Hidayet Türkoğlu fue uno de esos jugadores difíciles de encajar en una posición concreta. Medía 2,06 metros y tenía cuerpo de alero, pero entendía el juego como un base. Podía lanzar desde fuera, atacar cerca del aro o aprovechar su altura ante defensores más pequeños, aunque su verdadera diferencia estaba en la capacidad para crear. Con el balón en las manos, especialmente después de un bloqueo, sabía esperar, leer la defensa y tomar casi siempre la decisión adecuada.
No era rápido ni especialmente explosivo. Su juego dependía de la pausa, del manejo y de una inteligencia que alcanzó su máxima expresión en Orlando. Allí terminó convertido en el director ofensivo de un equipo que llegó a las Finales de la NBA y en uno de los aleros europeos más influyentes de su generación.
Su carrera comenzó muy pronto en el Efes Pilsen. En la temporada 1995/96, con solo 16 años, promedió 3,6 puntos y 2,5 rebotes dentro de un equipo que conquistó la Liga y la Copa turcas. Su papel todavía era reducido, pero ya destacaban su altura, su coordinación y una facilidad poco habitual para jugar de cara al aro.
En la 1996/97 aportó 4 puntos y 2,6 rebotes y celebró una nueva Liga. Un curso después elevó sus números hasta los 5,3 puntos y 3,8 rebotes, además de levantar otra Copa. Türkoğlu fue creciendo sin prisas, ganando minutos dentro de uno de los clubes más exigentes de Turquía y ampliando progresivamente sus responsabilidades.
El salto llegó en la temporada 1998/99. Promedió 10,1 puntos y 4,5 rebotes y dejó de ser únicamente una promesa de la cantera para convertirse en una pieza importante del primer equipo. Su capacidad para lanzar por encima de rivales más bajos y para iniciar el ataque desde la posición de alero comenzó a llamar la atención fuera de Turquía.
En la 1999/00 alcanzó los 15,2 puntos y 5,8 rebotes, sus mejores cifras con el Efes. El conjunto de Estambul llegó hasta la Final Four de la máxima competición europea, donde terminó en tercera posición. Türkoğlu confirmó que estaba preparado para abandonar Europa y probarse en el baloncesto estadounidense.
Los Sacramento Kings lo eligieron con el número 16 del Draft de 2000. Llegó a un equipo que encajaba bien con sus características. Rick Adelman había construido una plantilla en la que el pase y el movimiento del balón tenían una importancia fundamental, con jugadores como Chris Webber, Vlade Divac, Peja Stojaković, Doug Christie o Jason Williams.
En su primera temporada promedió 5,3 puntos y 2,8 rebotes. No necesitaba asumir demasiado protagonismo, pero comenzó a ganarse un sitio gracias a su versatilidad y a su capacidad para jugar en varias posiciones. La NBA suponía un cambio enorme, pero la presencia de Divac y Stojaković facilitó su adaptación a un nuevo país y a una competición mucho más física.
Durante el verano de 2001 se convirtió en uno de los grandes protagonistas del EuroBasket disputado en Turquía. Promedió 15,5 puntos, 5,8 rebotes y 3,5 asistencias y ayudó a la selección anfitriona a conquistar la primera medalla de su historia en un gran torneo. Su mejor actuación llegó en la semifinal contra Alemania, con 23 puntos, 11 rebotes y 8 asistencias. Turquía terminó perdiendo la final frente a Yugoslavia, pero aquella plata marcó un antes y un después para el baloncesto del país.
De vuelta en Sacramento, la temporada 2001/02 confirmó su progresión. Promedió 10,1 puntos y 4,5 rebotes dentro de unos Kings que ganaron 61 partidos y alcanzaron la final de la Conferencia Oeste. Türkoğlu tuvo que asumir un papel mayor cuando Stojaković se lesionó y respondió con 20 puntos y 13 rebotes en el partido que cerró la eliminatoria contra Dallas. Sacramento estuvo a una victoria de disputar las Finales, pero terminó cayendo ante Los Angeles Lakers en siete encuentros.
Su protagonismo descendió en la 2002/03. Terminó el curso con 6,7 puntos y 2,8 rebotes dentro de una plantilla con una rotación exterior muy amplia. Türkoğlu necesitaba más balón y un contexto que aprovechara mejor su capacidad para crear juego, por lo que su etapa en Sacramento llegó a su fin.
La temporada 2003/04 la disputó con los San Antonio Spurs. Promedió 9,2 puntos y 4,5 rebotes y ofreció una de sus mejores versiones como tirador exterior. Gregg Popovich lo utilizó como alero y, en algunos momentos, como ala-pívot abierto, aunque dentro de una estructura tan marcada no dispuso de la libertad necesaria para desarrollar todas sus cualidades.
En 2004 firmó por Orlando Magic, el equipo que terminaría definiendo su carrera. Durante su primera temporada promedió 14 puntos y 3,5 rebotes. En la 2005/06 mejoró hasta los 14,9 puntos y 4,3 rebotes, mientras que en la 2006/07 mantuvo un rendimiento estable con 13,3 puntos y 4 rebotes.
Hasta entonces había sido un buen alero anotador, capaz de abrir el campo y generar alguna posesión. Todo cambió con la llegada de Stan Van Gundy al banquillo. El entrenador comprendió que Türkoğlu podía ser mucho más peligroso si recibía el balón lejos del aro y dirigía el ataque mediante el bloqueo directo.
