La EuroLeague entra en una fase decisiva y La Fonteta acoge un enfrentamiento de alto voltaje. Valencia Basket (15-9) recibe a Maccabi (10-14) en un partido que ambos conjuntos marcan en rojo en el calendario por su impacto directo en la pelea por el Top 10.
El equipo taronja llega al choque tras atravesar su momento más irregular de la temporada. Tres derrotas en los últimos cuatro partidos han frenado su progresión y han puesto el foco en la eficiencia ofensiva, especialmente desde el perímetro. En su última salida europea, Valencia firmó un 11/41 en triples en la pista del Bayern, un porcentaje que explica buena parte del desenlace y que necesita corregirse de inmediato.
Aun así, el factor cancha y la solidez mostrada durante gran parte del curso mantienen a Valencia bien posicionado, siempre que recupere fluidez en ataque y reduzca los altibajos recientes.
El conjunto israelí aterriza en Valencia reforzado por una victoria de enorme valor ante Panathinaikos en la Jornada 24. Aquel triunfo se construyó desde atrás, limitando a su rival a 71 puntos, una señal clara del nivel de intensidad defensiva que Maccabi quiere sostener en este tramo del calendario.
Uno de los grandes retos del partido será frenar la dirección de juego local. Jean Montero ha asumido galones en las últimas semanas y promedia 7,0 asistencias en los tres últimos partidos, convirtiéndose en el principal generador del juego taronja.
El choque presenta además un interesante contraste en la posición de base-escolta. El talento joven de Montero se medirá a la experiencia contrastada de Iffe Lundberg, que aporta 10,2 puntos y 3,8 asistencias por partido, equilibrio y lectura en los momentos de mayor presión.
Para Valencia, el partido supone una oportunidad de cortar la mala dinámica y reforzar su candidatura a los puestos altos. Para Maccabi, es una auténtica prueba de madurez fuera de casa y un paso imprescindible para seguir empujando hacia la zona noble de la EuroLeague.
Con ambos equipos considerando el choque como imprescindible, la gestión del ritmo, la defensa sobre el generador rival y el acierto exterior marcarán el desenlace.