Springfield vuelve a ser el centro del baloncesto mundial. El Naismith Memorial Basketball Hall of Fame celebra este sábado en el Symphony Hall la ceremonia de ingreso de su promoción de 2026, una clase de nueve nombres que abarca desde el banquillo hasta el arbitraje pasando por la selección que cambió el baloncesto femenino.
Quiénes entran
Amar'e Stoudemire es el único jugador de la NBA de la promoción. Rookie del Año en 2003 y seis veces All-Star, cerró catorce temporadas con 18,9 puntos y 7,8 rebotes de media entre Phoenix, Nueva York, Dallas y Miami, y fue una de las piezas del Seven Seconds or Less que revolucionó el juego.
Doc Rivers entra como uno de los entrenadores más ganadores de la historia: más de 1.180 victorias en veintisiete temporadas al frente de cinco franquicias, sexto en el registro histórico y cuarto en triunfos de playoffs, con el anillo de 2008 con los Celtics como cima.
Mike D'Antoni lo hace en la categoría de contribuidor, y no por sus números sino por su influencia. Su modelo de ataque rápido y espacios abiertos en Phoenix reescribió la manera en que se juega hoy en toda la liga.
Mark Few completa el capítulo de banquillos con veinticinco participaciones consecutivas en el torneo de la NCAA y dos finales nacionales al frente de Gonzaga.
Joey Crawford ingresa como árbitro tras cuatro décadas de carrera.
El bloque femenino es probablemente el más potente de la promoción. Candace Parker llega como triple campeona de la WNBA y única jugadora en la historia de la liga que ganó el premio a mejor novata y el MVP en la misma temporada. Junto a ella entran Elena Delle Donne, dos veces MVP, y Chamique Holdsclaw, seis veces All-Star. Parker y Holdsclaw comparten además raíz: entre ambas dieron cinco títulos de la NCAA a las Lady Vols de Pat Summitt.
Cierra la lista la selección femenina de Estados Unidos de 1996, que ganó el oro olímpico de Atlanta con un balance de 8-0 y cuyo impacto fue decisivo para el nacimiento de la WNBA.
Stoudemire y el gesto que dio de qué hablar
En la gala previa hubo una imagen que resumió bien el ambiente. Stoudemire se presentó al día de medios con unas chanclas conmemorativas del título de los Knicks de 2026, y aprovechó para reivindicar su papel en aquel proyecto.
Recordó que cuando firmó en 2010 por cinco años y 100 millones, el equipo venía de un 29-53, apenas había pisado los playoffs en una década y ningún jugador de nivel quería ir a Nueva York. Aquel verano, LeBron James y Chris Bosh eligieron Miami. Él fue solo.
D'Antoni, que lo entrenó en ambas ciudades, lo confirmó: fue el primero de cierto nivel que se comprometió, y su intención no era adaptarse a Nueva York sino conquistarla. Los Knicks mejoraron trece victorias, encadenaron tres playoffs y en febrero de 2011 sumaron a Carmelo Anthony. Stoudemire firmó entonces la mejor temporada de su carrera: 25,3 puntos, 8,2 rebotes y noveno en la votación de MVP.
Los ausentes, la otra conversación de la noche
La gala dejó también un debate recurrente: quiénes deberían estar y no están.
Doc Rivers reivindicó a Marques Johnson, al que recuerda como inmarcable en campo abierto. Joey Crawford defendió a su colega Steve Javie, el único árbitro que en su opinión reunía criterio, presencia y conocimiento del reglamento. Chamique Holdsclaw apostó por Cappie Pondexter, doble campeona de la WNBA y MVP de las Finales en 2007, y anunció que la nominará. Y D'Antoni señaló a Dick Motta, decimocuarto entrenador con más victorias de la NBA y el único del top quince que sigue fuera.