El Obradoiro renace en San Sebastián y estrena su casillero tras una prórroga electrizante (95-96)
El Monbus Obradoiro se reencontró con la victoria en el momento más necesario. El conjunto compostelano puso fin a su mala racha con un triunfo épico en la pista del Inveready Gipuzkoa (95-96), en un encuentro resuelto tras una prórroga llena de tensión y dramatismo, donde cada posesión fue decisiva.
Los dos equipos llegaban al Amenábar Arena con idéntico panorama: dos derrotas y la obligación de ganar para no hundirse en la clasificación. Desde el inicio quedó claro que sería un partido de alta intensidad. El primer cuarto fue un toma y daca constante (20-20), con Barcello y Andersson tirando del Obradoiro desde el perímetro y la réplica inmediata de Varela y Manex manteniendo en pie al cuadro vasco.
En el segundo cuarto, el Gipuzkoa encontró algo más de claridad ofensiva gracias al trabajo de McGhie y Terry, que castigaron cerca del aro para llegar al descanso por delante (41-36). Pero el Obradoiro regresó del vestuario con otro aire. Bajo la dirección de Westermann y el poder interior de dos Anjos y Barrueta, los gallegos dieron la vuelta al marcador y cerraron el tercer acto con ventaja (56-59).
El último cuarto fue puro vértigo: alternancia constante, intercambios de liderazgo y emoción hasta el final. Un empate a 81-81 forzó la prórroga, donde el Obradoiro mostró más temple y cabeza fría. Un tiro libre de Barcello terminó siendo el golpe definitivo, acompañado de una defensa férrea que aseguró el triunfo visitante.
El equipo de Diego Epifanio inaugura así su casillero en la Liga Endesa (1-2) y respira con una victoria tan trabajada como balsámica. Por su parte, el Gipuzkoa de Sergio García sigue sin encontrar el camino (0-3) en un inicio de temporada más cuesta arriba de lo esperado.