La temporada 2007/08 fue la mejor de su carrera. Promedió 19,5 puntos, 5,7 rebotes y 5 asistencias, alcanzó varias veces los cuarenta puntos y firmó sus primeros triples-dobles. Su combinación con Dwight Howard se convirtió en una de las bases del ataque de Orlando: si la defensa se cerraba sobre el pívot, Türkoğlu encontraba al tirador; si cambiaba, atacaba al defensor más lento; y si le concedía espacio, lanzaba desde el exterior.
A los 29 años fue elegido Jugador de Mayor Progresión de la NBA. No había aparecido de repente. Llevaba años mostrando condiciones, pero Orlando le permitió tener el balón y participar en las decisiones importantes. El premio reconoció tanto su crecimiento estadístico como su transformación en uno de los aleros más completos de la liga.
En la 2008/09 sus cifras bajaron ligeramente hasta los 16,8 puntos y 5,3 rebotes, pero su influencia en el juego fue todavía mayor. Türkoğlu se convirtió en el jugador que manejaba muchas de las posesiones decisivas. En la primera ronda de los playoffs anotó el triple ganador del cuarto partido contra Philadelphia, cuando Orlando se encontraba por detrás en la eliminatoria.
Su gran noche llegó en el séptimo partido de las semifinales del Este contra Boston. Los Celtics defendían el título y jugaban en casa, pero Türkoğlu firmó 25 puntos y 12 asistencias para dirigir una victoria por 101-82. Orlando eliminó después a los Cleveland Cavaliers de LeBron James y alcanzó las Finales de la NBA.
Los Magic terminaron perdiendo por 4-1 frente a Los Angeles Lakers, pero Türkoğlu había alcanzado la cima de su carrera. Ya no era solo un alero europeo con buen tiro, sino el principal creador ofensivo de un aspirante al campeonato. Durante aquellos playoffs promedió 15,8 puntos, 4,5 rebotes y 4,8 asistencias.
Tras aquella temporada firmó por Toronto Raptors. La experiencia no funcionó como se esperaba. En la 2009/10 promedió 11,3 puntos y 4,6 rebotes, lejos de la influencia que había tenido en Orlando. El equipo no consiguió rodearlo de la misma estructura y Türkoğlu nunca terminó de sentirse cómodo con su papel.
El curso terminó, sin embargo, con uno de los momentos más importantes de su trayectoria internacional. Turquía organizó el Mundial de 2010 y Türkoğlu ejerció como capitán y referente. Promedió 12,3 puntos, 4,2 rebotes y 3,4 asistencias y ayudó a la selección a alcanzar la final, donde cayó contra Estados Unidos. La plata fue la primera medalla mundialista del país y Türkoğlu fue incluido en el mejor quinteto del torneo.
En la temporada 2010/11 comenzó jugando en Phoenix Suns. Allí promedió 9,5 puntos y 4 rebotes, pero su utilización como ala-pívot no terminó de funcionar. En diciembre fue traspasado nuevamente a Orlando, dentro de una operación en la que también estuvieron implicados Vince Carter, Jason Richardson y Marcin Gortat.
El regreso devolvió algo de sentido a su juego. Con los Magic elevó sus números hasta los 11,4 puntos y 4,6 rebotes y volvió a asumir funciones como generador. En uno de sus primeros partidos tras regresar repartió 17 asistencias, la mejor marca de su carrera, demostrando que su conexión con el sistema de Orlando seguía intacta.
En la 2011/12 todavía promedió 10,7 puntos y 4,5 asistencias. Su inteligencia le permitía seguir siendo útil, pero las lesiones comenzaban a restarle continuidad y ya no tenía la misma capacidad para superar defensores o soportar grandes cargas de minutos.
La temporada 2012/13 fue prácticamente perdida. Una lesión en la mano, otras molestias físicas y una suspensión de veinte partidos redujeron su participación a solo once encuentros, con 2,9 puntos y 2,4 rebotes. Orlando ya se encontraba en plena reconstrucción y su segunda etapa en el club se acercaba al final.
Los Magic lo cortaron en enero de 2014 y Türkoğlu encontró una última oportunidad en Los Angeles Clippers. En la 2013/14 promedió 3 puntos y 2,3 rebotes, utilizado principalmente como veterano de rotación y especialista exterior.
Renovó por una temporada más y disputó la 2014/15 con 36 años. Sus medias fueron de 3,7 puntos y 1,6 rebotes, aunque todavía conservaba su capacidad para castigar desde el triple. Al finalizar el curso puso fin a una carrera de quince temporadas en la NBA.
Türkoğlu se retiró después de disputar 997 partidos de fase regular, con unas medias de 11,1 puntos, 4 rebotes y 2,8 asistencias. Jugó para Sacramento, San Antonio, Orlando, Toronto, Phoenix y Los Angeles Clippers, aunque fue con los Magic donde dejó su verdadera huella.
Su palmarés incluye dos Ligas turcas, dos Copas turcas, una plata europea, una plata mundial y el premio al Jugador de Mayor Progresión de la NBA.
Pero su legado no se explica únicamente a través de los títulos. Türkoğlu ayudó a cambiar la percepción sobre lo que podía hacer un alero de más de dos metros. No necesitaba limitarse a lanzar o finalizar las jugadas. Podía subir el balón, organizar el ataque y decidir un partido mediante el pase.
Hidayet Türkoğlu empezó como un adolescente en el Efes Pilsen y terminó dirigiendo el ataque de un finalista de la NBA. Un jugador diferente, adelantado a su tiempo, que encontró su mejor versión cuando Orlando dejó de tratarlo como un alero convencional y le entregó las llaves del equipo.