El Leyma Coruña celebró su primera victoria en el Coliseum en esta temporada de Primera FEB, y lo hizo contra su verdugo más habitual en los últimos años: el Oviedo. Fue un triunfo sufrido, lleno de altibajos, pero con un desenlace pletórico (87–72) gracias al liderazgo de Dídac Cuevas, el músculo de Yoanki Mencía y la energía de Abdou Thiam en los minutos decisivos.
Inicio de poderío en el Coliseum
La noche se presentó con ambiente grande, himnos y la sensación de que el Coliseum ya late como casa propia. Mencía abrió el marcador con un posteo y lo siguió con un triple limpio que contestó el empate inicial de Copes. Con Guillem Jou encontrando puntería y Diop sumando desde el contacto, los naranjas tomaron el mando (11–6).
La reacción visitante llegó con la entrada de Jahlil Parham, que clavó su primer triple y obligó a subir la defensa. El Leyma respondió con contundencia: Díaz, Jorgensen y Brnovic firmaron un 6–0 que obligó a parar a Oviedo. El cierre fue demoledor: robo de Cuevas con tiros libres y canasta de Mencía para sellar el primer cuarto con un 25–15 que encendió al público.
Del +17 a la duda antes del descanso
El segundo parcial empezó igual: Mencía dominando bajo el aro y Cuevas en modo director. La diferencia llegó a 16 (35–19) y un triple de Jacobo Díaz estiró hasta 17 (38–21). Fue ahí cuando apareció la primera crisis: errores en el tiro, faltas acumuladas y un Oviedo que se agarró al partido con Nwaokorie y Shelist. El brasileño Caio Pacheco, frustrado desde el perímetro, no encontró soluciones y Oviedo recortó poco a poco. Con Cosialls y Nwaokorie tirando del carro, los asturianos se marcharon al descanso vivos: 43–34.
El apagón naranja
Tras el descanso, el Leyma no disipó dudas. Fallos en tiros abiertos, despistes en defensa y un rival cada vez más crecido. Parham y Nwaokorie estrecharon el marcador y una canasta de Cosialls lo dejó en la mínima (48–47). El Coliseum se tensó cuando Hermanson empató desde el triple (50–50). Fue el momento más crítico.
La reacción llegó a base de acciones individuales: Jorgensen y Pacheco sumaron bandejas de calidad y Thiam convirtió un mate tras fallo de Díaz. Pero Oviedo no soltó el pulso. Dos triples, de Brnovic y Díaz, levantaron a la grada, aunque un tiro sobre la bocina de Nwaokorie volvió a sembrar incertidumbre (63–59).
El arreón final, con alma y físico
El último cuarto fue un ejercicio de garra. Cuevas robó un balón imposible a Copes y jugó cada contraataque al límite. Cremo amplió a seis (70–64) y una tangana derivó en técnica para Duscak, aumentando la tensión. Fue entonces cuando emergió la conexión Pacheco–Thiam: primero el base brasileño rompió con una bandeja, luego sirvió un alley-oop que el senegalés culminó con mate y robo consecutivo (76–64).
Con el público encendido, el Leyma ya no bajó el pistón. La renta creció hasta el 87–72 final, con el himno a capela en las gradas y el debutante Carlos Varela fallando un triple sobre la bocina que selló la fiesta coruñesa.