El Barça enlaza dos acciones de calidad —Punter atrae y descarga; Norris Cole clava un triple clave— para abrir una brecha que parece definitiva (58-68). El Bilbao no se rinde y aprieta hasta el final, pero el visitante gestiona las últimas posesiones con orden y asegura la victoria.
La lectura no deja dudas: cuando el partido se estrecha y el foco principal queda contenido, el Barça encuentra soluciones en plural. Defensa, paciencia y reparto de protagonismo como hoja de ruta para salir con éxito de una de las plazas más incómodas de la Liga Endesa.