Turquía estuvo a un paso de la gloria en el EuroBasket 2025. Después de encadenar ocho victorias consecutivas, el equipo de Ergin Ataman se quedó sin premio en el partido decisivo ante Alemania, firmando la segunda medalla de plata en la historia de la selección. Una derrota especialmente dolorosa por cómo se produjo: con el control del encuentro en muchos tramos y la sensación de haber dejado escapar un oro que parecía al alcance
El propio Ataman, visiblemente afectado en la rueda de prensa posterior al choque en el Xiaomi Arena, se mostró incapaz de rescatar algo positivo de la experiencia. “Estas tres semanas en Riga hablé demasiado en cada conferencia de prensa. Ahora no hay palabras, porque estamos muy decepcionados por perder un partido que controlábamos, que estaba en nuestras manos”, señaló el técnico de 59 años.
El encuentro, que registró hasta once cambios de liderazgo, se resolvió en los instantes finales. Una serie de canastas de Dennis Schröder abrió una renta de tres puntos a falta de 18 segundos. Turquía tuvo su opción con un triple de Alperen Sengun, pero el intento no encontró el aro y dejó el triunfo en manos alemanas. Preguntado por esa última acción, Ataman evitó profundizar: “No me gusta hacer comentarios sobre la decisión de un jugador. El partido ya terminó”.
Cedi Osman, uno de los referentes del equipo, expresó la mezcla de orgullo y tristeza que reinaba en el vestuario. “Fue un buen partido, que podía haber caído de cualquier lado. Creo que estábamos controlando el juego, pero lo perdimos en los últimos minutos. Estoy orgulloso de este equipo, de los entrenadores y de todo lo que hicimos. Espero que todos hayan disfrutado viéndonos. Pero estamos decepcionados”.
Ataman cerró su comparecencia con un mensaje claro: “Cuando pierdo, nunca saco nada positivo. Quizá mañana o en los próximos días podamos ver algunas cosas buenas. Ahora mismo, para mí no hay nada positivo”.
Turquía se marcha de Riga con una plata que sabe amarga, tras rozar un oro histórico que se escapó en el desenlace más cruel.
El propio Ataman, visiblemente afectado en la rueda de prensa posterior al choque en el Xiaomi Arena, se mostró incapaz de rescatar algo positivo de la experiencia. “Estas tres semanas en Riga hablé demasiado en cada conferencia de prensa. Ahora no hay palabras, porque estamos muy decepcionados por perder un partido que controlábamos, que estaba en nuestras manos”, señaló el técnico de 59 años.
El encuentro, que registró hasta once cambios de liderazgo, se resolvió en los instantes finales. Una serie de canastas de Dennis Schröder abrió una renta de tres puntos a falta de 18 segundos. Turquía tuvo su opción con un triple de Alperen Sengun, pero el intento no encontró el aro y dejó el triunfo en manos alemanas. Preguntado por esa última acción, Ataman evitó profundizar: “No me gusta hacer comentarios sobre la decisión de un jugador. El partido ya terminó”.
Cedi Osman, uno de los referentes del equipo, expresó la mezcla de orgullo y tristeza que reinaba en el vestuario. “Fue un buen partido, que podía haber caído de cualquier lado. Creo que estábamos controlando el juego, pero lo perdimos en los últimos minutos. Estoy orgulloso de este equipo, de los entrenadores y de todo lo que hicimos. Espero que todos hayan disfrutado viéndonos. Pero estamos decepcionados”.
Ataman cerró su comparecencia con un mensaje claro: “Cuando pierdo, nunca saco nada positivo. Quizá mañana o en los próximos días podamos ver algunas cosas buenas. Ahora mismo, para mí no hay nada positivo”.
Turquía se marcha de Riga con una plata que sabe amarga, tras rozar un oro histórico que se escapó en el desenlace más cruel.