El Bàsquet Girona volvió a encender Fontajau con una reacción de las que marcan carácter. Lo que empezó como una tarde espesa, llena de imprecisiones y con el Coviran Granada gobernando el ritmo, terminó convertido en un estallido de euforia gracias a un parcial demoledor tras el descanso (82-76). Los de Moncho Fernández encadenan su segunda victoria consecutiva y ya suman la tercera del curso en casa.
El conjunto catalán, aún impulsado por el subidón de haber derribado al Barça en su último compromiso, saltó a la pista dispuesto a consolidar esa inercia. Pero el arranque tuvo color visitante: el equipo de Ramon Díaz fue mucho más incisivo, castigó cada error local y abrió brecha muy pronto (10-17). La entrada de Pepe Vildoza dio oxígeno a los gerundenses, hasta que una técnica al banquillo gironí rompió su momento y devolvió el mando a Granada. Rousselle dictaba, Costa ejecutaba y el 2-10 con el que cerraron el primer tramo dejó tocado al cuadro local (19-27).
La película no mejoró en el segundo cuarto. Un triple imposible de Lluís Costa —de esos que parecen sacados de un videojuego— frustró aún más a Moncho Fernández, que veía a los suyos sin ritmo, sin acierto exterior y sin capacidad para correr. Granada explotaba esa falta de mordiente y se marchaba al descanso con una ventaja sólida (36-43).
Todo cambió al regresar de vestuarios. Otis Livingston II encendió la mecha con un 3+1 que redujo la diferencia y activó al equipo entero. Derek Needham encontró a Martinas Geben, que castigó dos veces sobre el aro, y ese empuje permitió al Girona ponerse por delante por primera vez en muchos minutos (44-43). A partir de ahí, los locales jugaron con otra energía: agresivos atrás, valientes adelante y completamente dominadores del ritmo. Granada pasó seis minutos sin anotar y encajó un demoledor 17-0 que giró el partido como un calcetín. Solo Valtonen pudo frenar el desplome, y el regreso de Rousselle equilibró mínimamente la situación.
Derek Needham creció con el paso de los minutos, justo al contrario que Lluís Costa, brillante en la primera mitad pero muy desacertado en la segunda. Un triple de Susinskas puso el +9 y parecía abrir el camino hacia un cierre tranquilo… hasta que la dupla Thomas–Rousselle ajustó de nuevo el marcador con dos triples marca de la casa. Valtonen igualó el choque desde el perímetro, pero Livingston respondió de inmediato, sacó falta y metió el adicional para devolver aire a Girona.
En los segundos finales, Pep Busquets sumó desde la línea de personal y una pérdida impropia de Needham acabó de sentenciar el partido. Fontajau celebró con alma: el Girona sobrevivió a un inicio complicado, firmó un tramo demoledor y volvió a hacer de su cancha un lugar inhóspito para cualquiera.
82 - Bàsquet Girona (19+17+21+25): Livingston II (20), Needham (7), Busquets (5), Fernández (15), Geben (8) -cinco inicial-; Hughes (6), Susinskas (3), Vildoza (9), Martínez (2), Maric (4) y Hollanders (3).
76 - Coviran Granada (27+16+10+23): Costa (17), Kljajic (5), Valtonen (16), Bozic (1), Olumuyiwa (6) -cinco inicial-; Thomas (12), Rousselle (9), Hankins (10), Burjanadze (-) y Munnings (-).