El vigente campeón liguero estrenó la temporada con una victoria de autoridad en el Movistar Arena (81-71) frente a un Dreamland Gran Canaria que nunca logró ponerse por delante y vivió a rebufo durante casi todo el partido. La fuerza del colectivo madridista, con hasta nueve jugadores anotando seis puntos o más, y la fiabilidad defensiva marcaron un encuentro en el que Mario Hezonja, con 13 tantos, terminó como máximo anotador.
El escenario madrileño, convertido año tras año en fortín, volvió a dictar sentencia. Apenas unas horas después de derrotar a Olympiacos en la EuroLeague, el equipo de Sergio Scariolo reafirmó su poderío como local, donde acumula una racha histórica que sigue creciendo. Los blancos ya superaron el récord de triunfos consecutivos de la entidad en Liga y ahora miran al registro absoluto, en manos del Barça, con la opción real de atraparlo en las próximas jornadas.
Pero más allá de estadísticas y cuentas pendientes, este Real Madrid en formación prefiere concentrarse en la pista. El comienzo ante los canarios fue un aviso de intenciones: parcial de 8-0 de salida, con Pierre Pelos sosteniendo a los suyos a base de puntos (seis seguidos) para no permitir la primera escapada. Los visitantes incluso llegaron a equilibrar el marcador (22-22) en los albores del segundo cuarto, confirmando que no pensaban rendirse antes de tiempo.
La respuesta blanca no se hizo esperar. Un parcial de 7-0, con cinco tantos de Hezonja y un tramo de sequía ofensiva del rival que se prolongó cuatro minutos, supuso la primera piedra del muro psicológico que levantó el Madrid. En ese mismo periodo, Izan Almansa aprovechó su debut oficial para dejar buenas sensaciones y sumarse a la causa. Al descanso, la renta ya estaba en la decena y en el arranque de la segunda mitad creció con firmeza hasta alcanzar el 49-53 en el minuto 22.
Gran Canaria todavía encontró oxígeno con un triple de Andrew Albicy que contuvo la brecha y devolvió algo de esperanza, aunque esa reacción resultó efímera. La calidad individual de los blancos dinamitó cualquier conato de remontada desde el perímetro. Primero, dos triples consecutivos de Chuma Okeke —el segundo desde el centro de la pista sobre la bocina del tercer cuarto— y después un lanzamiento lejano de Sergio Llull pusieron el 71-56 en el minuto 30, una diferencia ya casi definitiva.
Un nuevo acierto exterior de Hezonja elevó la ventaja, pero los canarios no bajaron los brazos. Con un parcial de 0-7 mantuvieron la dignidad y cerraron el choque con entereza, pese a que el triunfo estaba ya en manos del Real Madrid. La guinda llegó en el tramo final con la aparición del joven letón Gunars Grinvalds, que anotó su primer punto como profesional desde la línea de personal, recibiendo la ovación cálida de la grada.