Hay noches en las que todo fluye. El balón entra, la energía se multiplica y el rival queda atrapado en una dinámica imposible de frenar. Eso fue exactamente lo que ocurrió en el Coliseum, donde el Leyma Coruña ofreció una de sus actuaciones más completas del curso para superar con claridad a un Movistar Estudiantes condicionado por las ausencias.
El arranque ya dejó claro el tono del encuentro. Intensidad en primera línea, ritmo alto y decisiones rápidas en ataque. El Leyma no especuló: buscó el aro desde la primera posesión y encontró en el tiro exterior su mejor aliado. Guillem Jou comenzó a castigar desde el perímetro y el equipo, cómodo en transición, abrió brecha con rapidez. En pocos minutos la diferencia ya era de dobles dígitos y el partido entraba en el terreno que más favorece a los coruñeses.
La clave no fue solo el acierto, sino la variedad. Cuando el Estudiantes trató de cerrar el triple, aparecieron las continuaciones hacia el aro y el dominio en el rebote ofensivo. Cuando ajustó la pintura, el balón volvió a salir con precisión hacia el perímetro. Dídac Cuevas manejó el ritmo con criterio y Joe Cremo convirtió cada espacio concedido en puntos. El marcador al descanso (59-33) resumía el desequilibrio.
Tras el intermedio, lejos de contemporizar, el Leyma mantuvo el pie en el acelerador. Jou alcanzó cifras sobresalientes desde la línea de tres, convirtiéndose en el referente ofensivo de una noche casi perfecta en el tiro exterior. El Estudiantes intentó reaccionar con cambios defensivos y mayor agresividad, pero la confianza local estaba en máximos. Cada canasta reforzaba la sensación de superioridad.
El último cuarto sirvió para redondear el trabajo colectivo. Hubo rotaciones, reparto de minutos y aportación generalizada. El equipo superó la barrera de los cien puntos entre aplausos y cerró el encuentro con una ventaja amplia (105-82) que refuerza su candidatura en la zona alta.