El Girona sentencia el derbi en Fontajau ante el Lleida (103-86)
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El Girona sentencia el derbi en Fontajau ante el Lleida (103-86)

El Bàsquet Girona impone su ritmo y se lleva el derbi ante el Hiopos Lleida por 103-86 en Fontajau, en un partido que se explica desde la producción ofensiva inicial, la gestión de los momentos de acercamiento visitante y un tramo final que rompe definitivamente el equilibrio. El equipo de Moncho Fernández encuentra la respuesta que busca tras dos derrotas consecutivas y despide el año con una victoria ante su público.

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El arranque es intenso. El Lleida toma la iniciativa en los primeros minutos apoyándose en el acierto exterior y se coloca por delante, pero sin lograr despegarse. El Girona responde elevando el ritmo, acelera cada posesión y cierra el primer cuarto con una cifra alta de anotación. El intercambio es constante y el triple aparece como recurso compartido, aunque los locales consiguen imponer continuidad. Dos lanzamientos consecutivos desde el perímetro permiten abrir la primera ventaja clara y obligan al Lleida a vivir a remolque.

A partir de ahí, el control del marcador es gerundense. El Lleida compite, sostiene el pulso con Ejim, Paulí, Sanz y Batemon, y mantiene el partido en una distancia manejable, a la espera de que se sumen más piezas al reparto ofensivo. El Girona, por su parte, alterna protagonistas y no depende de una sola vía de anotación. Cuando el ritmo baja respecto al vértigo inicial, el equipo local conserva la ventaja gracias a la variedad de argumentos.

En el segundo cuarto, el Lleida se acerca hasta situarse a seis puntos, pero la acumulación temprana de faltas condiciona su defensa. El Girona aprovecha la situación, aun sin pleno acierto desde la línea. Hughes reaparece tras un golpe inicial para sumar un 2+1 en un momento sensible; Juan Fernández aporta en la pintura y en el rebote; Busquets castiga desde fuera y Vildoza asume la dirección cuando el partido lo pide. El descanso llega con 54-42, una renta que refleja la capacidad local para sostener el pulso ofensivo.

Tras el paso por vestuarios, el Girona amplía la diferencia de inicio. Juan Fernández gana presencia con rebote, asistencia y canasta, y la ventaja alcanza los trece puntos. Sin embargo, una secuencia de errores —pasos, una falta en ataque y una rápida carga de personales— devuelve oxígeno al Lleida. En ese contexto aparece Otis Livingston con seis puntos consecutivos que estabilizan el juego y evitan que la reacción vaya a más.

El encuentro entra entonces en una fase de contrastes. El Lleida no renuncia y se coloca a seis puntos, manteniendo la presión. Varias acciones puntuales marcan el desarrollo: una recuperación de Busquets tras un tiro fallado desemboca en canasta de Hughes; un triple de Susinskas sobre la bocina vuelve a abrir margen. También hay errores que prolongan la incertidumbre, con pérdidas que se convierten en canastas sencillas para los visitantes y un menor acierto exterior local. El tercer cuarto se cierra con 78-69 y el derbi abierto.

La tónica se mantiene al inicio del último periodo, con anotación en ambos lados y el Lleida sosteniendo sus opciones. El punto de ruptura llega con el 84-76. A partir de ahí, el Girona encadena un parcial de 14-1 que decide el partido. El conjunto visitante se queda sin capacidad de respuesta y la diferencia se dispara. Con el marcador ya en 98-77 y pocos minutos por delante, la remontada deja de ser una opción.

El Girona supera la barrera de los cien puntos y certifica una victoria coral. Seis jugadores alcanzan o superan la decena de puntos; Juan Fernández firma 18 puntos, 8 rebotes y 22 de valoración; Hughes y Needham mantienen pleno acierto desde el triple, y Livingston resulta determinante en la segunda mitad tras un inicio discreto. Fontajau acompaña el desenlace y celebra un triunfo trabajado, sostenido y resuelto con autoridad en el tramo final.