Hay equipos que ganan desde el primer minuto y otros que aprenden a hacerlo durante el partido. El Leyma Coruña pertenece, cada vez con más claridad, al segundo grupo. Frente al COB, en su primer derbi gallego en el Coliseum, volvió a demostrar una capacidad poco común para absorber las dificultades, corregirlas y transformar un encuentro espeso en un resultado que transmite autoridad. El 94-77 final fue la consecuencia de una segunda parte muy trabajada, no el reflejo de una noche sencilla.
El conjunto coruñés tuvo que convivir durante buena parte del choque con un guion incómodo. El COB se mostró certero, competitivo y con una lectura clara del partido en los primeros veinte minutos, aprovechando los problemas del Leyma en el rebote y castigando cada error no forzado. Solo tras el descanso apareció la versión más reconocible del equipo de Carles Marco: más intensidad, mayor fluidez ofensiva y un liderazgo repartido que terminó por romper el partido, con Paul Jorgensen como una de las piezas clave del cambio de inercia.
El inicio pareció anunciar otra cosa. Dino Radoncic abrió el marcador con un triple en la primera posesión, pero fue un espejismo. El COB se hizo fuerte en la lucha por el rebote y cerró las opciones de contraataque, una de las principales armas de los naranjas. Jürgens supo leer bien cada desajuste y convirtió los errores locales en puntos, construyendo una primera ventaja (8-13) que obligó a Carles Marco a pedir tiempo muerto.
La respuesta del banquillo llegó en forma de centímetros y presencia interior. Ilimane Diop y Mus Barro debutaron en el Coliseum con la misión de equilibrar la batalla bajo los tableros. Ayudaron a contener el problema, pero no lograron frenar la facilidad del COB para responder a cada canasta del Leyma. Barro acusó la falta de rodaje propia de un recién incorporado y fue Thiam quien sostuvo al equipo en ese tramo, culminando una bandeja tras acción de Pacheco y cerrando el primer cuarto con un alley-oop servido por el brasileño que dejó el marcador en 19-25.
El segundo cuarto trajo una mejora evidente en el juego local, aunque no el control del partido. Thiam continuó siendo un referente ofensivo en los primeros minutos del parcial, mientras el Leyma se veía penalizado por contactos señalados que generaron cierta frustración. Los problemas en la pintura persistieron y el COB siguió sacando partido de las segundas oportunidades, con Okanu encontrando espacios cerca del aro.
Aun así, el talento individual permitió al Leyma mantenerse a flote. Radoncic firmó un empate muy trabajado (43-43), Pacheco logró una ventaja mínima que apenas duró unos instantes y Seixas se encargó de devolver el equilibrio antes del descanso (48-48), dejando claro que el choque seguía completamente abierto.
El paso por vestuarios marcó un punto de inflexión. El Leyma regresó a pista con otra energía, tras haber salido antes a probar tiros, y el cambio fue inmediato. Thiam y Jou abrieron una primera brecha, y aunque Jürgens volvió a aprovechar desajustes defensivos para igualar, la sensación ya era distinta. El camino estaba marcado.
Un triple de Cuevas dio aire, Cremo aportó puntos con regularidad y Jorgensen conectó desde larga distancia para elevar la renta hasta los dobles dígitos (63-53). A partir de ahí, el Leyma empezó a sentirse cómodo. Apretó líneas de pase, generó robos, castigó en transición y encontró puntos sencillos desde la línea de tiros libres, explotando todo su repertorio ofensivo.
El COB logró mantenerse con vida dejando la diferencia en 77-69 y afrontó el último cuarto con la esperanza de un nuevo impulso. Pero ese tramo volvió a pertenecer al Leyma. Thiam y Cremo marcaron el ritmo, el equipo mantuvo la concentración y, aunque no fue un desenlace inmediato, la ventaja nunca volvió a caer por debajo de los diez puntos.
Radoncic aportó soluciones ofensivas en momentos clave para terminar de desgastar a los ourensanos (88-73). Los cinco minutos finales sirvieron para confirmar lo ya visto: músculo, calidad y una mentalidad sólida para cerrar partidos. El 94-77 definitivo certificó la undécima victoria consecutiva y dejó el derbi gallego en manos de un Leyma que ha hecho del sufrimiento previo una parte más del camino hacia el triunfo.