El Barça cerró su pretemporada con malas sensaciones al caer en el Barris Nord frente al Hiopos Lleida (74-63). A apenas unos días de su debut oficial en la EuroLeague, el martes en la pista del Hapoel Tel Aviv, el equipo de Joan Peñarroya encadena su segunda derrota consecutiva tras la sufrida en la final de la Lliga Catalana ante el Joventut y termina su preparación con un balance discreto de 3-2.
El conjunto azulgrana se desplomó tras el descanso, donde solo anotó 29 puntos, y acabó superado por un Lleida mucho más intenso y decidido, que se llevó el trofeo de su ciudad pese a las bajas de Cameron Krutwig y su máximo anotador, James Batemon. Liderados por Caleb Agada y espoleados por el público del Barris Nord, los de Gerard Encuentra dieron la vuelta al partido en el último cuarto con un parcial de 12-0 que dejó al Barça sin respuesta.
El choque dejó, además, un contratiempo físico para los culés: Juani Marcos se torció un tobillo en el primer cuarto y ya no volvió a pista. Con Juan Núñez pendiente de quirófano por sus problemas de rodilla, el puesto de base queda muy limitado para Peñarroya, que solo cuenta con Satoransky y Laprovittola a la espera de evolución. Tampoco jugaron Joel Parra ni Will Clyburn, ausentes por molestias leves, aunque está previsto que reaparezcan este domingo para viajar a Sofía de cara al estreno europeo.
En lo deportivo, el Barça ofreció una imagen preocupante. El equipo se mostró falto de chispa, con Laprovittola y Vesely aún lejos de su mejor versión tras largas lesiones y sin que ninguno de los nuevos fichajes asuma galones. Ni Myles Cale ni Miles Norris tuvieron peso real, Shengelia sigue en proceso de adaptación y solo Satoransky dio señales de liderazgo.
El guion del partido fue errático desde el inicio. Los triples iniciales de Sanz, Zoriks y Agada dieron a los locales la primera ventaja seria (17-10), pero la entrada de Brizuela, que reaparecía tras el EuroBasket, permitió a los azulgrana remontar con un parcial de 0-8 (19-20). El segundo cuarto fue un intercambio de errores: el Barça estuvo cinco minutos sin anotar y el Lleida siete, lo que dejó al descanso un ajustado 32-34.
En la reanudación, los de Peñarroya parecieron encarrilar el encuentro (36-43), pero otra desconexión volvió a penalizarles y el Lleida se marchó por delante al último cuarto (47-46). Ahí llegó el hundimiento culé: un festival de pérdidas, apatía defensiva y falta de claridad ofensiva que permitió a los locales ampliar la diferencia hasta el 67-56. El arreón final del Barça no fue suficiente y acabó sellando un cierre de pretemporada que siembra más incógnitas que certezas.