Europa planta cara a la expansión de la NBA
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Europa planta cara a la expansión de la NBA

El Parlamento Europeo ha dado un paso inédito en defensa del modelo deportivo del continente. Con 552 votos a favor y un respaldo transversal de todos los grupos principales, la Eurocámara aprobó una resolución que reafirma el deporte europeo como un bien público y una herramienta de cohesión social, advirtiendo contra modelos externos de gestión y financiación que amenacen esa estructura.

La decisión llega apenas 24 horas después de que la NBA revelara nuevos detalles de su proyecto NBA Europe, previsto para 2027 y respaldado por inversores internacionales y grandes marcas. La coincidencia temporal ha sido interpretada como una respuesta directa al intento de la liga estadounidense de establecer una competición semipermanente con franquicias en suelo europeo.

El propio George Aivazoglou, gerente general de la NBA en Europa y Oriente Medio, aseguró esta semana en L’Équipe que el objetivo del proyecto es “revolucionar el baloncesto continental” y “elevar su valor económico”. Sin embargo, ese planteamiento —basado en estructuras empresariales estables, en lugar de clubes ascendentes y descendentes— colisiona con la esencia del modelo deportivo europeo, que se fundamenta en la meritocracia, la inclusión y la solidaridad.

“El deporte europeo debe servir a la sociedad, no a los beneficios de unos pocos”, recoge el texto aprobado, que insta a la Comisión Europea a usar todos los instrumentos disponibles para proteger el ecosistema deportivo frente a iniciativas que pretendan deslocalizar su valor.

El ponente de la resolución, el eurodiputado polaco Bogdan Andrzej Zdrojewski (Partido Popular Europeo), fue aún más claro durante el debate:

“El deporte europeo debe permanecer anclado en la comunidad, no subordinado a estructuras empresariales ajenas a nuestro marco jurídico y cultural”.

Otras voces coincidieron en ese diagnóstico. La socialista austriaca Hannes Heide alertó sobre “los riesgos de competiciones organizadas desde fuera de la Unión”, mientras que el alemán Rasmus Andresen (Verdes) resumió el dilema de fondo:

“Europa debe decidir si quiere un modelo de deporte regido por valores o por balances financieros”.

La resolución, apoyada por populares, socialdemócratas, liberales, verdes y la izquierda, refuerza un consenso político inédito en torno a la autonomía del deporte europeo, su solidaridad financiera interna y la protección de las competiciones locales y regionales. Además, propone fortalecer la financiación del deporte de base a través del programa Erasmus+ y establecer estándares comunes de gobernanza y transparencia.

El texto también exhorta a la Comisión a actuar como garante de los Tratados ante proyectos que, bajo el pretexto de innovación o expansión global, puedan alterar el equilibrio competitivo o vaciar al deporte europeo de su función social.

En última instancia, esta resolución marca algo más que un pronunciamiento político: simboliza una defensa de identidad. En palabras de Zdrojewski,

“Proteger el modelo europeo es proteger una parte esencial de lo que significa ser europeo”.

Con este gesto, Bruselas envía un mensaje nítido a la NBA: Europa no se opone a la cooperación, pero tampoco está dispuesta a renunciar a sus principios fundacionales en nombre del espectáculo o la rentabilidad.