Shai Gilgeous-Alexander volvió a mostrar por qué es el motor más dominante del mejor equipo de la NBA en este inicio de temporada. Con 30 puntos y nueve asistencias en apenas tres cuartos, lideró una nueva exhibición de los Oklahoma City Thunder, que aplastaron 121-92 a unos Los Angeles Lakers desbordados desde el primer minuto.
El equipo de Mark Daigneault continúa intratable: 12-1, el mejor balance de la liga, y dos victorias consecutivas ante rivales directos del Oeste con un margen insultante. Tras arrasar 126-102 a Golden State la noche anterior, repitieron dominio absoluto ante unos Lakers que nunca encontraron aire.
Luka Dončić, que aterrizaba en Oklahoma City promediando 37,1 puntos por partido, fue reducido a 19 tantos con un 7 de 20 en tiros. Y lo llamativo es que OKC lo contuvo sin su mejor perro de presa: Luguentz Dort, baja por un problema en el trapecio derecho. Sin él, la defensa colectiva de los Thunder asumió la tarea y logró convertir al esloveno en un tirador incómodo toda la noche.
Tampoco Austin Reaves pudo sostener al equipo. Llegaba con una media de 30,3 puntos, pero se quedó en 13 con un pobre 4 de 12 en tiros. Los Lakers, que habían anotado al menos 116 puntos en cada partido de la temporada, apenas rozaron el 40,3% de acierto y quedaron fuera de combate mucho antes del descanso.
Sin LeBron James —que entrenó por primera vez esta temporada y sumó minutos con el filial de la G League horas antes—, Los Ángeles pagó la falta de soluciones ofensivas. Oklahoma City abrió la noche con un 30-18 en el primer cuarto y luego aplicó un castigo defensivo asfixiante: mantuvo a los Lakers casi ocho minutos consecutivos sin anotar un solo tiro de campo en el segundo periodo. Cuando por fin rompieron la sequía, el daño ya era irreversible. El marcador al descanso, 70-38, retrató el abismo.
El espectáculo se estiró incluso al cierre del tercer cuarto. Gilgeous-Alexander penetró hacia el aro, atrajo a toda la defensa angelina y, en el aire, asistió por detrás de la espalda a Isaiah Joe, que clavó un triple sobre la bocina para colocar el 100-64. Joe terminaría con 21 puntos, otra pieza vital en una noche en la que Oklahoma City controló cada posesión y cada ritmo.
Los Thunder no solo ganan: intimidan. Y los Lakers, completamente superados, salieron de Oklahoma con la certeza de que este equipo no es solo la sorpresa del inicio de temporada, sino una amenaza real para cualquiera que se cruce en su camino.