La Spodek Arena se tiñó de rojo y blanco en una noche que Polonia no olvidará fácilmente. Ante 9.337 aficionados que abarrotaron las gradas, la selección anfitriona arrancó el EuroBasket 2025 con un triunfo memorable por 105-95 frente a Eslovenia, a pesar de la exhibición ofensiva de Luka Doncic, que firmó 34 puntos y 9 asistencias con una valoración de 42
El equipo de Igor Milicic encontró inspiración en dos actuaciones estelares: la del debutante Jordan Loyd, que se presentó al torneo con 32 puntos y 7 triples en 8 intentos, y la del capitán Mateusz Ponitka, autor de 23 tantos y 7 rebotes en un ejercicio de liderazgo absoluto. Entre ambos guiaron a los locales a una victoria que refuerza la ilusión polaca de hacer ruido en “su” campeonato.
Tras una primera mitad equilibrada en la que Eslovenia llegó incluso a adelantarse justo antes del descanso, Polonia salió en tromba al tercer cuarto. Con un parcial de 15-3 en apenas cuatro minutos, los anfitriones abrieron una brecha (62-49) que ya no dejarían escapar. El empuje de las gradas y la confianza en el acierto exterior fueron el motor de un equipo que jugó con la energía propia de quien defiende su casa.
Ponitka volvió a demostrar que los partidos contra Eslovenia despiertan lo mejor de él, como ya ocurrió en 2022 con aquella inolvidable actuación de triple-doble. Esta vez no alcanzó tal registro, pero su impacto fue enorme. A su lado, Jordan Loyd escribió historia: desde 1995 ningún jugador polaco había anotado 7 triples en un encuentro de EuroBasket. Su puntería marcó la diferencia.
El genio esloveno ofreció un recital, estrenándose en el torneo con su primer partido por encima de los 25 puntos y 5 asistencias. Sin embargo, su soledad en momentos clave y el desacierto colectivo desde el perímetro (13/37 en triples) limitaron las opciones de Eslovenia, que nunca encontró la fórmula para frenar la fluidez ofensiva de su rival.
Polonia firmó un 54% en triples (14/26), cifra que resultó demoledora frente al 35% esloveno. Fue, además, la undécima vez en 30 años que los polacos convierten diez o más lanzamientos de tres en un partido de EuroBasket. Una seña de identidad que volvió a aparecer en el escenario más oportuno.
Dieciséis años después, Polonia volvió a celebrar un triunfo en casa en un EuroBasket, y lo hizo con todo un golpe de autoridad. El camino continúa contra Israel, en un partido que puede consolidar sus opciones de clasificación. Para Eslovenia, en cambio, llega ahora la dura prueba de medirse a Francia, ante la que deberá ajustar su plan si no quiere complicarse desde el inicio del torneo.
El equipo de Igor Milicic encontró inspiración en dos actuaciones estelares: la del debutante Jordan Loyd, que se presentó al torneo con 32 puntos y 7 triples en 8 intentos, y la del capitán Mateusz Ponitka, autor de 23 tantos y 7 rebotes en un ejercicio de liderazgo absoluto. Entre ambos guiaron a los locales a una victoria que refuerza la ilusión polaca de hacer ruido en “su” campeonato.
Tras una primera mitad equilibrada en la que Eslovenia llegó incluso a adelantarse justo antes del descanso, Polonia salió en tromba al tercer cuarto. Con un parcial de 15-3 en apenas cuatro minutos, los anfitriones abrieron una brecha (62-49) que ya no dejarían escapar. El empuje de las gradas y la confianza en el acierto exterior fueron el motor de un equipo que jugó con la energía propia de quien defiende su casa.
Ponitka volvió a demostrar que los partidos contra Eslovenia despiertan lo mejor de él, como ya ocurrió en 2022 con aquella inolvidable actuación de triple-doble. Esta vez no alcanzó tal registro, pero su impacto fue enorme. A su lado, Jordan Loyd escribió historia: desde 1995 ningún jugador polaco había anotado 7 triples en un encuentro de EuroBasket. Su puntería marcó la diferencia.
El genio esloveno ofreció un recital, estrenándose en el torneo con su primer partido por encima de los 25 puntos y 5 asistencias. Sin embargo, su soledad en momentos clave y el desacierto colectivo desde el perímetro (13/37 en triples) limitaron las opciones de Eslovenia, que nunca encontró la fórmula para frenar la fluidez ofensiva de su rival.
Polonia firmó un 54% en triples (14/26), cifra que resultó demoledora frente al 35% esloveno. Fue, además, la undécima vez en 30 años que los polacos convierten diez o más lanzamientos de tres en un partido de EuroBasket. Una seña de identidad que volvió a aparecer en el escenario más oportuno.
Dieciséis años después, Polonia volvió a celebrar un triunfo en casa en un EuroBasket, y lo hizo con todo un golpe de autoridad. El camino continúa contra Israel, en un partido que puede consolidar sus opciones de clasificación. Para Eslovenia, en cambio, llega ahora la dura prueba de medirse a Francia, ante la que deberá ajustar su plan si no quiere complicarse desde el inicio del torneo.